Historias de desasosiego

El viernes 27, los fotógrafos Rafael del Río y Diego Reynoso estrenan sus cortometrajes Siete historias y Apunta y dispara, en los que cuentan sus desasosiegos. El primero de ellos, colaborador de Proceso Jalisco, retoma el trabajo que ha venido realizando durante años con personajes marginados de Guadalajara y les da voz, mientras que su colega entrevista a varios de sus maestros de fotoperiodismo para mostrar sus vicisitudes cotidianas.

Diego Reynoso Orozco y Rafael del Río alternaron durante meses las cámaras fotográficas con las de cine para incursionar en el mundo del cortometraje. Cada uno por su lado captó con su lente momentos e historias singulares que hoy dan a conocer.

Con Apunta y dispara, Reynoso incursiona por primera vez en este género. En su trabajo incluye entrevistas a varios fotoperiodistas de medios de comunicación locales, algunos de ellos ya retirados, guiado por la pregunta: después de hacer fotoperiodismo, ¿qué?

Del Río, por su parte, muestra en Siete historias a los olvidados de la sociedad, a quienes no encajan en ningún modelo social y son ignorados por las instituciones oficiales: franeleros, poetas urbanos, travestis, indigentes y adoradores de la Santa Muerte.

Ambos autores estrenarán sus cortometrajes el vienes 27 de febrero a partir de las 21:45 horas en el Cineforo de la Universidad de Guadalajara.

Del Río, quien comenzó su proyecto hace tres años con una beca del Sistema Nacional de Creadores otorgada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, cuenta que en sus ratos libres fue acomodando las piezas y las armó en siete facetas, en las cuales muestra la forma en que los marginados afrontan de manera cotidiana los prejuicios y estigmas.

“Son casos extremos que representan lecciones de vida, porque algunos lograron revertir su posición de excluidos. Ellos han vivido la realidad de manera muy intensa; han luchado por salvar su situación en busca de mejores niveles de vida”, dice el fotógrafo de Proceso Jalisco.

Del Río lleva más de 20 años tomando fotos, pero esta es, dice, la primera vez que intenta que la gente escuche también lo que ve, algo que no proporcionan las fotos. Siete historias es un ensayo encaminado a propiciar el hábito de escuchar o de volver a ver lo que siempre rechazamos o nos incomoda, insiste.

Él comenzó con esta temática hace años, cuando trabajaba para el diario Público, pero esta vez recupera la voz de sus personajes y muestra sus historias de vida. Entre ellos encuentra rostros conocidos en la capital tapatía, como el de Ulises Salazar Casillas, un trovador que pregona en los trolebuses su enfado por las mentiras de los medios de comunicación; el joven rapero José Luis Maldonado Ramos, alias C-Kan; un grupo de travestis de la colonia Lomas del Paraíso; el colectivo de franeleros Amigos en el Crucero, y la agrupación Cuatro Vientos, que se reúne cotidianamente para recuperar la tradición indígena del temazcal.

Por su trabajo impecable y conocido no sólo en Jalisco sino en diversas entidades, e incluso fuera del país, Del Río ha ganado varios reconocimientos: el Premio Jalisco de Periodismo en tres ocasiones (1999, 2001 y 2002), el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez (2000) y un premio de honor en el Primer Festival de Fotografía Latinoamericana en París, Francia (2004).

La vida después del fotoperiodismo

Diego Reynoso incluyó en su cortometraje a varios de los fotoperiodistas que le dieron clase en la licenciatura de Artes Audiovisuales que cursó en la Universidad de Guadalajara. Ellos fueron quienes hablaron de las vicisitudes laborales en los medios de comunicación.

El autor de Apunta y dispara admite que aun cuando algunas de sus fotos se publicaron en medios impresos no se considera fotoperiodista, aunque intentó serlo cuando se inició profesionalmente. Cuenta que incluso llevó su portafolios a varios medios, pero nunca le llamaron.

Optó, dice, por trabajar como free lance y publicar de manera ocasional en el portal de Demotix, una agencia mundial de fotoperiodismo que vende fotografías a distintos medios. En ese sitio incluso le compraron la serie de fotografías sobre la sierra huichola, al norte de Jalisco.

A partir de esa experiencia pensó en hacer un documental con los testimonios de fotoperiodistas locales y decidió incluir a Refugio Ruiz colaborador de Proceso Jalisco; José María Martínez, Chema, de la Gaceta de la Universidad de Guadalajara; Fabiola Rosales Calderón, del periódico El Occidental, e Iván García, quien trabajó en el extinto Público, pero dejó el oficio hace siete años.

Ellos le narraron sus historias llenas de desazón, incluidos sus temores de perder su empleo o sufrir algún accidente letal.

Al principio, dice, quería hacer un largometraje para contar las vivencias de fotoperiodistas de todo el país, en particular los que trabajan en Michoacán, porque “todos los días arriesgan su vida”. Especialistas del Imcine le ayudaron a escribir el guión, e incluso ganó un premio que otorga la iniciativa Docunexion, con sede en Montreal, Canadá.

Cuenta: “En un principio me interesaba ver si había acción como la que se ve en las películas, pero no. En Jalisco los problemas son más bien de índole laboral; en Michoacán y los estados del norte las dificultades son más bien de violencia física”.

Reynoso asegura que algunos de sus entrevistados le mostraron trabajos fotográficos de muy buena calidad que nunca publicaron en los diarios. Los fotoperiodistas le expresaron su frustración y descontento por la escasa libertad que hay en los medios para impulsar la fotografía de investigación.

Dice que está en pláticas con el fotógrafo sinaloense Fernando Brito para hacer un largometraje que retrate cómo es el fotoperiodismo en todo el país.