El INAH, contra los estacionamientos subterráneos

Pese a los continuos reparos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, las autoridades de Guadalajara siguen promoviendo la construcción de estacionamientos en plazas públicas, especialmente en el centro de la ciudad. Y aunque puede ser un gran negocio para los inversionistas y los funcionarios que se asocien con ellos, el daño por las obras y el fomento del tránsito lo resentirán el patrimonio histórico, los monumentos arquitectónicos e incluso la vegetación.

El priista Ramiro Hernández García, presidente municipal de Guadalajara, piensa llenar el centro de esta ciudad de estacionamientos subterráneos.

En la sesión de ayuntamiento del 28 de agosto pasado, el pleno del cabildo aprobó por mayoría calificada la construcción de esos emplazamientos en diversas zonas de la ciudad, cuya edificación correrá por cuenta de inversionistas privados a cambio de operarlos hasta por 25 años.

Así lo establece el dictamen, del cual tiene copia este semanario. Sin embargo, el doctor en arquitectura del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Ignacio Gómez Arriola, adelanta que ese organismo no va a otorgar el permiso para ese proyecto porque es previsible que dañará fincas históricas y la traza urbana de la ciudad, como antes lo hicieron obras similares.

Recuerda, por ejemplo, que la excavación del túnel de la avenida Hidalgo en la década de los ochenta afectó el Museo Regional, el templo de Santa María de Gracia y causó grandes fisuras en la Catedral Metropolitana. Por ese motivo, añade que el instituto está atento al trazo de la Línea 3 del Tren Ligero que el gobierno se propone construir en forma subterránea en el tramo de la avenida Alcalde a 16 de Septiembre.

“La Catedral tardó como seis años en estabilizarse, con una inversión importantísima porque todos los bordes se tronaron. De hecho, ahora la torre norte está cuarteada porque el túnel vehicular de Hidalgo no consideró los estacionamientos que se hicieron por los costados”, dice Gómez Arriola.

Precisa que otro impacto de la construcción de estacionamientos subterráneos es que manda un mensaje a los conductores para que lleguen al centro en sus autos, cuando la política de las principales ciudades del mundo trata de desalentar el uso de vehículos, a fin de proteger sus centros históricos.

Por eso, afirma, el costo urbanístico del estacionamiento de cuatro niveles que autorizó el ayuntamiento en el terreno del que fuera el Mercado Corona, es exorbitante:

“Va a ser el gran negocio, pero está invitando a todos los automovilistas a meterse en el centro, cuando en realidad debería hacerse todo lo contrario; o sea sacar, como sucede en Sevilla y en el centro histórico de la Ciudad de México: sacar coches para ganar peatones, como históricamente funcionaban las ciudades; no eran para los coches.”

Revela que las autoridades no aceptaron la recomendación del INAH para establecer una altura máxima de 12 metros para el nuevo Mercado Corona, que comenzará a edificarse este mes. La intención del instituto era que el edificio no superara las fachadas de las viviendas aledañas.

“No lo tomaron en cuenta, aunque el INAH dijo que no. Establecen el límite a 20 metros, y las bases (de la licitación) lo que menos plantean es la recuperación del mercado popular, sino que plantean un montón de espacio de oficinas y para uso comercial. ¿Quién va a ganar? Los fayuqueros.”

Invitación al caos

La propuesta de abrir estacionamientos subterráneos en la zona central de la ciudad tiene antecedente en la administración 2007-2009, que encabezó el panista Alfonso Petersen Farah, cuando los regidores Celia Fausto Lizaola, del PRD, y los blanquiazules Álvaro Córdoba, Juan Pablo de la Torre Salcedo y Laura Patricia Cortés Sahagún, viajaron a Barcelona, España, para conocer el sistema de la empresa Saba Abertis.

El entonces director municipal de Promoción Económica, Luis Alberto Güemez Ortiz, presentó un proyecto integral de 50 millones de dólares para construir al menos cinco estacionamientos en vísperas de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, pero su iniciativa no prosperó.

También se rechazó la petición de la Universidad de Guadalajara para construir y administrar un estacionamiento en la Plaza Mexicaltzingo para los automovilistas que acuden al Teatro Diana, ya que ese edificio no contaba con él.

La propuesta actual fue presentada por la coordinadora de la fracción del PRI, Verónica Gabriela Flores Pérez, y el síndico Luis Ernesto Salomón Delgado, quienes dejaron sin efecto la iniciativa de Güemez porque a su juicio no corresponde a las necesidades actuales.

Aunque los priistas afirman que son proyectos distintos, algunos de los sitios que escogieron coinciden. El dictamen incluye ocho: la Plaza Mexicaltzingo; el Jardín Botánico del Hospital Civil de Guadalajara; la Plaza Agustín Rivera; la calle Fray Antonio de Segovia, en la llamada zona del vestir; Avenida México; la calle Gabriel Ramos Millán; los jardines Juárez y Francisco I. Madero, ubicados frente a la avenida Chapultepec; la avenida Chapultepec; y los que resulten factibles según lo determine la Comisión Dictaminadora.

