Señor director:
La tribu perredista de Los Chuchos y su irresistible ascenso –parafraseando a Brecht–, con la complacencia, complicidad o por lo menos indiferencia de las sucesivas direcciones nacionales, ha visto destaparse la Caja de Pandora con el caso Abarca.
La cabeza visible de esa corriente, Jesús Ortega, ahora pretende curarse en salud con la afirmación de que hay un “linchamiento” en su contra (Proceso 1984). Se equivoca con el sofisma. Lo que realmente existe es un repudio generalizado y bien ganado por los pactos, cochupos y componendas en lo oscurito.
Los Chuchos convirtieron al PRD en una mala caricatura de la izquierda electoral. Cumplieron con su cometido. Que asuman las consecuencias. El tiempo les pasa la factura. No se vale llorar, aunque las lágrimas sean de cocodrilo.
Atentamente
Hiram Torres Rojo
(Exmilitante)








