El acueducto de nunca acabar

Una de las muestras del errático manejo del agua en el estado es el acueducto El Salto-Tepatitlán, proyectado para surtir a varios municipios de Los Altos. Pese a la urgencia del líquido en la región, los enredos con la presa El Zapotillo, las dificultades para conseguir presupuesto y los conflictos internos de los ayuntamientos han retrasado ésta y otras obras hidráulicas.

TEPATITLÁN.- Como casi toda la región de Los Altos, con tierras secas, este municipio de más de 130 mil habitantes y decenas de miles de cabezas de ganado requiere un abastecimiento constante de agua para subsistir y generar alimentos.

Desde hace 25 años la solución está a unos 30 kilómetros de aquí, en la presa El Salto, en el municipio de Valle de Guadalupe. Pero el acueducto no se ha concluido por motivos burocráticos y diversos intereses económicos.

Hace un cuarto de siglo, el gobierno federal decretó que las aguas de El Salto podrían ser aprovechadas por Valle de Guadalupe, Tepatitlán y Acatic. Para ello, los gobiernos panistas de Alberto Cárdenas Jiménez, Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez prometieron construir un acueducto, pero nunca se puso ni una piedra.

Por esta razón, el gobierno federal repartía agua a los municipios más secos del estado. Según los planes federales, Lagos de Moreno, San Juan de los Lagos, Jalostotitlán, Teocaltiche, Mexticacán, San Julián y Cañadas de Obregón se conectarían a la futura presa de El Zapotillo –desde entonces soñada por las autoridades– y el resto de Los Altos se surtiría mediante acuíferos locales de poco volumen.

No obstante, aún no hay certeza plena de que tales poblaciones puedan ser beneficiadas con parte del agua de El Zapotillo, cuyo mayor caudal se destinará a León, Guanajuato, y en menor medida a Guadalajara.

La construcción de dicha presa está suspendida temporalmente a causa de tres amparos interpuestos por los defensores de las poblaciones de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, municipio de Cañadas de Obregón. El reclamo principal es que la construcción de la cortina se apegue al proyecto original; es decir, que no tenga una altura mayor de 80 metros para evitar la inundación de esos pueblos y el consecuente desalojo de sus habitantes, recordó a este semanario el litigante Guadalupe Espinosa.

El propósito de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), apoyada antes por el gobernador panista Emilio González Márquez y ahora por el priista Aristóteles Sandoval, es que la cortina se eleve a 105 metros, a fin de aumentar la capacidad de la presa.

Las obras se suspendieron a finales del año pasado, cuando la cortina había alcanzado ya 79 metros, y todavía sin indicios de que se vaya a construir el vertedero, explicó el licenciado Espinosa.

Sólo promesas

Pese a la promesa del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz de no desaparecer las citadas poblaciones, la Mesa de Estrategia o Cuarto de Guerra del mandatario ratificó en marzo del año pasado la intención de la Conagua, de acuerdo con un documento de esa instancia, cuya copia tiene este semanario (Proceso Jalisco 511).

El río Verde es prácticamente el único de Los Altos y la mayor parte del año su caudal es escaso. Y así como los gobernadores han prometido a Tepatitlán el acueducto de la presa El Salto, los alcaldes de esta zona también han prometido desde hace trienios el sistema hidráulico, pero no se ha concretado por falta de apoyo de la Conagua y de la Comisión Estatal del Agua (CEA).

Hace poco más de tres años, la entonces alcaldesa priista y actual diputada federal Cecilia González, dijo haber logrado que la Conagua se comprometiera a autorizar 350 millones de pesos para la obra y a comenzar el tendido del acueducto, así como las instalaciones auxiliares, bombas, tanques de almacenamiento, torres de oscilación y válvulas requeridas a lo largo de aproximadamente 30 kilómetros. Sin embargo, la presidenta municipal brincó a su siguiente puesto y de la obra hidráulica solamente quedaron unas excavaciones adyacentes a la presa.

Los líderes del PAN en Tepatitlán se habían opuesto férreamente al acueducto cuando la priista hizo revivir el proyecto, pero cuando ellos ganaron la Presidencia Municipal cambiaron de parecer. No obstante, alegaron que la obra no costaría 350 sino casi 500 millones.

Según la administración panista, Cecilia González no tomó en cuenta costos adicionales, como las indemnizaciones a propietarios de terrenos por donde pasaría la red hidráulica y pagos de derechos a los concesionarios de la autopista Guadalajara-Lagos de Moreno, que exigían varios millones por usar varios kilómetros del acotamiento norte-sur.

Pero seguía faltando el dinero. Antes de irse del cargo, Emilio González le comunicó al ayuntamiento tepatitlense que no tenía dinero para esa obra.

En junio de 2013, en su primera visita a Tepa como gobernador, Sandoval Díaz –que como alcalde tapatío y aspirante a la gubernatura fue a esa ciudad unas seis veces– prometió al alcalde Jorge González Arana “facilidades” para conseguir los recursos del acueducto, además de construir un acuaférico solamente con recursos del gobierno estatal.

Pasó casi un año, y después de varios recordatorios y gestiones para que Sandoval Díaz cumpliera su palabra de que el estado avalara ante Banobras un préstamo ya autorizado para dotar de agua a la zona metropolitana de Guadalajara, el gobernador intervino. Hizo que el Congreso local autorizara un crédito, que originalmente se había destinado a obras hidráulicas de la zona metropolitana, para aplicarlo en otros proyectos de agua del estado, entre ellos el acueducto El Salto-Tepatitlán.

Los obstáculos: política y dinero

Hasta la fecha, ninguna administración estatal ha puesto un centavo para esta obra; todos los gastos han sido cubiertos, hasta ahora a partes iguales, por Conagua, Banobras y el ayuntamiento.

