De Patricia Gutiérrez-Otero

Señor director:

Le agradecería publicar esta carta en su sección Palabra de Lector.

Estimado Javier Sicilia: Ya vamos avanzando en esta búsqueda sobre cómo refundar una convivencia, que puede iniciar por un “boicot electoral”. Estoy de acuerdo en que el Estado moderno no ha funcionado en México y en que no es capaz de abarcar a todas las comunidades que viven en este territorio.

Sin embargo, disiento en dos aspectos contigo: No creo que sea sólo el Estado lo que está podrido; está echada a perder también buena parte de la sociedad mexicana: es clasista, racista, acomodaticia, consumista, egoísta, individualista.

Igualmente disiento de la postura en el sentido de que quienes votamos en 2012 seamos responsables de la muerte de los compañeros de Ayotzinapa y de Tlatlaya, y lamento que quieran hacernos cargar con esa mala conciencia. En cualquier caso, todos aquellos que no han gritado por la injusticia en este país tienen parte de responsabilidad. Que cada quien se analice a sí mismo.

No me extenderé en esta respuesta, porque creo que ahora es el momento de seguir pensando en el quién y en los cómos. Las respuestas deben permitir llegar no sólo a un “boicot electoral”, sino a lo que llamaste, Javier, una refundación o una Constituyente. Por cierto, anoto que don Raúl Vera y otros hemos ya formado una Constituyente Ciudadana para pensar desde abajo lo que podría ser una Constitución con carácter incluyente, que es lo que necesitamos (https://constituyenteciudadana.org/). Incluso, estoy convencida, deberíamos estar abiertos a conformar verdaderas agrupaciones locales y no un gran Estado.

En tu respuesta hay un hueco en cuanto al convocante a las acciones que propones. ¿Quién lo hará? ¿A quién le toca hacerlo? ¿Quién tiene la capacidad para ello? ¿Tú, el rector Alejandro Vera, que son quienes públicamente han propuesto el “boicot electoral”? Creo que ese es un tema que queda abierto, tanto para el “boicot electoral” de 2015 –ya sea que se tache la boleta o que se vaya a las casillas para invitar a no votar– como para consensuar exigencias medibles para 2018, o para organizar un Comité Ciudadano de Salvación Nacional, el que por cierto me parece debiera ser mucho más abierto que el que mencionas en cuanto a los actores.

Estos temas son de los que quedan para ser pensados, aunque sean utópicos, porque la utopía hace caminar. Además, es imprescindible que en la agenda de salvación nacional se incluya el desmantelamiento de un emporio que ha destruido y manipulado al pueblo de México: el consorcio Televisa.

Por el momento, Javier, por mi parte, el debate se detiene aquí. Agradezco tus respuestas anteriores.

Patricia Gutiérrez-Otero

pgutierrez_otero@hotmail.com