Sepultado entre las ambiciones personales de Aurelio López Rocha, expresidente de World Trade Center (WTC) y exsecretario de Turismo estatal, el proyecto Torrena –en el que se gastaron más de 140 millones de pesos provenientes de fondos gubernamentales y de inversionistas privados– pasará a la historia de Jalisco como uno de los fracasos más escandalosos de los últimos 10 años.
La megaobra fue concebida como el edificio más alto de Latinoamérica, pero sólo se quedó en el arranque. Y hoy pesan decenas de demandas judiciales contra Proyecto Columna, la empresa promotora que preside López Rocha, incluido el embargo precautorio interpuesto por el empresario Germán Michel Velasco, que supera los 16 millones de pesos.
La firma Pericimbras también interpuso un juicio mercantil en el que reclama un pago de 2 millones de pesos, de acuerdo con el expediente 512/2009 radicado en el Juzgado Noveno Mercantil.
El municipio de Zapopan, que cedió 800 de los mil 300 metros cuadrados del terreno para la construcción de Torrena, ahora demanda a la empresa de López Rocha la devolución de esa superficie –una calle y dos predios–, según el expediente 936/2011 radicado en el Juzgado Segundo Mercantil.
Sin embargo, uno de los lotes fue vendido por el entonces alcalde interino, el priista Ismael Orozco Loreto, a precio de ganga –6 mil 900 pesos el metro cuadrado, cuando hoy se cotiza en 45 mil pesos, según desarrolladores urbanos consultados–, mientras que el otro fue entregado en comodato a Proyecto Columna por un periodo de 10 años. Todo hace indicar que el predio vendido forma parte del que fue embargado a la empresa de López Rocha.
El regidor Hugo Rodríguez Díaz, del MC, asegura que el ayuntamiento pidió la restitución predial en septiembre de 2013, justo cuando hubo un acercamiento entre la Secretaría de Movilidad y las autoridades zapopanas para recuperar las tierras entregadas en comodato, aun no lo logra.
Empresarios consultados por Proceso Jalisco se quejan porque, según la publicidad sobre el proyecto Torrena, la torre sería “la nueva maravilla del mundo”, de concreto y acero de 336 metros de altura, con 70 niveles de construcción sobre una superficie de más de 17 mil metros cuadrados.
La empresa de López Rocha aseguró que Torrena generaría mil 500 empleos directos y al menos 6 mil indirectos. Una vez levantada, tendría capacidad para albergar a mil 500 personas y su ubicación privilegiada sería un éxito rotundo para los inversionistas. En realidad, dicen, fue un “acto de ilusionismo” para sacarle dinero a los inversionistas y a las instituciones.
Según el dictamen 298/04, el cabildo de Zapopan autorizó al ayuntamiento para que firmara el convenio con López Rocha como representante legal de la empresa Proyecto Columna, con lo que Torrena fue aceptada como una propuesta de “inversión de impacto turístico y económico para el municipio”, tal como se informó en febrero de 2005.
Dispendio
Los orígenes de Torrena datan de 1995, cuando el ingeniero Salvador Gómez Chávez propuso construir el edificio Milenium que tendría, dijo, 205 metros de altura. En 2001 el arquitecto Sergio Peraza Segovia quedó como director de la iniciativa y en 2006 empezaron los trabajos de cimentación de Torrena.
Los inversionistas consultados, quienes piden omitir sus nombres, califican a López Rocha –secretario de Turismo durante la gestión del panista Emilio González Márquez e hijo de Salvador López Chávez, el dueño del desaparecido emporio de calzado Canadá– de ser un empresario embaucador y de afectar incluso a varios socios del WTC en Guadalajara, que presidió durante algún tiempo.
A finales de 2006, como el proyecto no avanzaba, sus socios decidieron encarar a López Rocha. Poco después él se integró al gabinete de González Márquez y, según ellos, se volvió déspota y prepotente. Ya como secretario de Turismo, López Rocha se jactaba de que no engaño a nadie: “Ustedes saben que yo soy conductor y no pasajero (en el proyecto de Torrena)”.
Como funcionario llamó más la atención por sus viajes al extranjero en vuelos de clase premier que por la promoción del estado. Solía hospedarse en hoteles de gran turismo y asistir a los mejores restaurantes; también se aficionó a los masajes relajantes, todo ello a cuenta del erario, según informó este semanario en su edición del 22 de mayo de 2011.
López Rocha y sus colaboradores realizaron 3 mil 400 viajes y se gastaron más de 20 millones de pesos (Proceso Jalisco 341).
No obstante, el arquitecto Sergio Peraza asegura que el proyecto es viable y tiene un avance de más de 90%.
Antes de ocupar la Secretaría de Turismo, López Rocha promovió la construcción del museo Guggenheim, que también fracasó, y desde hace años, en sociedad con otros empresarios, encabeza el proyecto Barranca Museo de Arte Moderno y Contemporáneo en el predio donde se pensaba erigir el Guggenheim. l