No obstante, la regidora del partido Movimiento Ciudadano (MC), Candelaria Ochoa Ávalos, precisa que se excluyeron los que corresponden a la avenida México, la calle Ramos Millán y los jardines de Juárez y Francisco I. Madero, ya que se modificó el dictamen, pero ella las desconoce porque la Secretaría General aún no publica el documento en la Gaceta Municipal pese a que fue aprobado por el cabildo en agosto pasado.

En el decreto se prevé otorgar a los inversionistas –una vez abierto el concurso de adjudicación– un contrato de concesión hasta por 25 años para edificar los estacionamientos. Se incluyen un apartado de especificaciones que deberán cumplir los empresarios, como un estudio de mercado, estudio de impacto vehicular, evaluación socioeconómica, estudio de factibilidad y rentabilidad, estudio topográfico, estudio de mecánica de suelos, un proyecto arquitectónico y otro de intervención urbana en la superficie del estacionamiento.

De acuerdo con el decreto, en el estudio de factibilidad se debe contemplar la inversión máxima prevista para el proyecto arquitectónico y ejecutivo, así como el monto de la contraprestación que el municipio dará a cambio de la construcción de esos inmuebles. La obra civil no debe durar más de un año, con manufactura e instalación de equipamiento.

En el estudio de mercado se exige que los inversionistas apliquen una encuesta al menos a mil personas de los municipios de la zona metropolitana para que señalen dónde les conviene ubicar los estacionamientos.

Asimismo, en el estudio de impacto vehicular se debe realizar un inventario de estacionamientos en la zona de estudio y que adquieran al menos 10 estaciones de aforo automático de la marca Unicorn–Diamond Traffic Products. Y el estudio de mecánica de suelos deberá contener sondeos exploratorios de hasta 10 metros de profundidad.

De acuerdo con el proemio del decreto, en 2012 el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) registró un millón 701 mil 383 vehículos en Jalisco. De esos, 593 mil 364 están en Guadalajara y 399 mil 964 en Zapopan. Por eso, argumentaron los promotores de la iniciativa, la capital jalisciense requiere más estacionamientos.

Además, “esta propuesta de incrementar el número de emplazamientos propiedad municipal para construir estacionamientos subterráneos en ellos, encuentra sustento en una visita de campo realizada por los titulares de la Sindicatura Municipal, la Secretaría de Obras Públicas y la Comisión de Planeación Urbana”, precisa el documento.

Aunque en éste no se menciona de cuántos pisos será cada estacionamiento, detalla cuántos cajones debe tener cada nivel: 136 el de avenida Chapultepec; 149 el de Fray Antonio de Segovia; 110 el de la Plaza Agustín Rivera; 100 el del Jardín Botánico y 79 el de la Plaza Mexicaltzingo.

Asociación sospechosa

El documento deja abierta una cláusula para mantener en secreto la propuesta económica y el modelo financiero, si los inversionistas lo piden así al municipio.

Al respecto, el arquitecto Gómez Arriola insiste: “No es de ninguna manera permisible que a un particular se le concesione un espacio público, porque el interés público debe predominar. Esto huele a negocios de particulares asociados con algunos funcionarios o integrantes del ayuntamiento, que ven una oportunidad de negocio. La ciudad no es una oportunidad de negocio”.

El especialista subraya que la propuesta contradice los planes de movilidad urbana que presentó el gobierno estatal para fomentar el uso de bicicleta, la construcción de ciclovías y la mejora del transporte público.

Refiere que esta clase de obras modifica la traza histórica de las plazas y nunca vuelven a recuperar su imagen original porque se afecta el arbolado y los monumentos. El ejemplo más claro, dice, es la cruz de plazas desarrollada en la década de los ochenta, que requirió el retiro de todo el arbolado en las plazas Liberación, Guadalajara y la que está frente al Templo Expiatorio, donde precisamente se construyeron estacionamientos subterráneos.

“Los árboles nunca van a dar porque están sembrados en una plancha de concreto, y también tienen que ver con la historia”, advierte.

Recientemente, dice, en el instituto “se han recibido algunas solicitudes de ayuntamientos que solicitan tumbar la plaza principal del pueblo, con todo lo que conlleva: kioscos y arbolado, para hacer este tipo de esquemas, o sea inversión privada en espacio público. Se les ha dicho reiteradamente que no; lo mismo tiene que suceder en la ciudad de Guadalajara”.

Agrega que el INAH ha prohibido este tipo de iniciativas en ciudades como Puebla y Zacatecas porque no son compatibles con la arquitectura colonial.

Para Dolores del Río López, directora de la División de Diseño y Proyectos del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la UdeG, la propuesta de los estacionamientos céntricos es buena siempre que formen parte de una política más amplia que incluya otras modalidades de transporte no motorizado.

Para ella, el problema es que no existe un plan integral de movilidad en la zona metropolitana y eso podría desvirtuar el proyecto. En su opinión, los estacionamientos deberían construirse en el perímetro que rodea el centro histórico y no dentro de éste, porque atraerán más automóviles.