De Guillem Compte Nunes
Señor director:
En relación con el artículo Sin referéndum, pero con “proceso participativo” (Proceso 1984), permítame publicar las siguientes líneas.
El “proceso participativo” del 9 de noviembre (9N) fue un ejercicio democrático del derecho a la libre determinación del pueblo catalán. Como indica el artículo 1.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por España en 1977, “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural”.
El gobierno español estatal cree que el “pueblo catalán” no existe y, por ello, ha intentado negar este derecho. Piensa que sólo existen los “pueblos” definidos por las fronteras de los Estados. Así, se pretende concebir el 9N como un acto “ilegal” porque supuestamente “viola” la Constitución española. Lo que estos argumentos evidencian, además de un profundo desprecio por la identidad cultural de un pueblo con lengua y costumbres que anteceden por medio milenio a la creación del Estado español, es una visión totalitaria del Estado.
A los que dicen repudiar los “nacionalismos” subestatales, porque “dividen”, les pregunto si también repudian el nacionalismo de sus propios Estados, desde su fundación hasta ahora. Sin el deseo de una comunidad política de autodeterminarse no hubiesen nacido ni tampoco tendrían continuidad México u otros Estados modernos.
Lo que está en juego en el 9N es el significado de la democracia y de su correlato conceptual, la ciudadanía democrática. Se trata de conceptos tan usados y abusados en el discurso público que pierden sentido. En nombre de la democracia se justifican muchas cosas que poco tienen que ver con la promoción de la soberanía popular.
Afortunadamente a veces la ciudadanía reacciona y toma un papel protagónico en el espacio público. Comprende que el poder del Estado emana de la voluntad de las personas, no al revés. Catalanas y catalanes hemos votado en el 9N porque la democracia significa la expresión pacífica de una voluntad política, ya sea la autodeterminación o cualquier otro tema.
El 9N muestra la viabilidad de un modelo de participación política basado en la sociedad civil, independiente de los partidos políticos, para que la ciudadanía decida. Ella no necesita el “permiso” del sistema político institucional para expresarse. Si quiere, puede votar.
En palabras de mi madre, “acabamos de volver del colegio que nos tocaba para votar. También firmamos una petición para que la ONU reconozca los derechos de la ciudadanía catalana, esto en una mesa en el patio del colegio. Dentro (había) muchos voluntarios deseosos de trabajar y todo (estaba) muy bien organizado. He podido sentir la fuerte emoción que llenaba la sala de votaciones. Aproveché también para agradecer con algunas palabras a los voluntarios que encontré. Muchas personas sacaban fotos de este histórico día como un recuerdo para el futuro. Espero que ahí (en México, donde el suscrito votó) todo vaya tan bien como aquí, ¡¡¡sin presencia policial alguna!!! Y sin necesidad de ella, es una jornada cívica y festiva aquí. Otra cosa es lo que digan los contrarios” (correo electrónico, 9N). Esto es democracia. (Carta resumida.)
Atentamente
Guillem Compte Nunes








