El regalo de la UNAM a Harp Helú

La Universidad Nacional Autónoma de México consiguió dinero público para construir un complejo deportivo y lo bautizó “Alfredo Harp Helú”, en homenaje a uno de los empresarios más ricos de México –beneficiado por el Fobaproa y quien supuestamente evadió el pago de más de 35 mil millones de pesos en impuestos. Pero la UNAM no obtuvo nada por esa deferencia: a los responsables universitarios les pareció de mal gusto pedirle al multimillonario que, mediante donaciones, retribuyera la atención…

A 10 meses de que en Ciudad Universitaria fuera inaugurado el Complejo Deportivo bautizado “Alfredo Harp Helú”, el empresario mexicano, uno de los hombres más ricos de México, no ha aportado un solo peso para el mantenimiento, operación o ampliación de este centro, que fue construido con recursos públicos proporcionados por la UNAM y por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

El recinto, cuya primera etapa fue edificada sobre 43 mil metros cuadrados de un terreno que en total mide 120 mil, se erigió en un espacio que hasta hace poco formaba parte de la reserva territorial de Ciudad Universitaria, en la zona suroriente, donde en 2005 el entonces rector, Juan Ramón de la Fuente, y el propio Harp Helú proyectaron construir un estadio de beisbol que fuera la casa de los Diablos Rojos del México, equipo profesional del cual Harp es dueño.

Sin embargo, como De la Fuente no consultó a la comunidad universitaria se generó un clima de animadversión. Los universitarios se enteraron en la Gaceta de la UNAM que el proyecto ya había sido aprobado sin realizar los estudios correspondientes de impacto ambiental ni del tráfico que generaría la edificación de un estadio para 13 mil personas. El rector tampoco priorizó otras necesidades académicas ni se consideró que esa reserva territorial –localizada en avenida del Imán y Delfín Madrigal– protege una reserva ecológica. La obra fue cancelada. (Proceso 1513).

Años después, el rector José Narro Robles determinó que ese terreno se utilizara para construir instalaciones deportivas. Le pidió a Severino Rubio, director general de Actividades Deportivas y Recreativas (DGADyR), que presentara un proyecto que les permitiera buscar recursos económicos. Con el diseño en mano, lograron que la Cámara de Diputados, a través del programa Infraestructura Deportiva de la Conade les diera 15 millones de pesos para ejercer en 2012. La UNAM aportó otros 24 millones de pesos.

Con ese dinero se construyó un andador-trotapista y un área de canchas deportivas al aire libre: cuatro multifuncionales que sirven para basquetbol, volibol, handball y bádminton, así como una para futbol 7 y una de soccer, ambas de pasto sintético. También se estableció un edificio administrativo, baños, vestidores (sin regaderas), una subestación eléctrica, caseta de vigilancia y un estacionamiento para alrededor de 250 vehículos.

En entrevista, Rubio reconoce que no hay fecha para ejecutar la segunda etapa del proyecto –que consiste en un gimnasio de usos múltiples con duela– y mucho menos para la tercera, debido a que la UNAM no tiene dinero. Añade que ya solicitó a la Cámara de Diputados otros 15 millones de pesos.

Si se los otorgan para 2015, la Universidad tendrá que aportar 35 millones más para completar los 50 millones que cuesta el gimnasio, donde se tiene contemplado que se impartan clases de gimnasia, judo y taekwondo, entre otras disciplinas. Aclara además que en tanto no cuente con un sistema para tratar el agua, no habrá regaderas en los baños, puesto que existe el compromiso de no utilizar agua potable en esas instalaciones.

“Confiamos en que nos puedan asignar algún recurso, pero lo veo muy complicado dada la situación de la economía nacional”, asienta Rubio.

–¿Qué le ha dado Alfredo Harp a la UNAM como para merecer que una instalación deportiva lleve su nombre? –se le pregunta.

–Aporta al sistema de becas académicas de la UNAM. No se qué cantidad. No tengo cifras ni datos. Son becas que van de 600 a mil pesos mensuales por aprovechamiento académico. Salen de los fondos de beca de diversas aportaciones que la UNAM gestiona.

En junio pasado, con base en datos de la solicitud de transparencia número F9840 hecha a la UNAM, la revista Contralínea publicó una investigación en la que incluyó la lista de donaciones de Alfredo Harp Helú o de la Fundación Alfredo Harp Helú a la Universidad. “La institución informa que ‘en 2013 se recibió un donativo en especie de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, A.C., consistente en 25 teclados Bluetooth Samsung y 25 Samsung Galaxy Tab, con valor total de 169 mil 109 pesos’”. Eso es todo.

