La ciudad, un botín para las inmobiliarias

Los integrantes del Parlamento de Colonias se quejan de las autoridades tapatías porque, dicen, están solapando la voracidad de las empresas inmobiliarias al avalar la construcción de torres habitacionales, con lo que provocarán una redensificación salvaje. Según ellos, el alcalde Ramiro Hernández y sus colaboradores pretenden terminar los proyectos que el panista Alfonso Petersen Farah –quien hoy busca de nueva cuenta la alcaldía– dejó inconclusos la década pasada.

La consulta pública organizada por el ayuntamiento de Guadalajara el año pasado para discutir los planes parciales de desarrollo urbano fue una farsa, sostiene el presidente del Parlamento de Colonias, Alejandro Cárdenas Ochoa. Le preocupa que el pleno del cabildo pretenda avalar la actualización de los documentos emanados de esos encuentros para redensificar la ciudad con edificios.

Es un despropósito, comenta, porque las autoridades no sólo no obligarán a los constructores a mejorar la infraestructura, sino porque excluyeron las propuestas vecinales. En la práctica, insiste, se intenta legalizar los edificios y giros comerciales que florecieron ilegalmente durante la gestión de Alfonso Petersen Farah en el ayuntamiento.

Según Cárdenas Ochoa, el ciudadano advierte que a mediano plazo esto provocará el colapso de las vialidades y las redes hidrosanitarias y, por ende, el deterioro en la calidad de vida de los habitantes.

“Durante la consulta –relata– hubo una gran participación vecinal. Nos empeñamos en que representantes vecinales y líderes de las colonias participaran; estudiamos los planes vigentes e hicimos propuestas puntuales con sustento técnico y jurídico de la zona.

“Todo eso se presentó en las diferentes etapas. Al final, el municipio de Guadalajara, a través de la Coplaur (Comisión de Planeación Urbana), no aterrizó znada de lo que se le planteó. Hoy vemos con desagrado que se están legalizando los edificios y giros ilegales que contravienen los planes parciales anteriores.”

Desde el año pasado, agrega, cuando él y sus representados vieron el anteproyecto del Plan de Desarrollo Urbano Centro de Población, solicitaron de inmediato suspender la consulta. Sin embargo, los regidores del PRI, PAN y del partido Movimiento Ciudadano avanzaron en su integración y finalmente el 20 de diciembre pasado lo aprobaron por mayoría calificada.

Quedan por autorizarse los 52 planes parciales de desarrollo urbano de las siete zonas en que se divide Guadalajara. El pasado 13 de enero, el coordinador de los regidores del PAN, Alberto Cárdenas Jiménez, adelantó que eso no será problema, pues es “una tarea imperiosa” iniciada hace 13 años; además, la ciudad se ha ido despoblando en los últimos años, pues hoy tiene 150 mil habitantes menos.

Para lograrlo, dice, cuenta con el apoyo del priista José Luis Ayala Cornejo, presidente de la Comisión Edilicia de Planeación Urbana. Incluso durante la sesión de cabildo del 20 de diciembre argumentó que la normatividad del Plan de Desarrollo Urbano Centro de Población ayudará a impulsar la construcción de vivienda de interés social y popular en zonas cercanas al centro de la ciudad; además, según él, se aprovecharán alrededor de 24 mil predios baldíos.

“La ciudad precisa vivienda tipo social y media, en lugares más cercanos al centro, con buen acceso a servicios para reducir los traslados. Los ciudadanos lo que quieren es vivir cerca de sus trabajos, de la escuela, de los centros deportivos”, afirmó Cárdenas Jiménez en esa ocasión.

No obstante, el presidente del Parlamento de Colonias manifiesta que durante el proceso de consulta de los planes parciales de Desarrollo quedaron pendientes dos capítulos: uno relativo a la reglamentación y otro sobre la normatividad.

“Es como consultarle a una persona si quiere comprar un vehículo sin motor, caja de velocidades ni especificaciones, pues se le van a poner después. Así está pasando en este caso, en particular con estos dos capítulos, fundamentales para que los ciudadanos pudieran opinar con toda certeza sobre el tipo de suelo que nos están proponiendo.”

Proyectos falaces

Para Alejandro Cárdenas Ochoa, el repoblamiento de la ciudad –para que la gente de escasos recursos viva cerca de sus áreas de trabajo y centros de convivencia, según el ayuntamiento tapatío– es una farsa. Si esto fuera cierto, dice, las autoridades estarían promoviendo vivienda de interés social. “Ahí, el costo por metro cuadrado se dispara por los cielos”, comenta.

