Pregunta si es momento de hacer algo para eliminar lo podrido

Señor director:

Mucho le agradeceré publicar la siguiente carta abierta a todos los indignados por la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Por principio, debemos protestar y exigir justicia y castigo a los culpables. Pero ¿quiénes son los culpables?, ¿ante quién protestar?, ¿a quién exigir que se haga justicia?

Los culpables obvios son los integrantes del grupo Guerreros Unidos y los policías municipales detenidos, así como José Luis Abarca y su esposa. Pero todos sabemos que no son los únicos. Tenemos la certeza de que la responsabilidad pasa por funcionarios del nivel estatal y hasta federal. Asimismo, toca a todos los partidos, viejos y nuevos, incluidos los hipócritas que ahora promueven su Sistema Nacional Anticorrupción.

Creo que no debemos ser ingenuos. Ninguno de los tres poderes del gobierno federal va a resolver absolutamente nada. Su naturaleza se los impide. Sus principales representantes son artífices del sistema que ha provocado la situación actual. Simulan que están investigando. Es probable que haya más detenidos, quizá decenas, pero todos ellos serán cortinas con las que tratarán de impedir que se llegue a los últimos y verdaderos responsables.

Como siempre, le apuestan al desgaste. Por desgracia, hasta ahora el tiempo ha demostrado que está de su lado: 2 de octubre de 1968, 10 de junio de 1971, 6 de julio de 1988 (primer fraude electoral), 28 de junio de 1995 (Aguas Blancas), 22 de diciembre de 1997 (Acteal), 2 de julio de 2006 (segundo fraude electoral), 5 de junio de 2009 (Guardería ABC) ¿Se agregará el 26 de septiembre de 2014 a la lista de crímenes y agravios del Estado contra el pueblo mexicano que quedan impunes?

En el fondo, las causas de la desaparición y quizá muerte de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa son las mismas que permiten que Carlos y Raúl Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Felipe Calderón, Ángel Heladio Aguirre y Servando Gómez La Tuta estén libres.

El Estado está podrido, y no podemos exigirle a algo que está podrido que deje de estarlo. No está en la naturaleza de lo podrido poder regenerarse.

¿Es tiempo de hacer algo para eliminar lo podrido? ¿Qué podemos hacer? ¿Por dónde empezar? (Carta resumida.)

Atentamente

José de Jesús Vértiz Ramírez