Rubio afirma: “Yo creo que, con el tiempo, va a haber una relación natural con la fundación de Harp Helú. La expectativa es que sea para el desarrollo del deporte en la UNAM. Cuando le hicimos la invitación para saber si aceptaba que la instalación llevara su nombre, él aceptó. Se le consultó si quería que se le pusiera su nombre”.

–¿Al aceptar adquirió un compromiso? –se le inquiere.

–Pues debería haber algo implícito con una persona como él, que esté al tanto de que la instalación que lleva su nombre sea digna y sirva bien a la comunidad. Cuando consulté con el secretario de Servicios a la Comunidad (Enrique Balp) la propuesta de ponerle al complejo el nombre de Harp Helú, me dijo que no anduviera yendo a pedir (dinero) porque se vería muy mal. Me vería muy oficioso diciéndole (a Harp) que para la segunda etapa se necesita dinero.

“La fundación tiene una vocación muy clara de apoyar educación, salud, cultura y deporte. Bueno, creo que está abierta la posibilidad. He entendido que hay que tocar puertas porque nadie va a venir a darnos. Así lo hemos hecho con Puma, con Nike, ahora. Hay una normatividad muy clara en Patrimonio Universitario para pedir donativos y dar recibos deducibles de impuestos. Estamos gestionando con la Fundación Telmex y también con Santander, que ya da becas académicas. Los recursos hacen mucha falta. El deporte no puede funcionar en la UNAM sólo con el presupuesto asignado.

–¿Está diciendo que Alfredo Harp o su fundación nunca han dado recursos para el deporte universitario?

–No, ni hemos pedido. Le decía que con Santander estamos gestionando unas becas para nuestros alumnos que ganaron medallas en la Universiada. Ya vimos que a los 50 atletas que becamos con mil pesos mensuales, que se les ayuda con algo esencial para el camión o alimentos, sí dieron resultados. Hemos tratado de dignificar nuestras instalaciones arreglándolas un poco, comprar el equipamiento mínimo que necesitan los atletas, sus uniformes. Eso ha repercutido. No tenemos para más. Hace cuatro años éramos el lugar 12, luego el nueve. Este 2014 terminamos en tercer lugar, detrás del Tec y de la UANL.

La expectativa y la realidad

La reportera acompañó a un estudiante universitario que pretendía inscribirse para hacer uso de las instalaciones. La persona encargada del área administrativa le dijo que, por el momento, solamente los equipos representativos de nivel bachillerato pueden hacer uso de las canchas de basquetbol, mientras que las de futbol las usan los niños y jóvenes que integran los distintos equipos de los llamados Pumitas.

El alumno preguntó cuándo estará abierto a la comunidad universitaria en general, es decir, a estudiantes como él que no forman parte de ningún equipo competitivo. El empleado universitario le dijo que “es posible” que en enero o febrero se abra un grupo del programa Puma Fit, es decir, de acondicionamiento físico general.

Lo invitó a dejar sus datos para avisarle si arrancará el proyecto o no. En caso positivo deberá acudir a la DGADyR a pagar 250 pesos que le darán derecho a tomar dos clases de una hora a la semana.

Los padres de familia de los deportistas que hacen uso de este complejo ven desde el estacionamiento, detrás de una reja, entrenar a sus hijos. Cuando se les pregunta acerca del servicio son más que optimistas. Aseguran que en muy poco tiempo el lugar será ampliado, habrá un gran gimnasio y una alberca olímpica. “No tarda en crecer. Ya tienen el dinero para hacerlo porque se los va a dar el señor Harp”, afirma el papá de una basquetbolista.

Cuando se les pregunta quién les proporcionó esa información, no tardan en contestar que “eso todo mundo lo sabe”: “¿Por qué cree que el deportivo se llama Alfredo Harp? Ahí está la placa que dice que él ha ayudado mucho al deporte de la Universidad”, suelta otro de los padres.

En la chapa, que fue develada el 6 de febrero de este año por Narro Robles y por Harp, se lee que el deportivo se inauguró “para promover la activación física y dar servicio a los estudiantes de la UNAM en honor a un destacado universitario que se ha caracterizado por su apoyo al deporte en México y a la Universidad Nacional, de la que es un egresado distinguido”.

