El joven Scherer “descubre” a “un Bach mediterráneo”

En “Giacomo Facco, un Bach mediterráneo”, cuarto capítulo del libro Giacomo Facco, maestro de reyes (Ed. Don Bosco/FONCA, segunda edición 1997, 270 págs.) escribe el compositor, director de orquesta y musicólogo italiano Uberto Zanolli Balugani (Verona, 7 de mayo 1917-Ciudad de México, 20 de diciembre 1994):

“El domingo 23 de abril de 1961 apareció un formidable artículo en la primera plana del periódico Excélsior de la capital mexicana, debido a la elegante pluma de Julio Scherer García: ‘250 Años Después de Morir. Nace Aquí Giacomo Facco, un Bach Mediterráneo’ era el título a dos columnas… Creemos casi inútil decir que el artículo suscitó asombro en los medios musicales y culturales del país.”

Zanolli Balugani reprodujo fragmentos de aquel amplio reportaje del joven Scherer, quien dio la primicia del redescubrimiento de Facco, así:

“Desde hace varias semanas existe en el mundo de la música Giacomo Facco. Es, según todos los indicios, un artista genial descubierto en México pues sus partituras, que datan del siglo XVII, fueron encontradas aquí, en un archivo polvoso y olvidado del Colegio de las Vizcaínas.

“Uberto Zanolli vive en continuo estado de exaltación. Apenas duerme. Su esposa (Betty Fabila) confiesa, no sin alarma, que se encamina hacia el lecho cerca de las cuatro o cuatro y medio de la madrugada y que tres horas después ya está de nuevo de pie… Para Zanolli se ha iniciado una nueva existencia. La liga a un ser que no conoce, pero de quien sabe estuvo dotado de ese hálito que nadie nos explica todavía cómo se produce y que es el del creador genial. Se llama Giacomo Facco. Es como él, como Zanolli, de la región del Véneto… se ha confirmado que tuvo nexos con España y se deduce que fue él quien envió a los grandes centros culturales de la Colonia los manuscritos del compositor del Véneto, mismos que hace poco fueron casualmente encontrados en lo más profundo de archivos…”

El reportaje de Scherer comprendía pasajes impactantes del también crítico, conferencista y poeta itálico retratado en sus años mozos, cuando sufriera persecución y suplicio nazis:

“Zanolli, ex oficial del ejército italiano, enemigo de Mussolini, víctima de los campos de concentración germánicos, esqueleto humano que soportó los peores castigos e inclusive la agonía de excavar su propia fosa… Muchas veces se ha visto ante la muerte… ha sepultado su nombre y recordado que era, solamente, un número. El 42687 ¡cómo olvidarlo!

“–Bueno –dice bruscamente–. Pues, Facco, sí, está llamado a ser un genio de la música, descubierto dos siglos y medio después de su existencia, créame, es como un pequeño Bach mediterráneo. Aquí en México enriqueceremos la historia de la música con este ser excepcional…

“‘Ah, Facco, ya verá lo que ocurre cuando estrenemos el primero de sus doce conciertos’.” 

A poco tiempo de salir la noticia en Excélsior, Uberto Zanolli y su esposa soprano Betty Fabila estrenaron la docena de conciertos de Facco Peniseri Adriarmonici y la cantata Clori en nuestro país, investigación y desarrollo del veronés fundador de la Orquesta de Cámara de la ENP-UNAM.

Cuando en el verano de 1995 el Conjunto de Cámara de la Ciudad de México, conducido por Benjamín Juárez Echenique, presentó el Concierto número 10 de Facco como si fuera estreno en México, tanto Betty Fabila como su hija pianista Betty Luisa Zanolli Fabila acudieron a este semanario para desenmascarar la impostura, acompañando su alegato con el mismo reportaje escrito por Scherer en 1961 (“Traición histórica a Giacomo Facco y Uberto Zanolli”, en Proceso 979).

20 años tras la desaparición de Uberto Zanolli, Betty Luisa Zanolli ofreció una conferencia en concierto a mediados de octubre pasado donde reconoció a Julio Scherer García como el detonador del redescubrimiento universal de Facco, con su padre (https://www.proceso.com.mx/?p=385038).