Aflora la herencia nazi

Mientras el mundo se indigna con las imágenes de los decapitadores del Estado Islámico, Europa y Estados Unidos callan acerca de los batallones paramilitares que combaten en el Donbass, los cuales reivindican a los ucranianos que se unieron a los nazis en la Segunda Guerra Mundial para luchar contra el “judaísmo bolchevique”, es decir, contra la Unión Soviética y los judíos.

El 3 de enero, los combatientes del batallón Azov hicieron una manifestación en Kiev antes de partir al frente, luciendo sus emblemas: el Wolfsangel (gancho para lobos) de las SS nazis y un “sol negro” típico del Tercer Reich. Según un informe de la BBC del 13 de diciembre, el batallón es dirigido por la organización Patriota de Ucrania, “que considera a los judíos y otras minorías ‘subhumanos’ y llama a realizar una ‘cruzada blanca y cristiana’ contra ellos”.

A finales de octubre, Vadym Troyan, el segundo jefe del Batallón Azov, fue nombrado jefe de la Policía de Kiev y, el 5 de diciembre, el presidente Petro Poroshenko le otorgó la ciudadanía y condecoró a Serhiy Korotkyj, un conocido nazi de Bielorrusia del batallón Azov, por la “defensa” del aeropuerto de Donetsk.

El primero de enero, cerca de 2 mil 500 personas marcharon en Kiev enarbolando banderas con el símbolo de las SS para honrar el 106 aniversario de nacimiento del líder antisoviético Stepan Bandera, exigiendo que se le otorgue el título de “héroe de Ucrania”. Bandera lideró la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), que apoyó la invasión de Alemania a la Unión Soviética en 1941 y que participó activamente en el asesinato de miles de judíos en la ciudad de Lvov, días antes de la llegada del ejército nazi.

“Los judíos en la URSS son el mayor apoyo del régimen bolchevique y la vanguardia del imperialismo moscovita en Ucrania. (…) La OUN combate a los judíos como la avanzada del régimen moscovita-bolchevique”, escribía Bandera, citado por el historiador Christian Bale en su libro Hitler’s Foreign Executioners: Europe’s Dirty Secret.

Los alemanes reclutaron miles de ucranianos como policías auxiliares para hacer el trabajo sucio durante “La solución final”, es decir, el exterminio de los judíos polacos y ucranianos. Según el historiador Timothy Snyder, en su libro La reconstrucción de las naciones, “a finales de 1941 y durante 1942, varios miles de ucranianos participaron como policías de la solución final en las regiones de Galicia y Volinia”. En esta última fueron asesinados 98.5% de los judíos. En total, alrededor de 12 mil policías ucranianos apoyaron a cerca de mil 400 soldados alemanes en el asesinato de casi 200 mil judíos de Volinia.

En marzo y abril de 1943, después de la derrota nazi en Stalingrado –que cambió el curso de la guerra– casi todos estos policías se alistaron en el Ejercito Insurgente Ucraniano (UPA), cuya tarea fue la limpieza étnica de polacos en Volinia.

El 14 de octubre de 2014, aniversario de la fundación del UPA, Poroshenko firmó un decreto estableciendo el “Día de los defensores ucranianos”. “Los soldados del UPA fueron un ejemplo de heroísmo y patriotismo hacia Ucrania”, dijo.

En 1944, ante el retroceso del ejército nazi, Heinrich Himmler decidió organizar la División 14 “Galizien” de las SS, que se apoyaba en la población de la ucraniana Galicia, para “aniquilar el monstruo judeo-bolchevique”. Las SS “Galizien” reclutaron 81 mil 999 personas, aunque finalmente sólo combatieron 11 mil 500. Su “inauguración” fue el 23 de febrero en el pueblo de Huta Pieniacka, donde metieron a sus habitantes en los graneros, incluyendo a las mujeres y niños, y les prendieron fuego. Asesinaron a cerca de 800 personas.

Las SS “Galizien” fueron destruidas por el Ejército Rojo en julio de 1944, pero en noviembre fueron reemplazadas por la División de Granaderos Ucraniana No.1, cuyo juramento era: “En la batalla contra el bolchevismo y por la liberación de mi patria y el pueblo ucraniano, obedeceré absolutamente al comandante en jefe de las fuerzas armadas alemanas contra el bolchevismo, Adolf Hitler”.

Hay un intento de borrar este oscuro pasado de la historia ucraniana. Ishenko, vicedirector del Centro de Investigaciones Sociales y del Trabajo de Kiev, dice que desde hace varios años se intenta imponer una historia en la que “los nacionalistas de la Segunda Guerra son mostrados como héroes que lucharon por Ucrania independiente contra nazis y soviéticos, y no reconocen que colaboraron con los nazis, que participaron en el Holocausto”.

El 30 de enero, Roger Annis informó en el sitio Counterpunch que en Canadá, sede de una gran comunidad de inmigrantes ucranianos, el 23 de agosto, Día de la Independencia de Ucrania, se realizó una colecta de fondos para regalar equipamiento militar al partido Sector de Derecha. La recolección de fondos fue organizada por el Congreso Canadiense Ucraniano. Entre otros, participaron el ministro de Inmigración de Canadá y el primer ministro de Ontario. El 11 de septiembre se realizó una nueva recaudación de dinero, en la cual participó el primer ministro canadiense, Stephen Harper. Por las redes sociales, el grupo Army.SOS también recolecta dinero en Europa, Estados Unidos y Canadá para comprar armas y provisiones a los paramilitares ucranianos.

En Ucrania, los combatientes de estos batallones son tratados como héroes e invitados a los colegios. En la página del batallón Azov en la red social vkontakte se relata una visita a la escuela No.211 de Kiev: “‘¿Por qué debo proteger a Ucrania?’ era el tema de la lección dada por los soldados de Azov a los niños, que escucharon con interés las historias de sus hermanos mayores. Están interesados en todo: la guerra en el este, la vida de los soldados, por qué decidieron ofrecerse como voluntarios. Los niños expresaron una sincero agradecimiento a los combatientes”.