El gusto por las letras

Hace exactamente 54 años, el 8 de enero de 1961, un reportero de 35 años de edad llamado Julio Scherer García, con 19 de trabajar en Excélsior, entrevistó durante dos horas al mundialmente famoso poeta Pablo Neruda, que se encontraba de paso por México, rumbo a Chile.

Venía de estar un mes en Cuba, donde había dado recitales, conferencias y entrevistas, y publicado el libro de poemas Canción de gesta, dedicado a los patriotas portorriqueños y a los revolucionarios cubanos. Naturalmente, como se lo anuncia a Scherer casi al principio de la conversación, “El punto de Cuba será el más amplio de nuestra conversación”.

Scherer batalla para tomar nota de lo que Neruda le dice, pues aún no se utilizan grabadoras, y cada vez habla con más rapidez. (“Hay que hacer esfuerzos, no ya para seguir fielmente su lenta declaración inicial, sino para ir fijando en el papel las ideas centrales que detalla”). Pero no pierde palabra.

Luego le pregunta por Siqueiros, en prisión desde 1960 por censurar a Adolfo López Mateos, presidente de México a partir del 1 de diciembre de 1958. Neruda se ha entrevistado con López Mateos y, naturalmente aboga por la liberación de Siqueiros. “Pero no depende de mí…”, le dice a Scherer. (López Mateos indultará a Siqueiros, pero sólo a finales de 1964.)

Neruda habla, por último, del provincianismo que hay en la reverencia con que la América Latina mira el premio Nobel (lo obtendrá diez años más tarde):

“Lo importante es que rompamos con esa tutela que tiene cierto aspecto colonial.”

La entrevista, redactada en unas cuantas horas para aparecer en la primera plana de la edición del día siguiente, deja ver la capacidad de síntesis de Scherer, que condensa dos horas de conversación en diez cuartillas, su habilidad para describir el contexto en que aquella se produce, y su ánimo juguetón para enviar algún guiño al lector que conoce la poesía de Neruda. Haciéndose eco de un verso del poema 15 de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada (“Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:”), Scherer apunta: “Si alguien observara de lejos a Pablo Neruda y su voz no llegase hasta él…”.

Neruda no fue el único escritor entrevistado por Julio Scherer (son también memorables sus conversaciones con Miguel Ángel Asturias, André Malraux y Martín Luis Guzmán, por citar sólo tres al botepronto), ni la única vez que hizo patente su admiración por un escritor: movido por la admiración redactó un buen número de artículos sobre autores como José Vasconcelos, Gabriela Mistral, Andrés Iduarte, Carlos Pellicer, Alfonso Reyes… La literatura tuvo para él siempre la mayor importancia. Fue por ello que cuando se convirtió en director de Excélsior, el 1º de septiembre de 1968, llevó a tantos escritores a colaborar cada semana en la página editorial.

Fue por ello que a comienzos de 1971 buscó a Octavio Paz, recién llegado a México, para proponerle que realizara una revista con el apoyo de la cooperativa del diario Excélsior. Fue así como nació Plural, en octubre de ese mismo año. Fue por ello que invitó a Vicente Leñero al frente de Revista de Revistas para revitalizarla. Fue por ello que apoyó a Ignacio Solares para convertir el Diorama de la Cultura en el mejor suplemento dominical a lo largo de ocho años. Fue por ello que supo allegarse para Proceso las colaboraciones de Gabriel García Márquez, de Julio Cortázar y de Carlos Monsiváis. Fue por ello que dio al “Inventario”, de José Emilio Pacheco, un lugar privilegiado en la sección cultural de este semanario, en el que acabó por convertirse en la mejor columna literaria que haya tenido una publicación periódica mexicana en el último tercio del siglo XX.

Su sensibilidad hacia las letras es palpable, por supuesto, en su propia prosa. Felizmente, en los últimos años de su fecunda vida encontró la oportunidad que acarició desde que era un joven reportero: tener tiempo para escribir libros. En ellos desplegó su vasto saber periodístico, y corroboró con cada uno algo que se ha dicho muchas veces y que siempre será cierto: el gran periodismo es gran literatura.