Señor director:
Pido publicar este texto en Palabra de Lector a modo de respuesta a Javier Sicilia, a Martí Batres y a Daniel Moser (Proceso 1986).
En primer lugar, me preocupa que Martí Batres no quiera ver con objetividad las dimensiones del problema. No es a Morena ni a AMLO a quien Sicilia culpa, sino al sistema partidista en México, y específicamente, a cómo éstos perpetúan al Estado. Le recuerdo que las atrocidades de Ayotzinapa no son resultado de la decisión de un presidente ni se hubieran podido detener si hubiera llegado AMLO al poder, exactamente porque no es una crisis personal, sino estatal, “civilizatoria” –como dice Sicilia–, que permea toda la estructura del país.
En segundo lugar, Daniel Moser plantea que se construya un nuevo orden a partir del Estado-nación. Sin embargo, creo que es necesario reflexionar en que al Estado no se lo han “apropiado unas pocas familias”, sino que en los hechos siempre ha estado subordinado a las clases dominantes. El Estado es esencialmente, como dice Jaime Osorio, dominio de clases, condensación de las relaciones de poder y violencia concentrada.
Bajo esos supuestos es que debe entenderse al Estado como consustancial al capitalismo y a lo que genera: desigualdad, pobreza, violencia, etcétera. Seguir con ese sistema, aun cuando cambie de manos, significa mantener el orden corrompido de la sociedad. Sin embargo, estoy de acuerdo en que “no estamos en el vacío”, por lo que el abstencionismo, aunque sea moralmente correcto (una moral completamente cristiana, a mi parecer), no es factible para cambiar al sistema.
En tercer lugar, quiero precisar al estimado Sicilia que en ningún momento hablé de los besos a los candidatos presidenciales –creo que se confundió de carta. Tampoco dije que “todo marchará mejor si Morena está al frente de la máquina”. Es más, escribí que los candidatos con autoridad moral suficiente (no exactamente Morena) no eran una solución, pero sí una opción parcial, a corto plazo y viable en nuestro contexto histórico, sólo antes de que también se corrompa. Además, considero que la mayoría estamos familiarizados con la “ilusión democrática” que nos menciona, sobre todo si nos referimos a la democracia procedimental de la que habla Amartya Sen, o al aparato invisible del Estado, según, otra vez, Osorio.
Ahora bien, a mi juicio Sicilia deja de lado otra ilusión: creer que el abstencionismo per se va a funcionar como medio de transformación política de México en el contexto actual. A las pruebas históricas me remito: 2006 y 2012 (casos de los cuales me gustaría leer una justificación o explicación por parte de Sicilia en cuanto a los resultados que tuvo).
El abstencionismo podrá funcionar en países como Suecia e Islandia, con una población mucho menor a la de México, en donde la concientización política se inició desde hace mucho y existe un aparato jurídico y militar más sólido y apegado a la sociedad, aunque también en ellos hay injusticia, asesinatos masivos, corrupción, etcétera.
En sentido inverso, las luchas en Bolivia y Ecuador no iniciaron con un gran movimiento abstencionista, sino con un proyecto bien armado y una organización social plenamente constituida. Estos dos países llegaron por elecciones, y aunque ellos todavía no piensan en una sociedad post-Estado (Bolivia, aunque sea plurinacional, sigue siendo un Estado), han dado un primer paso para lograrlo.
Lo que trato de hacer notar es que la solución debe ser apegada al contexto y a la situación actual, que todo es un proceso histórico que no puede ser cambiado de la noche a la mañana.
Finalmente, me es menester decir que yo lo entiendo, Sicilia. Entiendo la situación que lo llevó a levantarse para combatir a todas las instituciones corruptas del Estado, y entiendo la desconfianza que tiene frente a todos los actores políticos que le dieron la espalda cuando usted más los necesitaba. Entiendo la autoridad de su dolor, y sobre todo entiendo que usted se ha quitado la venda al vislumbrar, en una catarsis lacerante, un mundo mejor. Créame que no lo olvido y que estoy a su lado para luchar, tal vez no con los mismos medios, pero sí con los mismos fines.
Atentamente
Martí Medina Hernández
asimov_skin@hotmail.com








