Para Duarte, oro en improvisación y simulación

La primera semana de competencias en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz arroja un saldo alarmante, ya que las competiciones acusan graves problemas de inseguridad, mala planeación de los eventos e incluso mal uso político de los mismos. Pero el gobernador Javier Duarte y el comité organizador creen que las calamidades padecidas por atletas, empleados y espectadores se resuelven con discursos optimistas.

VERACRUZ, VER.- Pese a la vigilancia de la Fuerza Civil y la Gendarmería Nacional en los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC), continúan los robos a deportistas.

Pero también se han registrado protestas de aficionados por la cancelación de competencias, averías en las instalaciones “de primer mundo” por la lluvia y fuertes vientos, tumultos para ver el futbol en el puerto de Veracruz e inmuebles a medio llenar en Xalapa.

A estas calamidades hay que agregar que 15 voluntarios resultaron intoxicados en la arena Córdoba, el mal estado de la cancha del estadio Luis Pirata de la Fuente, luego de la presentación de Ricky Martin y la abundante venta de cerveza durante las competencias de natación, ciclismo y taekwondo.

Además, una falla tras otra en la logística de los eventos y en la alimentación y traslado de los competidores, quejas hasta de los empleados de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) contra las autoridades veracruzanas, así como el ridículo por la eliminación en primera ronda del seleccionado mexicano de beisbol caracterizaron la primera semana de los juegos.

Aunque el gobierno priista de Javier Duarte, la Conade y la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe) insisten en difundir un “exitoso” balance en la primera fase de las competencias, lo mismo que el director del Comité Organizador de los JCC (Cover), Carlos Sosa Ahumada, un breve recuento de los yerros de organización demuestra lo contrario.

Robo tras robo

Para resguardar a 5 mil 64 atletas y garantizar la seguridad de aficionados y turistas que acuden a la edición 2014 de los JCC, se desplegaron 7 mil 800 agentes de seguridad (entre efectivos de la Fuerza Civil, la Gendarmería Nacional, el Ejército y la Policía Estatal, así como de seguridad privada) en las seis sedes: Xalapa, Veracruz, Boca del Río, Coatzacoalcos, Tuxpan y Córdoba.

Pero ese impresionante aparato fracasó, al menos en su misión de cuidar a los atletas. La jefa de misión de Panamá, Estela Riley, denunció el robo de una mochila que contenía sus pertenencias, una computadora portátil y una memoria con información importante de los atletas de su país. El hurto ocurrió durante una de las finales de esgrima en Xalapa.

El velerista guatemalteco Ignacio Maegli Agüero se quejó en redes sociales de que mientras competía le fueron robados su teléfono celular y  su billetera con dinero en efectivo y documentos.

Y cuando el técnico venezolano José Martínez denunció el robo de  10 mil pesos, su acreditación y otras pertenencias en su habitación de hotel en Boca del Río, la policía local desplegó un operativo en la avenida Adolfo Ruiz Cortines, pero sólo recuperó –en calles cercanas– una cangurera vacía y la acreditación.

El turismo tampoco se salva. Alma Cárdenas e Ivonne Hernández desayunaban en un negocio del bulevar Ruiz Cortines cuando los ladrones arrancaron de su camioneta dos bicicletas con valor de 90 mil pesos.

Juegos “invernales”

El frente frío número 12 originó rachas de viento de 100 kilómetros por hora en Veracruz y Boca del Río, además de una estela de neblina y temperatura de 10 grados centígrados en Xalapa. La baja temperatura orilló a lugareños y turistas a quedarse en sus viviendas y hoteles.

En lo deportivo, se cancelaron partidos de hockey sobre pasto y se reagendaron finales de natación. Estas últimas se partieron en dos y fue necesario comprar otro boleto para acudir a ambas. También se pospusieron algunas pruebas preliminares de gimnasia rítmica y competencias en el velódromo. Las finales de esgrima en Xalapa se realizaron prácticamente sin público.

En octubre de 2011, el entonces presidente del Comité Organizador de los JCC Veracruz 2014 (Cover) y actual diputado local del PRI, David Velasco Chedraui, solicitó cambiar la fecha de las competencias, originalmente establecida del 16 de julio al 2 de agosto del presente año. El supuesto motivo: evitar la temporada de lluvias.

Sin embargo, expresidentes del Cover señalan que el clima fue sólo un pretexto del gobierno de Duarte, pues es sabido que en noviembre sobrevienen nortes en Veracruz. Más bien atribuyen el cambio de fechas a la falta de fluidez de recursos federales y la mala planeación, que retrasaron las obras.

El mal tiempo afectó a varias disciplinas. El domingo 16, la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) tuvo que modificar y recortar su programa, que inició hasta el martes 18.

Dos días después, en redes sociales, voluntarios de los JCC subieron imágenes donde se veía parte del mobiliario del Polideportivo averiado: se ven destruidas las mallas ciclónicas y de contención en la parte baja del techo, lo que dañó el equipamiento de gimnasia rítmica, artística y de aparatos.

En el centro acuático Leyes de Reforma, al aire libre, se aplazaron las competencias de nado sincronizado y unas finales de natación a causa de las fuertes rachas de viento. El Cover lo anunció en rueda de prensa con dos horas y media de anticipación, insuficientes para que se enteraran quienes habían adquirido boletos.

Además, los funcionarios del Cover y la Conade “olvidaron notificar” de esa medida a los voluntarios asignados al centro acuático, así que ni siquiera se pegaron cartulinas para advertir de la postergación y división de la competencia.

