Las obras del nuevo Mercado Corona le están resultando caras al ayuntamiento tapatío. Para agilizar la construcción, el alcalde Ramiro Hernández García ordenó a su secretario de Obras Públicas anunciar que se aplicará el sistema de tablaestacas en el subsuelo para apuntalar el inmueble, según el cual se ahorrarán costos y se agilizarán los tiempos. No obstante, especialistas consultados por Proceso Jalisco sostienen que esa técnica, amén de cara, es poco recomendable, pues provoca daños colaterales.
Con propósito de avanzar más rápido, economizar recursos y hacer más resistente el nuevo Mercado Corona, su construcción estará basada en un sistema de tablaestacas para la contención de los muros perimetrales, según anunció el titular de Obras Públicas del ayuntamiento tapatío, José Luis Moreno.
Esa técnica consiste en colocar o encajar en la tierra de forma perpendicular láminas de acero –llamadas vibrohincado– de 18 metros de longitud para contener los taludes y, según el funcionario, no causará daños colaterales. No obstante, expertos consultados por los reporteros comentan que hasta ahora esa modalidad no ha tenido éxito en la zona metropolitana de Guadalajara, según se observó en el mercado de Mexicaltzingo.
Más allá del anuncio de Moreno, quien se limitó a transmitir las instrucciones del alcalde de Guadalajara, Ramiro Hernández García, lo cierto es que la obra presenta un retraso, pues las autoridades carecen de un proyecto ejecutivo duradero y técnicamente confiable.
De acuerdo con constructores consultados por Proceso Jalisco, se invirtieron 24 millones de pesos adicionales y en la actualidad se está ejecutando una obra de emergencia extraordinaria de cimentación con pilas y una estructura con columnas de acero, para contener el muro de tablaestaca.
Luego, dicen, seguiría la excavación de los cinco sótanos “sin ninguna limitación por ninguna causa”. E insisten: “La vibración causada por el equipo para hincar las láminas causó daños a los edificios colindantes, como se evidencia en las fracturas de muros y paredes de las viviendas, así como en el hundimiento de banquetas”.
Hasta ahora se han excavado siete metros y los constructores encontraron filtración de agua contaminada entre los cientos de tablaestacas. Tuvieron que soldarlas, comentan los especialistas.
Además, “los empujes laterales de los edificios colindantes hacia las tablaestacas ya comenzaron a deformarlas y se formaron grietas mayores y asentamientos en pisos y banquetas. Eso vuelve peligrosas las excavaciones”, apuntan los entrevistados.
Para remediar las fallas, dicen, se hicieron perforaciones a 20 metros de profundidad para formar una cuadrícula de acero en todo el perímetro. No obstante, insisten, “si continúan las excavaciones, deberán bombear el agua, con lo cual se irán las partículas finas y eso creará asentamientos importantes en banquetas y las edificaciones colindantes.
“El bombeo de esas aguas filtradas en el sótano creará un gasto importante. La corrosión que creará el contacto del agua con la parte de la tablaestaca de acero disminuirá considerablemente la vida útil del muro de contención, teniendo grandes costos de mantenimiento en el corto plazo.”
Los locatarios de las calles de Santa Mónica, Independencia y Zaragoza también se quejan de la cuarteaduras en sus negocios. Jaime Monraz, quien posee cinco sobre Zaragoza, mandó a hacer un estudio de mecánica de suelos para conocer las dimensiones del daño en sus negocios.
“Soy una persona de la tercera edad
–dice–. La finca donde están los locales es mi patrimonio. Me da tristeza ver cómo se amuela el inmueble”. Monraz adelanta que presentará una denuncia contra el ayuntamiento por daños y perjuicios.
Miguel Hurtado, arrendatario de uno de los locales, el de Zaragoza 73, muestra las grietas en el piso, las paredes y el techo; también hay una sobre la superficie de rodamiento, justo afuera del local. A mediados de enero tenía una separación de aproximadamente tres milímetros, pero en los últimos días creció dos centímetros más.
Obras Públicas tardó dos semanas en instalar las tablaestacas, afirma Hurtado, pues los trabajadores afectaron un transformador de energía eléctrica subterráneo. Además, como encontraron decenas de osamentas en un rincón, enviaron a los policías municipales a custodiar la zona.
Dante Carrera, gerente de la tienda de ropa Eleczzion, ubicada en Independencia 526, muestra las paredes del local. Están cuarteadas, sobre todo en el descanso de la escalera. Las grietas aparecieron luego del proceso de vibrohincado, como observaron los regidores de oposición cuando visitaron el negocio.
Ellos llamaron de inmediato a la Secretaría de Obras Públicas y acudieron los inspectores de la dependencia, pero se negaron a levantar un reporte de daños. Cuando comenzaron las excavaciones y se abrió la red de alcantarillado en ese entorno, una plaga de ratas se coló a los comercios, cuenta Carrera.
