Interés Público No. 25

Interés Público
Miguel Angel Granados Chapa
La consulta nacional promovida por el presidente de la República, destinada a encontrar mejoría en las formas que encauzan el hacer político de los mexicanos no puede ser disminuida a priori Entraña, sin duda, un claro afán de mejorar los modos de participación de los ciudadanos en el proceso político nacional Pero tampoco puede exagerarse su importancia real
Una pésima tradición verbalista suele conducirnos a imaginar que está ya hecho lo que solamente se ha dicho Así, no falta quien se figura que estamos ya en una nueva democracia sólo porque se anuncia, y eso del modo abstracto en que es posible anticipar un fenómeno de esta naturaleza, que se buscarán formas de hacer menos rígida la estructura formal de la actuación política de los ciudadanos
De allí que resulte imperioso esperar a que la consulta se llene de contenido Toca a las organizaciones políticas ofrecer esa sustancia Pero falta saber si están en condiciones de hacerlo porque, en el círculo vicioso del subdesarrollo político, acaso la consulta muestre la ineficacia de las organizaciones partidarias para ser la correa transmisora del sentir de los ciudadanos
Dicho círculo vicioso se expresa en una tautología: hay retraso político porque hay retraso político Es decir, los ciudadanos no participan en la cosa pública porque no están organizados para hacerlo y no pueden organizarse porque no tienen ocasión de participar Luego entonces, la acción política, aun la ejercida por los grupos independientes del poder público que ha inhibido esa participación, resulta ajena para la mayoría de los ciudadanos, que carecen así de toda representación
En efecto, el carácter hegemónico, avasallador del partido gubernamental apenas deja margen para actuación del resto de los organismos partidarios Ningún partido distinto del PRI puede allegarse la voluntad política de las grandes masas, sujetas al control de las centrales priístas De allí que deban contentarse con hacer proselitismo entre los segmentos sociales que escapan al manejo gubernamental La base social sobre la que pueden actuar queda, así, muy mermada numéricamente Y esta base, además, compuesta sobre todo por la clase media, es muy descontentadiza Grandes núcleos de ella están abrumadoramente despolitizados por una educación que promueve el egoísmo, la salvación individual, el rechazo morboso a las diversas maneras de la solidaridad
La consulta nacional, en tales condiciones, comenzará por hacer patente la invertebración de la sociedad mexicana La mayor parte de los partidos que intervengan en ella representan puntos de vista respetables Sus miembros son honestos y, en algunos casos, admirables, por el sacrificio personal que supone bogar contra la corriente, sobre todo cuando ésta es caudalosa y turbulenta Singularmente dignos de mérito y de encomio son aquellos a quienes la cárcel, ejercida como venganza política, no sólo no doblegó sino que dejó fortalecido su carácter, y que se afanan en la organización paciente de los restos de la clientela política no cautiva y aun por liberar a porciones de la que lo está
Pero, con todo, los partidos con y sin registro reflejan muy poco de la embrollada realidad nacional Ellos, por supuesto, no son culpables de que así ocurra Pero es fuerza reconocer que ocurre Admitirlo es preciso para buscar, más allá de la forma, la modificación de las condiciones difíciles y a veces empavorecedoras, en que tiene que librar sus diarias batallas la oposición independiente