Queda claro que la prioridad para el municipio es la zona 2, que corresponde a Minerva y Providencia. Según el representante vecinal, si el subsidio que otorga el gobierno federal a través del Infonavit para la adquisición de vivienda oscila entre 380 mil y 420 mil pesos, un trabajador que gana menos de cinco salarios mínimos no tendrá la menor oportunidad de comprar un departamento en esa zona, donde su costo promedio es de 2.5 millones de pesos.

E insiste: detrás de la aprobación de los planes parciales de Desarrollo Urbano están las desarrolladoras inmobiliarias. Hubo incluso una compra masiva de las fincas que están sobre las grandes avenidas para convertirlas en edificios; los constructores sólo están a la espera de que el pleno del cabildo pruebe los documentos para iniciar las obras.

“Si se compran dos viviendas colindantes o una muy grande –por lo regular los predios son de entre 250 y 350 metros cuadrados– se construirá un edificio de 15 o 20 pisos con cuatro viviendas por nivel. Estaríamos hablando de 60 u 80 viviendas nuevas.

“Eso detonará el consumo de agua, energía eléctrica, drenaje; saturará las vialidades…Todo será insuficiente, pues la zona está calculada sólo para dos viviendas”, advierte Cárdenas Ochoa.

Y enumera las construcciones que, de acuerdo con la Asociación de Colonos de Providencia Sur y el Parlamento de Colonias, están fuera de norma: el edificio que aún se construye en Nápoles 2837 y Rubén Darío; la Torre Alcamo, en Terranova 725; la Torre Q, en José María Vigil 2715; el Condominio Providencia, en el número 2847 de la misma calle, y la Torre Vigil, en el 2940.

También están las torres Alfa y Beta, en Eulogio Parra 2795; la Torre Casa Blanca, en el 2782 de la misma calle; otro edificio en construcción en Quebec 854, así como el de Reforma 2988, entre Beethoven y Nelson, y el de Montreal y Pompeya.

El 29 de enero último, Cárdenas Ochoa y 40 colonos acudieron a la Procuraduría de Desarrollo Urbano (Prodeur) para solicitarle al titular del organismo, Gabriel Ibarra Félix, detener la actualización de los planes parciales de desarrollo urbano y frenar la construcción de los edificios mencionados. No obtuvieron respuesta, por lo que acordaron regresar en los próximos días.

A Ibarra Félix, quien fue nombrado procurador en 2011 por el Congreso estatal y ha estado ligado a los gobiernos del PRI, se le atribuye el crecimiento masivo de fraccionamientos en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga durante la administración del priista Guillermo Sánchez Magaña (2001-2003), donde fungió como asesor de planeación urbana.

En enero de 2014 la fracción del PAN en Guadalajara acusó a Ibarra Félix de ser omiso en la aplicación de sus atribuciones y consentir la construcción ilegal de edificios.

De acuerdo con Cárdenas Ochoa, los vecinos han presentado en el ayuntamiento tapatío por lo menos 300 denuncias por ilegalidades en los planes parciales vigentes y en el Reglamento de Zonificación municipal.

Asimismo, colonos de Oblatos y Huentitlán, asesorados por la ambientalista Raquel Gutiérrez Nájera, hace varias semanas presentaron un amparo (el 119/2015) y lograron frenar la aplicación del Plan de Desarrollo Urbano de Centro de Población de Guadalajara para esas zonas.

Esa disposición, concedida por el Juzgado Quinto de Distrito en Materia Administrativa y del Trabajo complica los planes del ayuntamiento de Guadalajara para repoblar ese extenso territorio con el megadesarrollo de torres habitacionales llamado Iconia, el viejo proyecto de Puerta Guadalajara promovido por Alfonso Petersen Farah durante su gestión como alcalde.

También se verá afectado el proyecto panista Voltea a la Barranca, incluido el cambio de sede de las Fiestas de Octubre y la controvertida edificación de 2 mil 500 departamentos unifamiliares en el cruce de la Calzada Independencia y Periférico Norte –conocidas como “viviendas huevito”–, impulsada por el alcalde Ramiro Hernández García.

El arquitecto Jesús García Rojas señala que la redensificación de la ciudad es pertinente, pero no como lo están haciendo las autoridades municipales.

“Es un gravísimo error –dice– partir de que la infraestructura hidráulica, sanitaria y eléctrica, los sistemas de movilidad y las áreas verdes y el equipamiento urbano son suficientes; es un error. Las autoridades están concibiendo una densificación equivocada; la densificación implica renovar la infraestructura existente.

