“Tiempo de miedo”

En Tiempo de miedo podemos presenciar la historia de cuatro mujeres en un pueblo de México apartado de la urbe –que podría ser cualquiera–, y que se ven explotadas por la figura masculina de un hombre de poder.

Gabriela Ynclán, la autora, consigue mostrarnos la realidad de una manera atractiva donde los recuerdos, las presencias y los rencores se entremezclan a lo largo de la obra, y conocemos poco a poco la historia y los tormentos de los personajes. A partir de la muerte de una jovencita, vértice crucial de la problemática, se entretejen las historias de las otras. Gracias al manejo de la tensión dramática y al misterio que desarrolla la dramaturga, se rehuye lo evidente.

El encuentro se da en un paraje cercano a una estación de autobuses que pareciera un lugar sin tiempo, donde el espacio se crea continuamente a través de las palabras y las evocaciones de las mujeres. Una de ellas, Amanda, ha vuelto al pueblo a firmar unos papeles después de muchos años. Se encuentra con Chayo, que ha perdido el camión y se reconocen. Las une una historia oscura, un hombre al que fueron vendidas, dada la miseria de sus familias, y que da al patrón un poder sexual sobre ellas. Además de los rencores y resentimientos mutuos, las une una culpa compartida y un deseo de venganza hacia el agresor.

El tratamiento que Gabriela Ynclán utiliza está lejos de lo melodramático y los estereotipos. La autora, con humor negro y una acuciosa caracterización de los personajes, vuelve compleja la trama tanto en forma como en contenido. No hay compasión, pero sí mucho dolor en esta situación injusta que vivieron las cuatro mujeres. Entre monólogos introspectivos y diálogos de confrontación, se va develando la problemática y los secretos que ellas guardan. Los personajes aparecen lentamente, igual que los misterios. La esposa irrumpe en medio de ellas, y la víctima por la que penan aparece con cantos y revelaciones. Al realismo se le imprime un toque mágico con esta presencia que completa el cuadro.

La directora Edna Ochoa resuelve con un mínimo de elementos el espacio escénico y se enfoca en la interpretación actoral. Susana Robledo consigue con naturalidad transmitir sus sentimientos y Gloria Obregón, con fluidez en la palabra, interpreta a Chayo. Silvia Mejía, la esposa, y Gloria Andrade como Ethelvina, completan el reparto.

Los personajes bien caracterizados por la autora en su psicología, se estructuran con un lenguaje poético y cotidiano a la vez, aderezados con un delicioso coloquialismo que nos permite localizar el tiempo y el lugar de los hechos, y asimismo ver una realidad universal: el machismo que las mujeres viven y que esta sociedad ha permitido que se mantenga. Este espacio abierto en el que se encuentran es una cárcel que les impide escapar de la violencia y las lleva a encontrar soluciones desesperadas.

Como un medio de concientización a través del teatro, Tiempo de miedo, se montó por diferentes delegaciones de la Ciudad de México en el 2012, dando a las mujeres y a los hombres un espejo con el cual confrontarse. El año pasado dio una temporada en el Centro Nacional de las Artes, y ahora se presenta los miércoles en el Teatro la Capilla.

Tiempo de miedo, obra de teatro que muestra una realidad elaborada dramáticamente con habilidad donde a través de fragmentos, donde el espectador va obteniendo las piezas para completar la historia. Denuncia lo que acontece a cantidad de mujeres, nos invita a la reflexión y por qué no, a la transformación de las conciencias.