De acuerdo con la última revisión, en los trabajos realizados hasta principios de enero se han gastado casi 350 millones de los 500 millones de pesos presupuestados. El avance es de 78%, según la autoridad municipal.

Enrique Navarro de la Mora, director del organismo descentralizado Agua y Saneamiento de Tepatitlán (Astepa), prevé que la obra hidráulica esté concluida a mediados de 2015.

Sin embargo, para que el acueducto surta a toda la ciudad es necesario extenderlo de forma que rodee la mayor parte de la cabecera municipal (convertirlo en acuaférico), lo que se haría con recursos estatales.

De esta segunda etapa sólo existe un proyecto en las oficinas de la CEA. Su costo estimado es de 70 millones de pesos, pero a decir de Navarro de la Mora no hay indicios de que pronto vayan a comenzar los trabajos:

“El presidente municipal ha enviado cartas al gobernador para recordarle su compromiso y pedirle que comiencen los trabajos del acuaférico, pero no hay nada hasta ahorita. Para nosotros es muy importante que los trabajos de esta segunda obra se hagan a la par de los del acueducto, para concluirlas al mismo tiempo y nos pueda llegar el agua, pero ya depende del estado.”

Cuando Sandoval Díaz visitó Tepatitlán por segunda vez como gobernador, el 14 de octubre de 2014, el alcalde le urgió la liberación de recursos para el acuaférico. El mandatario le respondió que no se preocupara, pues el dinero llegaría a tiempo para comenzar la obra; incluso fijó la fecha de su próxima visita al municipio para inaugurar el sistema hidráulico.

Por ese motivo, Navarro de la Mora cree que el acuaférico estaría concluido en dos meses, a partir de marzo o abril que inicien los trabajos.

El funcionario ha sido titular de Astepa en dos administraciones anteriores. No parece muy preocupado por la conclusión del acueducto ni del acuaférico, pues afirma que pese a la aridez de la región y a la poca disponibilidad de agua superficial en Los Altos, Tepatitlán cuenta con suficiente agua.

En parte la ciudad se surte de dos pequeñas presas: El Jihuite y Carretas. El abasto se completa mediante pozos profundos. De hecho, uno de los requisitos para los desarrolladores de vivienda es contar con un permiso federal para perforar un pozo, ya que el municipio no garantiza el abastecimiento a las nuevas colonias.

Aunque los expertos advierten sobre la sobreexplotación de los mantos acuíferos subterráneos, Navarro de la Mora es optimista:

“Hay pozos que ni los usamos; los tenemos de reserva en caso de una sequía prolongada y que las presas no se hayan llenado o se agoten pronto. Se recargan cada año y yo creo que, sabiéndolos administrar, los pozos pueden durarnos varios años. En otros lados, como Europa, hay sistemas más avanzados en que los pozos profundos se recargan mediante las lluvias; acá nos falta eso, estamos atrasados en ese aspecto, pero algún día tendremos ese sistema.”

La obra del acueducto se ha complicado por pugnas internas entre el alcalde y los regidores de oposición a la hora de autorizar recursos adicionales para los imprevistos.

El último de éstos fue que PERSE, la empresa encargada de los trabajos, informó al ayuntamiento que iba a colocar el último tramo de tubería para comunicar la presa con los tanques de almacenamiento en el norte de Tepatitlán, pero los dueños de terrenos por donde la red debe pasar no permiten que trabajadores y maquinarias excaven en sus predios.

El alcalde González Arana, antes de pedir licencia para buscar la candidatura a diputado federal del PAN por el distrito III, intentó llegar a un acuerdo con los propietarios de los terrenos, pero no lo consiguió.

El ayuntamiento de Tepatitlán también solicitó al Centro Universitario de Los Altos, de la UdeG, que permitiera el trazo del acueducto por sus terrenos, pero la rectora, Leticia Leal Moya, remitió a las autoridades con el rector general, Tonatiuh Bravo Padilla, quien explicó que deben pedir autorización al diseñador de los edificios del CUAltos, el arquitecto Fernando González Gortázar, pues solamente él puede decidir si se altera su proyecto.

González Arana vio muy lejana la posibilidad de que el arquitecto acepte el paso de la tubería. Entonces ofreció a los concesionarios de la autopista pagarles por usar sus derechos de vía de manera subterránea. La concesionaria Red Vía Corta accedió, a cambio de más de 4 millones de pesos por tal derecho y los daños que ocasionen los trabajos.

La autorización de estos recursos se sometió a votación en el cabildo, pero los regidores echaron por tierra la alternativa de usar terrenos aledaños a la autopista, pese a las advertencias de González Arana de que habría una sanción si la obra se detenía unilateralmente por causas ajenas a la constructora. Tras la negativa del cabildo, el alcalde, disgustado, les dijo a los regidores: “Ahora, a hacer una alcancía para juntar los 5 millones que nos cobrará la constructora como penalización por parar la obra”.

Pero en una entrevista posterior, González Arana declaró que buscaría opciones para liberar los derechos de paso del acueducto sin recurrir a la mayoría calificada en sesión de cabildo.

Sobre la presa El Zapotillo y el trasvase de agua a León pese a la oposición de los alteños, porque Tepatitlán ya tiene reservas suficientes, Navarro de la Mora afirma que el agua del río Verde “se ha ido al mar; nunca la hemos aprovechado y sólo miramos cómo se va. Cuando se termine la presa y se vaya el agua a León y al río Lerma, Chapala se beneficiará y la zona metropolitana de Guadalajara explotará menos los acuíferos de Los Altos (el sistema La Zurda-Calderón). A la larga nos va a beneficiar”.