El derrumbe del Subsector Cultura

En el contexto de las artes visuales, el año de 2014 termina con muchas dudas sobre el funcionamiento del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Con un generoso ingreso mensual de su presidente –190 mil 309 pesos brutos, telefonía celular por 6mil 750 pesos y gastos de alimentación por 6 mil 500 pesos, además de las prestaciones anuales–, así como el de sus colaboradores más cercanos –61 mil 624 pesos brutos para su Secretario Técnico, Saúl Juárez Vega–, soslayó la gestión del pago en tiempo y forma de numerosos trabajadores tanto de Conaculta como del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Responsable de regalar dinero proveniente de los impuestos ciudadanos a galeristas pertenecientes al mainstream (Proceso 1989), de organizar homenajes-espectáculo que utilizan el arte como muestrario y no como significado (Proceso 1900), y de mantener en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) una política incapaz de controlar el poder que ejerce el mercado artístico en la gestión museística del arte contemporáneo, Tovar llegó a su segundo año.

Privilegiada con un salario mensual bruto de 171mil 978 pesos a su vez, María Cristina García Cepeda cierra el 2014 en el INBA transparentando su capacidad para dificultar el acceso a la información. Además de retardar el servicio a través de prórrogas, su gestión ha llegado al absurdo de solicitar el pago bancario de 50 centavos por una copia debido a la imposibilidad de enviar la información vía internet. A estos obstáculos  se suma la irregularidad de exigir una copia de la credencial de elector  para  dar por terminado el trámite de entrega de fotocopias,  aun  cuando  la información es pública.

Sin programas que señalen metas e indicadores de evaluación medibles y correspondientes a objetivos específicos y presupuestos erogados, los funcionarios del subsector cultura, exentos de procedimientos de rendición de cuentas que controlen su desempeño y deriven en sanciones, operan en la absoluta impunidad, por ejemplo con declaraciones que no se sustentan en documentos –como el diagnóstico para detectar fortalezas y debilidades como punto de partida para la elaboración del Programa Nacional de Cultura y Arte 2013-2018, que anunció Tovar en diciembre de 2013, y cuya existencia negó en abril de 2014 como respuesta a la solicitud de información 1113100016414.

Indignados por el incumplimiento en sus pagos, numerosos trabajadores,  entre quienes se cuentan colaboradores de los museos de Arte Moderno, Nacional de Arte, Nacional de San Carlos, Carrillo Gil, Sala de Arte Público Siqueiros, Estudio Diego Rivera y Coordinación Nacional de Artes Visuales, cerraron el 2014 con una carta pública en la que solicitaron la resolución de sus adeudos (Reforma, 19 de diciembre). Sin dinero y con mucho ingenio, terminaron el año con agudos memes publicados en Twitter bajo #pagameinba y #pagameconaculta.