Una técnica controvertida
La colocación de las tablaestacas de 18 metros, justo la profundidad del sótano que albergará el estacionamiento de 500 cajones, comenzó el 24 de julio de 2014.
Según anunció el presidente municipal, Ramiro Hernández García, en la construcción del nuevo Mercado Corona se invertirán más de 380 millones de pesos y estará listo en septiembre de este año.
Las obras están a cargo de Grupo Constructor Perse y otras cuatro empresas: Grupo Constructores y Carreteras, Breysa Constructora, Maquiobras y Deincokwi.
De acuerdo con el titular de Obras Públicas, el municipio debe 4.8 millones de pesos por la demolición del inmueble siniestrado, 7 por la excavación del sótano, 17.7 más IVA por la colocación de las tablaestacas y 1.5 por mover líneas de agua durante el proceso de excavación. El constructor asumirá los gastos, pues tendrá la concesión del estacionamiento por 30 años (Proceso Jalisco 519).
El presidente del Colegio de Arquitectos Constructores de Guadalajara, Jaime Lomelí García, aconseja apuntalar de manera provisional el predio para evitar la deformación de las láminas; de no hacerlo, insiste, podrían colapsarse.
Incluso muestra un video de la empresa que patentó el sistema de tablaestacas, según el cual esa técnica es altamente eficiente, pues optimiza el tiempo en 70% y abarata el costo de la construcción en 30%.
Tras la colocación de las tablaestacas, alrededor del predio se introducen varios cilindros, dentro de los cuales una máquina comienza a perforar y extrae la tierra del tubo. En el cilindro se mete una columna metálica, se colocan los capiteles para cada piso subterráneo que se va a construir, según se observa en el video promocional.
Cuando se llega a la base subterránea, se inyecta concreto, se retiran los tubos y quedan columnas, mientras en la superficie se nivela el terreno para colar la losa. Se coloca el entramado de acero y se vacía el concreto; sólo se deja un espacio suficiente para que entre la maquinaria al primer nivel subterráneo y comience a retirar la tierra para la construcción del piso subterráneo. La colocación del concreto crea una membrana para impedir que los empujes de los lados deformen la tablaestaca.
“La tablaestaca no puede estar sola porque los empujes laterales la van a deformar”, comenta el arquitecto. Cuando se hace el proceso, según indica la empresa promotora de esa técnica, se puede iniciar con la construcción del edificio.
No obstante, en el caso del Mercado Corona “faltan los diafragmas, pues los trabajadores dejaron las tablaestacas solas y el empuje empieza a deformarlas”, reitera el entrevistado.
De acuerdo con un estudio de mecánica de suelos elaborado por la empresa Suela-Estructura, Consultoría Geotécnica y Sísmica a petición del ayuntamiento tapatío y firmado por el ingeniero Salvador Lazcano Díaz del Castillo, se encontró agua a siete metros de profundidad. Sobre ese aspecto, el arquitecto Lomelí comenta:
“El acero (de la tablaestaca) es de entre nueve y 12 milímetros, por lo cual la placa puede durar hasta 50 años; no obstante, el contacto con el agua lo afectará.”
Y añade: “Si se colocó la tablaestaca y ya tienen la superficie excavada, la tablaestaca deberá ir arriostrada –acción para estabilizar una estructura mediante el uso de elementos para impedir el desplazamiento– a cierta altura para evitar el empuje.
“Sin embargo, las grietas son muestra de que el suelo ya empujó a la tablaestaca –y ésta se está deformando–. Eso debe detenerse porque no tiene las losas que impiden el empuje. La tablaestaca puede resistir dos o tres metros de altura de empuje lateral, no más.”
Una solución para evitar que se sigan formando grietas en las calles y los locales, indica Lomelí, es “arriostrar y tal vez colar provisionalmente unos pisos para evitar su deterioro mientras continúan los trabajos subterráneos”.
De acuerdo con el estudio de mecánica de suelos consultado por este semanario, después de los siete metros de excavación los trabajadores encontraron agua contaminada que ocupa nueve metros de profundidad. “Va a haber un problema de filtraciones constante y una deformación de tablaestaca que urge solucionar”, sostiene Lomelí.
Para el arquitecto Jorge Fernández Acosta, quien ya había hecho señalamientos al proceso de adjudicación de obra del nuevo Mercado Corona, es evidente que los responsables de la obra hicieron una inadecuada instalación de la tablaestaca. Y advierte: “Los daños son previsibles”.
Según el académico del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara, “existe un agravio culposo contra la eficacia de la obra pública y un previsible daño al erario”.
Fernández Acosta recorrió las calles aledañas al perímetro de construcción del sótano del nuevo inmueble y documentó con la cámara de su celular las fisuras en banquetas, calles, así como el desplazamiento de algunas fachadas de comercios. Incluso subió las imágenes a su cuenta de Facebook.
“Propongo –dice– hacer un lago artificial en el foso del nuevo Mercado Corona… Parece que ni estudio de mecánica de suelos y estratigrafía hicieron.”








