Débil, la protección legal del siglo XX: González Gortázar

Cuestionados en distintos momentos sobre los alcances del actual Comaep, y de su predecesora, la Comisión de Obras Artísticas que se formó en 1998 y tuvo una duración de dos años, hablan el Arquitecto Fernando González Gortázar y el doctor en historia del arte Renato González Mello.

En 1998, bajó el mandato del entonces jefe de gobierno capitalino, Cuauhtémoc Cárdenas, se formó la Comisión de Obras Artísticas de la Ciudad de México, que logró considerar a las esculturas de la Ruta de la Amistad como parte de un corredor, pero sobre ella pasó “la picota” y, pese a la oposición de sus miembros, la nueva regente Rosario Robles inauguró un controvertidísimo conjunto escultórico, Lugar en la nube de serpientes,en el barrio de Mixcoac, ante la negación de vecinos y su cuestionada calidad artística. La obra se erige ahí hasta la fecha.

González Mello, actual director del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, recordó el trabajo de la comisión y sus carencias para hacerse valer:

“Lo que creo es que hubiera sido pertinente que tuviera la facultad de hacer cumplir sus determinaciones, era realmente un órgano consultivo, y esto limitaba su capacidad de acción, aunque llegamos a autorizar varias cosas interesantes.

“Y una cosa que se derivó de la comisión es que empezaron a llegarle asuntos que tenían que ver con el espacio público, no con las obras de arte, y esto pienso que fue tremendamente interesante y al mismo tiempo dejaba ver que había una necesidad de mayor construcción institucional. Para recordar, ésta era una época en la que el jefe de gobierno fue elegido por votación por primera vez, pero los delegados no, era un contexto muy distinto del actual.”

–¿Qué puntos positivos o negativos le ve?

–Creo que, en términos generales, se tiene que procurar que las instancias que hacen propuestas y proyectos, las instancias que toman decisiones sobre el espacio público, el patrimonio, y las instancias que vigilan esas decisiones, se separen gradualmente de los términos de la división de poderes que existe en todos los niveles del gobierno.­

Ante esa misma pregunta, Fernando González Gortázar expresa:

“La Comisión de Arte en Espacios Públicos estuvo desde el principio muy limitada, y eso que era una comisión multidisciplinaria con gente de buena fe y conocimientos; si una comisión con todos los buenos augurios fracasó, ahora la recién integrada, cuando la situación política ha cambiado radicalmente, tiene que dotarse de fuerza legal o correrá con la misma suerte.

“Los actos urbanos o de carácter urbano deben tener tres protagonistas: los ciudadanos como dueños de la ciudad, las autoridades como brazo ejecutor y los especialistas como orientadores de los segundos. Y siempre añado lo siguiente: hablo de especialistas, no de técnicos, un equipo que revise, cree polémica y reflexión.”

A pregunta expresa al director de Investigaciones Estéticas sobre qué se necesitaba para que la Ciudad de México tenga una comisión como la existente en París o en Roma, cuyas piezas artísticas u obras públicas no se mueven sin consulta previa, comenta:

“El marco legal necesita afinarse, sobre todo en el sentido de separar las funciones para volver más eficiente las decisiones que se toman. Existen alguna comisiones en distintos ámbitos del gobierno, pero creo que, en términos generales, es necesario que las instancias que opinan de manera profesional sobre las obras artísticas y el patrimonio deben tener autonomía, y eso las volvería más útiles y fuertes.

“Hay muchas instancias para el cuidado del patrimonio, como el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Instituto Nacional de Bellas Artes, y a nivel local ha habido iniciativas que complementan lo que se hace a nivel federal. Creo que la discusión en lo que yo he estado y me ha quedado claro es que no hay una reforma especifica que de manera mágica vaya a arreglar las cosas, es un camino largo, y además sostendría que muchas tiene puntos a su favor, porque tampoco somos el país más desprotegido del mundo, ni de chiste.”

–¿Conoce del caso de la destrucción de la Octava Delegación en la colonia Narvarte? ¿Qué se necesita para proteger, más allá de obras artísticas, a bienes inmuebles?

–Una de las cosas que le hacen falta y que permitirían una discusión mayor en las leyes con las que contamos es que el patrimonio del siglo XX no cuenta con el mismo nivel de protección, requiere el cumplimiento de requisitos mucho mayores, y esto tiene que ver con que la legislación tiene algunas décadas de haberse redactado.

“Creo que ahora valoramos mucho más cosas que requieren una protección que la ley da a cuentagotas, lo que hace muy difícil su defensa. Comparto en ese y otros casos el sentido de alarma, pero al mismo tiempo deberíamos tener más y mejores instrumentos para atender la defensa del patrimonio posterior al siglo XIX.”