Los 200 libros ilustrados del Zorro Rojo

No es fácil aceptar que un artista plástico le ponga rostro a nuestros personajes favoritos. Es muy probable que la cara que uno le da a Leopold Bloom sea distinta de la que aquél ha imaginado al recorrer las páginas del Ulises, de James Joyce. Sin embargo, no cabe duda de que los libros ilustrados han ido encontrando poco a poco un camino propio en el gusto de muchos viejos y nuevos lectores que comprenden que una obra literaria es siempre un punto de partida para la imaginación plástica, y que todas las interpretaciones son válidas, a condición de que sean de gran calidad.

Esos son los lectores que salieron a buscar hace una década Fernando y Sebastián García (director editorial y artístico respectivamente), sin otro parentesco que el de amar los libros y que por fortuna parecen haber encontrado en buen número en España, el suficiente como para permitirles abrir pequeñas sucursales en Buenos Aires (2011) y en la Ciudad de México, en este año que declina pero en el que ellos siguen festejando su décimo aniversario.

Precisamente con motivo de su llegada a México, Proceso conversó con Fernando García, y con Sally Avigdor, flamante abanderada del Zorro Rojo en estas latitudes.

“Arrancamos con títulos de corte infantil –dice Fernando García– y luego incursionamos con libros para jóvenes y adultos. (Al lector juvenil lo relacionamos con el adulto, no con los niños como ocurre habitualmente.) Pero nuestro propósito no era crear un sello editorial infantil sino desarrollar un proyecto de libros ilustrados que trascendiera lo infantil. En ese campo ya existían multitud de editoriales que trabajaban libros ilustrados como lo hacemos nosotros; pero lo que prácticamente no existía era una casa editorial que propiciara el desarrollo de un diálogo entre pares, que es lo que nosotros quisimos desde el principio.

“Diez años después nuestro catálogo cuenta con más de 200 títulos y, sí, sé que 20 libros por año es un ritmo notable para una estructura tan pequeña como la nuestra.

“En efecto, los libros que hacemos son costosos, no sólo en términos de impresión, sino también por el tiempo que cada uno demanda. Pero no queremos hacer salchichas, sacar por sacar para vender lo que sea. Nuestras ediciones están muy cuidadas, tienen una intención estética muy clara, que se debe a Sebastián. Él es diseñador e ilustrador, y siempre supo qué clase de libros quería hacer.”

Hay que precisar que Libros del Zorro Rojo no es una editorial de libros infantiles, sino de libros ilustrados. La diferencia es muy grande, como lo explica Fernando García:

“Hacemos libros para niños, pero no cualquier libro. Por eso es que de entrada nos inclinamos por lo clásico. No cualquier obra tiene sentido como obra ilustrada. Nosotros queremos trabajar con textos consagrados, textos con los que un artista plástico pueda trabajar en un auténtico diálogo entre pares para que a partir de ese texto se produzca una obra nueva. Esa es nuestra aspiración, es el propósito de nuestro sello.

“Por lo tanto, hay libros dirigidos específicamente a niños, sin que ello implique renunciar al enfoque artístico. Todo lo contrario. Pero gran parte de nuestro catálogo tiene libros pensados específicamente para lectores adultos, como La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik, o El perseguidor, de Cortázar. Tenemos también un libro de Juan Gelman con grabados de Carlos Alonso, un artista plástico muy importante en la Argentina.

“Nuestro catálogo infantil incluye libros de prestigiadas mancuernas autorales como Julio Cortázar y Emilio Urberuaga, Eduardo Galeano y Antonio Santos, Pablo Neruda y Elena Odriozola, José Saramago y Manuel Estrada, Federico García Lorca y Javier Zabala, Jacques Prévert y Elsa Henriquez. Y en el catálogo para jóvenes y adultos contamos con clásicos de la literatura universal como Poe, Stevenson, Kafka, Melville y Baudelaire, cuyas obras son interpretadas por artistas de la talla de Harry Clarke, Aubrey Beardsley, Marc Chagall, Pat Andrea, Lorenzo Mattotti y Luis Scafati,

“Como somos una editorial pequeña que arranca a pura ilusión y con total ausencia de capital, lo que podemos ofrecer a los autores es un gran profesionalismo con la edición de su trabajo.

“Hemos visto que si uno cumple con eso, los artistas nos presentan a sus colegas. Y así hemos podido contar con artistas excelentes no por el monto del adelanto sino por el placer que les proporciona realizar las obras que les proponemos. Cuando nuestro catálogo estaba en construcción, muchas veces, cuando hablábamos con un artista más bien le planteamos, ¿qué te interesa hacer? Así fue como Pat Andrea, artista holandés, nos dijo que siempre había deseado trabajar sobre poemas de Baudelaire. Esa fue una de nuestras primeras ediciones para adultos, hecha a partir de los seis poemas de las Flores del mal que habían sido prohibidos en la edición original de la obra, en 1857. A partir de ahí se hace visible hacia dónde queremos ir con nuestro sello y eso ha permitido que nos acerquemos a otros grandes artistas y que ellos acepten trabajar con nosotros.”

–¿Y un libro ha financiado a otro?

–Ojalá. Financieramente las cosas han sido más bien duras. Pero no nos quejamos. Nuestra idea no ha sido buscar ventas, sino a un lector que entienda que no le estamos ofreciendo un libro en una edición más cara que la que ya leyó (como en el caso de los clásicos de nuestro catálogo), sino uno que articula lo gráfico y lo literario para que disfrute por partida doble de una historia que ya conoce. Pero realizarla nos ha costado un enorme esfuerzo.

“Tenemos la suerte de que la crisis de España nos ha encontrado en un momento en que el catálogo entraba en un punto de madurez, así que pese a todo hemos logrado cierto equilibrio.”

–Y ahora Libros del Zorro Rojo también tendrá casa en México.

–Sí –dice Sally Avigdor–, y todo ha sido muy favorable. Tanto por parte del público que apenas descubre nuestro sello como por parte de quienes ya conocían algunos de nuestros libros.

“La Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil ha sido un magnífico espacio de contacto con la gente. La idea de la apertura de esta pequeña oficina en México es que el sello se arraigue también aquí. Y, obviamente, también queremos construir un catálogo mexicano. Esa es una parte muy importante del proyecto: trabajar con escritores y artistas mexicanos. Además de traer a México los títulos que se editan en España y en Argentina, queremos hacer aquí libros de la misma calidad.”

–¿Y tendrán disponible en México todo el catálogo?

–Por el momento no. El catálogo entero está vivo. Pero resulta muy difícil traer ejemplares de todos nuestros títulos, aunque ya se pueden conseguir muchos, y si alguien quiere un título en especial, se lo traemos.

Libros del Zorro Rojo tiene ya su stand (el JJ23) en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.