Señor director:
Le ruego incluir en la sección Palabra de Lector las siguientes líneas en relación con lo publicado en Proceso 1988.
Señor Javier Sicilia: Usted menciona un par de atrocidades cometidas por el PRD. Pero se queda corto. Le faltó mencionar que el PRD votó en el Senado a favor de la reforma indígena de Fernández de Cevallos; que sus dirigentes transaron con el Trife para quedarse con el partido; que llevaron a los represores Aguirre y Moreno Valle a las gubernaturas de Guerrero y Puebla; que reconocieron a los espurios Calderón y Peña Nieto; que recientemente votaron en el Congreso a favor de las reformas fiscal, educativa, política, financiera y de telecomunicaciones; que se han autoasignado bonos millonarios en los Congresos. En fin, pues por lo que usted dice, por lo que aquí menciono y mucho más, es que nosotros renunciamos al PRD. ¿Por qué reconoce el gesto de la renuncia del ingeniero Cárdenas, como yo también lo hago, y no el nuestro?
Sí. Cierto. La cuestión es de estructura, no de personas. Pero en su discurso no aparece ningún cuestionamiento al tema estructural más relevante: la entrega del petróleo, de los recursos naturales y de los bienes de la nación a particulares nacionales y, sobre todo, extranjeros. ¿Cómo quiere entonces terminar con la violencia si no se plantea acabar con las causas que la generan? ¿Cómo se puede terminar con el extendido crimen si se mantiene la misma política económica que destruye empleos y empresas y provoca el crecimiento de la economía del narcotráfico? ¿Dejando de votar? ¡No! ¡Votando por una alternativa que cambie radicalmente la política económica! Por eso hay que votar, y por eso hay que hacerlo por Morena.
Veo una contradicción constante en su planteamiento: Llama a no votar, pero propone convocar a un Constituyente. ¿Y cómo se conforma un Constituyente si no es con diputados votados por el pueblo?
Veo dos equivocaciones en su discurso: Ideológicamente usted nos dibuja una utopía autoritaria, una sociedad sin partidos; políticamente, enfoca sus energías a combatir la única opción partidaria independiente del gobierno y opositora al dogma neoliberal.
¿Por qué se aferra en denostar a la fuerza política con la que más coinciden sus propias propuestas?
Casi para terminar, le pido amablemente que no desespere y no caiga en el recurso de la mentira. No es cierto que AMLO sabía desde el 2011 qué clase de personaje era José Luis Abarca. No es cierto que AMLO haya intervenido para que este señor fuera candidato. Y no es cierto que lo haya apoyado en su campaña.
Finalmente, le pregunto: ¿De verdad cree que Morena es lo mismo que el PRI? ¿De verdad piensa que Peña Nieto es lo mismo que AMLO? No me decepcione.
Le envío un cordial abrazo.
Atentamente
Martí Batres Guadarrama
Presidente del CEN de Morena








