Más sobre el “boicot electoral” De Martí Batres

Señor director:

En la sección Palabra de Lector de la revista que usted dirige aparece una respuesta de Javier Sicilia a una carta de Patricia Gutiérrez-Otero. En ella Sicilia afirma que ningún partido tiene legitimidad y reitera su llamado a no votar.

Con todo respeto, discrepo totalmente de la opinión de Sicilia. Es una falsedad que todos los partidos políticos son iguales. No lo son ni en el alcance de sus actos ni en su responsabilidad histórica. Más aún cuando no todas las fuerzas políticas se dejaron absorber por el llamado Pacto por México.

Hablo a nombre de Morena, que no firmó tal pacto, que no avaló ninguna de las llamadas reformas estructurales y que no respalda la falsa guerra contra el narco que se ha seguido en los últimos ocho años. Morena tiene legitimidad y autoridad moral para cuestionar a un régimen al que ha combatido frontalmente y del que ha sufrido una persecución implacable.

El abstencionismo le ayudó en su momento a Felipe Calderón y después a Enrique Peña Nieto. Históricamente, las sociedades se han transformado a través de revoluciones armadas o de la vía electoral, pero nunca dejando de participar en la lucha por conducir a la nación. Morena escoge la vía electoral, pues evita sufrimientos adicionales a los pueblos.

Atentamente

Martí Batres Guadarrama

presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Morena

Respuesta de Javier Sicilia:

Querido Martí Batres:

Yo tampoco, con todo respeto, concuerdo con usted. Es el sentir no sólo mío sino de millones de personas en este país. El Estado moderno y su sistema de partidos están agotados. Son una construcción histórica que, como toda construcción histórica, nace, crece, se corrompe y muere. Aferrarse a ella es una ilusión insostenible. Puedo comprender que muchos se aferren a ella. Es duro aceptar que lo que tuvo sentido algún día ha dejado de tenerlo y que es necesario construir desde el vacío otra cosa.

Es desde allí desde donde muchos estamos trabajando.

Con ello, no quiero decirle que dudo de la honestidad de muchos de los hombres y mujeres que conforman Morena. También los hay en los otros partidos. Ese no es el problema. El problema es que el Estado y sus instituciones, a las que usted se aferra a través de su partido, están, como le digo, absolutamente corrompidos, y las buenas personas no alcanzan a reformarlos desde dentro.

Ustedes, es la lección de la historia, terminarán devorados, contaminados y corrompidos por esas instituciones. Hay que crear otra cosa, por desgracia. Recordemos, para saberlo, al PRD del que usted, tanto como Andrés Manuel y miles de otros, formaron parte. Una hermosa promesa en su momento, que se degeneró.

Esa degeneración estaba ya larvada desde que ustedes estaban allí. Abarca, le recuerdo, pertenecía a ese partido en el que ustedes militaban cuando subió a la presidencia municipal. Cuando ustedes militaban también en él, el PRD, sin que ustedes dijeran nada, introdujo, en una cajuela de coche, a la casa del pueblo, a la Cámara, un hombre vinculado con el crimen organizado, medio hermano del entonces gobernador de Michoacán, para que rindiera protesta como diputado.

Podría seguir mi recuento, pero ustedes saben de esas cosas y de esos encubrimientos mejor que yo. ¿Por qué Morena caminaría por un derrotero diferente? O dígame, con toda sinceridad, querido Martí Batres, ¿realmente usted y Morena creen que si Andrés Manuel hubiese llegado a la Presidencia en las elecciones de 2012 habría evitado los sucesos de Tlatlaya y de Ayotzinapa?; ¿habría dado con el paradero de los 30 mil desaparecidos?; ¿habría hecho justicia a los 100 mil asesinados?; ¿habría encontrado la ruta de paz?

A menos que usted crea que Andrés Manuel es Dios y Morena una legión de Ángeles, podría comprar los argumentos que usted esgrime en su carta. Pero yo no creo en eso. Creo, por el contrario, que en la podredumbre de las instituciones del país, ustedes dentro de ellas terminarán en lo mismo que ahora critican.

Hace poco, querido Martí Batres, vi, en una rueda de prensa, en la que el senador por Morelos, Rabín Salazar, anunciaba su renuncia al PRD y su adhesión a Morena, a Alfonso Miranda, diputado morelense, tío del Carrete y con una espantosa fama de estar vinculado con el crimen organizado; decir que él también ingresará a Morena. Cuando alguien preguntó a un funcionario de su partido que si lo aceptarían, respondió: “Nosotros no somos la procuraduría”. ¿Se imagina? Yo sí, y no quiero nada con esa basura.

Durante mi discurso del 8 de mayo de 2011 en  el  Zócalo de la Ciudad de México y, después, en mi discurso a los candidatos –allí también estuvo Andrés Manuel– en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, les dijimos que si no limpiaban las filas de sus partidos serían las elecciones de la ignominia y que cualquiera que subiera al poder llegaría a administrar el infierno.

Por desgracia no nos equivocamos. Hoy las urnas, como se lo dije a Patricia Gutiérrez-Otero, serán las de la convalidación del crimen. Ellas están llenas de sangre, de desapariciones, de dolor, de corrupción y muerte. Son la expresión de la ignominia del país y de una noción de Estado –el que nació de Hobbes y consolidó la Ilustración con sus variantes– que, como toda construcción histórica, dejó de tener sentido y llegó a su fin.

Por ello, seguiré llamando al boicot electoral y trabajando con la gente de abajo para buscar otro camino y otro modelo. Ustedes deberían hacer lo mismo si quieren salvar verdaderamente la dignidad de este país y no hacerle el juego a la podredumbre de sus instituciones. Pero ustedes deciden si siguen aferrados a sus ilusiones. Yo tomé mi decisión desde hace mucho.

Es lo único que puedo decirle, querido Martí Batres, junto con mi dolor que es el de todos los padres y madres que han tenido que soportar ver morir y desaparecer a sus hijos en este país de mierda y de instituciones y partidos corrompidos en los que ustedes también militaron.

Lo abrazo mucho.

Paz, Fuerza y Gozo

Javier Sicilia