“Según los datos del SIAPA (Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado), hay mil 700 kilómetros de tuberías con una antigüedad de 40 años que deben ser renovadas. No puedes densificar a lo loco.”

Según el especialista en urbanismo, la densificación provocará un déficit de áreas verdes. Y aun cuando la Organización Mundial de la Salud aconseja 10 metros cuadrados por habitante, la ciudad sólo tiene 2.5.

García Rojas advierte que Petersen Farah, quien busca llegar por segunda ocasión al ayuntamiento tapatío arropado por el PAN, quizá no esté interesado en el cargo en sí, sino en cuidar los intereses de los proyectos de urbanización que surgieron durante su gobierno.

“Como lo están pensando (las autoridades municipales) es primitivo, subdesarrollado. Ellos tienen una visión totalmente monetarista, no sustentable”, agrega.

La Condesa de Guadalajara

Diseñada en 1898 por el ingeniero de origen alemán Ernesto Fuchs, La Americana es una de las primeras colonias de Guadalajara. Sus casas de estilo afrancesado y sus trazos minimalistas, que permiten el ingreso de luz a amplios espacios de las fincas, recuerdan el régimen porfirista.

Sin embargo, su atractivo principal se encuentra sobre la avenida Libertad, donde abundan laureles de la India, tabachines, eucaliptos, galeanas, hules, ceibas, primaveras, jacarandas, magnolias, pirules, fresnos y guayabos.

Eduardo Morfín, quien nació en una de esas fincas de la calle Emeterio Robles Gil y aún vive ahí, cuenta que en 2009 en la vivienda de al lado se instaló el restaurante La Cafetería y justo enfrente una panadería. A partir de entonces comenzaron a proliferar negocios de todo tipo en las calles aledañas: restaurantes, fondas, bares y cafés.

Los comercios florecieron con la complicidad de las autoridades, pues los planes parciales de Desarrollo Urbano –que no se han modificado– prohíben esa clase de giros, incluso muestra al reportero un grueso manual del tipo de negocios que permite el uso de suelo y en él no aparecen los de bebidas alcohólicas ni los restaurantes.

Culpa a Petersen Farah de la proliferación de esos espacios. Él y sus colaboradores: Eugenio Arriaga y Héctor Castañón Reyes, entonces titulares de la Dirección de Cultura de Guadalajara y de Inspección y Vigilancia, respectivamente, así como David Gómez Álvarez, subsecretario de Planeación del gobierno del estado, dice, autorizaron el negocio que está al lado de su casa.

Varias veces los ha encontrado desayunando en ese sitio, comenta Morfín. “Cada vez que preparan un desayuno, para mí es una chinga”, refiere.

La entrevista con Morfín se realiza en su domicilio. Es mediodía y los comensales comienzan a llegar al restaurante. Durante el encuentro no dejan de escucharse los golpes secos del otro lado de la pared. Así es todos los días, dice. Los ruidos se inician desde la mañana, cuando arriba el personal.

En la panadería de enfrente también se escucha la actividad de los hornos y el molino. Morfín ha tenido desaguisados con el personal del restaurante porque usan su cochera como área de descarga.

En 2011, dice, se coordinó con algunos residentes de las colonias aledañas a La Americana –Lafayette, San Antonio, Arcos Vallarta y Arcos Sur– para impedir la construcción de las torres Horizontes Chapultepec. El 14 de diciembre de ese año, en una sesión de cabildo, un grupo de choque, presuntamente organizado por el actual secretario general de Gobierno, Roberto López Lara, golpeó a los representantes vecinales.

Morfín presentó una denuncia penal por las agresiones. Y aunque no prosperó, los afectados lograron que el ayuntamiento –encabezado entonces por Jorge Aristóteles Sandoval– dejara pendientes la aprobación de los planes parciales de las zonas 1 y 2, que corresponden a sus áreas habitacionales.

Le preocupa la actitud del actual alcalde, Ramiro Hernández, quien pretende marcharse con ese tema resuelto pues, dice, para las autoridades tapatías “la ciudad es simplemente un botín”.

Lamenta también que algunos vecinos se hayan marchado porque ya no podían vivir en la zona; otros están pensando en mudarse porque temen que, cuando se aprueben los planes parciales de desarrollo, La Americana se transforme en una zona similar a La Condesa, una colonia de la Ciudad de México en la cual abundan los bares, antojerías, restaurantes y locales donde se expenden bebidas alcohólicas.