–¿Quién decidió ponerle el nombre de Alfredo Harp a la instalación deportiva? –se le pregunta a Rubio.

–En un primer momento, en un Comité Técnico se estaba identificando quiénes han sido los 10 mejores jugadores de futbol americano para elegir de ahí el nombre, pero fue un problema enorme que nos rebasó. Aparecían detractores que llegaban a contar la historia triste y desafortunada de algunos de los jugadores. No se pudo llegar a un acuerdo. Determiné que no llevaría el nombre de ningún jugador. La UNAM ha tenido atletas destacados, pero siempre aparece quien dice: “Es que tú no sabes que éste hizo esto o lo otro”. Pensé en Harp porque es un egresado de calidad, por su trayectoria, está metido en el deporte y sí, debo decir, también con la expectativa de establecer una relación con la fundación para el desarrollo futuro de este deportivo. Espero que algún día tengamos ese apoyo. Si no se puede, ni modo.

–Si hubo muchas voces que cuestionaron a los deportistas, me llama la atención que nadie en la UNAM haya cuestionado a Harp, quien, por ejemplo, dejó de pagar 3 mil 500 millones de dólares de impuestos por la venta de Banamex a Citigroup…

–Si hubiéramos hecho una consulta sí se nos hubiera complicado. El Consejo Asesor de la DGADyR lo aceptó por unanimidad. Lo demás fue administrativamente sencillo.

El día de la inauguración Harp Helú declaró: “Me siento honrado de que mi nombre sea inscrito en un complejo deportivo y agradezco la distinción que se me otorga. Llevo a la Universidad grabada dentro de mí”.

Contralínea publicó en su sitio en internet las palabras que el rector pronunció ese día: “Hoy, este complejo deportivo lleva su nombre, pero podría ser una biblioteca, una sala de cultura, un edificio de aulas; podrían ser muchas cosas, porque son muchas las áreas donde Alfredo Harp, su convicción y su fundación lo han llevado a apoyar a nuestro país’, dijo Narro Robles sobre uno de los mayores beneficiados por el rescate bancario llevado a cabo por el gobierno de Ernesto Zedillo: el Fondo Bancario de Protección al Ahorro, el Fobaproa.

“En aquella ocasión, la cantidad involucrada fue de 60 mil millones de pesos, la cual fue transformada en deuda pública. Una vez saneado el entonces Grupo Financiero Banamex-Accival, en 2001, sus dueños –Roberto Hernández, Alfredo Harp Helú y Alejandro Betancourt– decidieron venderlo, en 2002, a Citigroup por 12 mil 500 millones de dólares, en una transacción en la que se ahorraron un pago de impuestos estimado en 3.5 mil millones de dólares, unos 35 mil millones de pesos. En ese entonces, Gabriel Reyes, exprocurador fiscal de la Federación, consideró que la operación había causado el mayor quebranto fiscal en la historia del país, ‘al omitirse el pago de contribuciones por más de 3 mil 500 millones de dólares’.”

Actualmente, la DGADyR ha establecido convenios de colaboración con seis marcas que aportan ayuda en especie para los deportistas universitarios: AyM Sport (transmisión de juegos de futbol americano de la liga mayor y categoría intermedia), GNC (suplementos alimenticios para deportistas de halterofilia que participan en la olimpiada y universiada nacional), Ciel y Powerade (hidratación, accesorios e implementos para actividades deportivas y recreativas), NewEra (pago de regalías por la venta de productos. No se precisó la cifra), Nike (donación de ropa deportiva para los equipos representativos) y el restaurante Papa John’s (becas deportivas a través de la recaudación de fondos en la venta y comercialización de pizzas dentro de las instalaciones deportivas universitarias).

Finalmente, Severino Rubio adelantó que la UNAM también participará en el relanzamiento del beisbol en la Ciudad de México, proyecto encabezado por la administración de Miguel Mancera y Harp Helú para construir el nuevo estadio de los Diablos Rojos y rehabilitar campos en distintas delegaciones. El proyecto costará más de 200 millones de dólares.

“El rector nos auxilió para transformar nuestro campo de beisbol en un parque que tendrá las medidas oficiales, con dugout, vestidores, tribunas para 400 personas. Va a estar listo para poder participar con un equipo de la selección de la UNAM en un torneo juvenil o de la Liga Mexicana de Beisbol con un equipo amateur.”