Así, la noche del lunes 17, decenas de personas se arremolinaron en las taquillas del estadio Luis Pirata de la Fuente para exigir la devolución de su dinero. Tras varias quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), tuvo que intervenir el delegado de ésta en el estado, Gilberto Ojeda.

“No les quieren reintegrar lo de los boletos, no saben (los aficionados) que se pospuso. Ya se quieren regresar, con todo el derecho del mundo reclaman su dinero”, expuso Ojeda, quien arguyó que la molestia de la gente aumentó porque llevaban varias horas esperando la competencia y no se les informó de las modificaciones.

Cuando algunos reporteros ya entrevistaban  a los inconformes, llegó a la taquilla Carlos Sosa, director del Cover, quien trató de calmar los ánimos: “Tendremos el canje de boletos; que la gente decida si se intercambia el boleto por el de la fecha correspondiente o si quiere su reembolso”.

Ese día el gobernador Javier Duarte emitió un comunicado para suspender las clases en los niveles de educación básica, media y media superior del martes 18 al viernes 21, con el pretexto del frente frío. En el mismo boletín, Duarte mencionó que este asueto era una “oportunidad única” para que niños y jóvenes asistieran a los JCC o los siguieran por Radio y Televisión de Veracruz (RTV).

La suspensión de clases –a la que no se sumaron la Universidad Veracruzana ni varias escuelas privadas– y la “invitación” a asistir a los juegos desataron la burla en las redes sociales y reproches de padres de familia y profesores. Dos horas después, el mandatario estatal anunció que a partir de la media tarde del lunes 17 todos los niños y estudiantes entrarían gratis a las competencias, siempre y cuando asistieran con un adulto.

De todas formas, las finales de esgrima en el gimnasio de la Usbi y las competencias en el velódromo en Xalapa tuvieron escasa concurrencia. Hubo lluvias esporádicas, neblina y una temperatura inferior a 10 grados.

Improvisación

El complejo Omega, donde se realizaron partidos de tenis de mesa el domingo 16, al día siguiente de que anarquistas y estudiantes incendiaran el edificio del PRI en el estado, estaba semivacío. No obstante, decenas de personas trataban de adquirir entradas en la taquilla y los voluntarios  respondían: “Los boletos están agotados”.

Sucedió igual que en la ceremonia de inauguración: el gobierno de Duarte acaparó la mayoría de los boletos para inhibir en la ceremonia manifestaciones y reclamos por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, hace casi dos meses.

Para colmo del gobierno veracruzano, según la agencia local de noticias AVC, en la arena Córdoba varios jóvenes de 17 años que hacían trabajo voluntario resultaron intoxicados por la comida que el Cover les proporcionó el domingo 16: hotdogs, sopa fría con chile y una Pepsi.

A pesar de que la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, por sus siglas en inglés) clasifica a México como un país de riesgo porque la carne está contaminada por clembuterol, una sustancia prohibida, ni el Cover, la Conade ni el Comité Olímpico Mexicano han tomado medidas para orientar a los atletas, quienes en Xalapa comen en el mercado Jáuregui o en el Burger King de la avenida Enríquez.

El descontrol alimenticio de los deportistas de alto rendimiento también se vio en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y, ante la falta de una villa centroamericana, cada quien se procura sus alimentos donde puede o quiere.

Incluso, en una situación contraria a la sana convivencia y al espíritu deportivo, en los JCC ha proliferado la venta de cerveza al público durante las pruebas de natación y ciclismo. En los encuentros de taekwondo se instaló un stand de la marca Heineken sólo a unos metros del tatami.

Los permisos para vender bebidas alcohólicas fueron otorgados por la Secretaría de Turismo, que le cobró a cada cubetero 4 mil pesos. Quienes rentaron cubículos de expendio de cerveza pagaron más, pero ningún concesionario reveló la tarifa.

Entre los desperfectos de las instalaciones es de mencionar que tras la presentación de Ricky Martin en el estadio Luis Pirata de la Fuente, directivos del club Tiburones Rojos confirmaron que el sistema de riego “se rompió”. Asimismo, el pasto artificial de la cancha quedó en pésimo estado luego de la ceremonia de inauguración, lo cual fue notorio en el partido México-Honduras, donde el Tri se impuso 6 a 2.

Días antes de inaugurar los juegos, durante  la entrega de las últimas instalaciones deportivas, el gobernador enfatizó que “pese a las críticas” y a las “voces negativas”, Veracruz estaba preparado para organizar los mejores JCC de la historia.

En ese mismo discurso se parapetó Carlos Sosa Ahumada: después de los primeros cinco días de competencias, presumió: “Vamos extraordinariamente bien, es una realidad que estos juegos están siendo los mejores de la historia en los 88 años de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe), dicho por sus propios representantes”.

Sosa Ahumada prefirió ignorar las pifias y los errores, para minimizar la reprogramación de varios eventos: “Las competencias se han estado desarrollando sin ningún inconveniente. Los atletas, técnicos deportivos, la logística de llegadas, de alimentos, han estado sin ningún incidente; al contrario, hemos sido felicitados por los comités olímpicos nacionales”.

La última muestra de que el gobierno de Duarte improvisó en estos JCC, sucedió el 19 de noviembre: el Cover por fin colocó en los barandales del Palacio de Gobierno las banderas de los 31 países participantes.