Los damnificados del huracán Yáñez

El principal accionista de Oceanografía, Amado Yáñez, era un crack del futbol… del negocio del futbol. En sólo nueve meses compró equipos en Primera, Ascenso, Segunda y Tercera divisiones, pero cuando estalló el escándalo por un megafraude que presuntamente cometió contra Banamex, destapó una ola de irregularidades que ahora deben enfrentar sus socios, sus equipos y las ciudades que lo recibieron. Un ejemplo es Querétaro, que le dio todas las facilidades para sostener al club Gallos Blancos y no ha ganado nada con su presencia, según denuncian desde el ayuntamiento.

Amado Yáñez Osuna lleva el futbol en las venas: Formó parte de las fuerzas básicas del América y después incursionó en las ligas de aficionados. No logró trascender como jugador, pero como empresario se convirtió en un crack.

La Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) lo admitió como socio sin indagar el origen de su fortuna, a despecho de lo que ordena el reglamento del organismo. Y poco a poco Yáñez estableció su entramado: Compró equipos de la Liga Mx, la Liga de Ascenso, la Segunda División y la Tercera División en menos de nueve meses. Se convirtió en el nuevo zar del futbol nacional, por encima de Grupo Pachuca (propietario de los clubes León y Pachuca, en la Liga Mx, y Mineros de Zacatecas, en la Liga de Ascenso) y TV Azteca, dueña de Morelia y Atlas.

A mediados de marzo de 2013 muy pocos en el medio futbolístico conocían a Yáñez, socio principal de Oceanografía, una de las mayores proveedoras de Pemex en los sexenios panistas. Pero en aquel momento el empresario compró a los Gallos Blancos, de la Liga Mx. Un mes después de su compra –el 28 de abril– el plantel descendió.

El 22 de mayo de ese año, TV Azteca, la televisora de Ricardo Salinas Pliego, anunció la venta de Jaguares de Chiapas al principal accionista de Oceanografía. La Liga Mx tampoco objetó el cambio de sede del cuadro chiapaneco para ocupar la plaza de los Gallos Blancos.

Amado Yáñez también adquirió a los Delfines de Ciudad del Carmen y Neza F.C., de la Liga de Ascenso; y a los Freseros de Irapuato y Delfines Atlético Coatzacoalcos, ambos de la Segunda División. La compra de este último –también con filial en la Tercera División– ya se había formalizado desde el 29 de noviembre de 2012.

Se trata de la franquicia anteriormente conocida como Pumas Morelos, filial del club Universidad, que en un breve comunicado anunció la venta de su representativo en la Liga de Ascenso a la empresa AMRH International Soccer S.A. de C.V., propiedad de Yáñez, con sede en Ciudad del Carmen, Campeche.

En esta compra participaron los exfutbolistas de los Pumas Jorge Campos y Claudio Suárez, asesores del empresario, pero su experiencia no evitó el descenso de Pumas Morelos a la Segunda División.

En medio del escándalo que salpica a Yáñez Osuna, el exportero Jorge Campos, leyenda del futbol nacional, fue implicado en un desvío de 39 millones 475 mil pesos, depositados en su cuenta, presuntamente como parte de un préstamo que el empresario recibió de Banamex y Banco del Bajío, además de recursos provenientes de Pemex.

El periódico La Jornada publicó el martes 21 que el crédito otorgado a Yáñez para solventar operaciones y compromisos con proveedores de Oceanografía fue desviado para pagar actividades deportivas, según una resolución del Juzgado 14 de Distrito en Materia Penal con sede en el Distrito Federal.

El diario refirió que, según el oficio 110/F/A/267/2014, emitido el 9 de abril pasado por el director de procesos legales de la Unidad de Inteligencia Financiera, Yáñez obtuvo del Banco del Bajío 833 millones 563 mil 177 pesos, así como depósitos directos de Pemex por 60 millones 284 mil 712 pesos.

Entre los beneficiados por esos recursos se encuentra Pumas Morelos, que recibió 7 millones 930 mil 582 pesos; AMRH International Soccer S.A. de C.V., con 67 millones 674 mil 556 pesos, y TV Azteca, que recibió 61 millones 716 mil pesos como pago por los Jaguares de Chiapas y Neza F.C.

El 6 de junio de este año el periódico Reforma había indicado que los créditos bancarios sumaban 12 mil 461 millones de pesos. Según esa publicación, Yáñez depositó 406 mil dólares a la Femexfut, 371 mil 200 dólares a Pumas de la UNAM y 7.9 millones de pesos a la franquicia Pumas Morelos.

Jorge Campos, comentarista de TV Azteca, presuntamente recibió 93 mil dólares, mientras que Claudio Suárez, vicepresidente del Querétaro, obtuvo 35 mil dólares para su academia futbolística. Posteriormente Yáñez hizo otro pago a TV Azteca por 1 millón 144 mil 395 dólares.

El lunes 20 la PGR capturó a Yáñez, acusado de un fraude millonario contra Banamex. Un par de días después el socio mayoritario de Oceanografía fue consignado por su presunta responsabilidad en el delito de falsedad de datos ante una institución de crédito.

Un “héroe” muy caro

En marzo de 2013, Amado Yáñez –quien intentó comprar el Alcorcón de la Segunda División española y pretendió adquirir 50% de los derechos del mundialista mexicano Héctor Moreno al Espanyol de Barcelona– fue presentado en Querétaro como el nuevo propietario del equipo.

Algunos medios locales se refirieron a él como el “héroe” que evitaría el descen­so de Gallos Blancos. El 21 de junio de 2013 el portal aquiesqueretaro.com publicó: “El nuevo propietario del club, Amado Yáñez Osuna, es un exitoso empresario dedicado a la infraestructura marina y petrolera, que ofrece a través de su empresa Oceanografía S.A. de C.V. Hace unos meses tomó la decisión de invertir directamente en el futbol profesional, en equipos como Querétaro, Pumas Morelos, Delfines de Playa del Carmen y Neza F.C.

“Consumado el descenso de los Gallos Blancos en el Clausura 2013 de la Liga Mx, Yáñez decidió adquirir la franquicia de los Jaguares de Chiapas para conservar la plaza de Querétaro en Primera División, lo que no sólo despertó la alegría y tranquilidad de gran parte de la afición, sino que además dejó mejor posicionado al equipo en la tabla de cocientes que determina el descenso y con un plantel mucho más enriquecido.”

El regidor queretano y presidente de la Comisión del Deporte de ese ayuntamiento, José Luis Aguilera, dice que obtuvo información de primera mano de los Gallos Blancos antes del ingreso de Yáñez: A los futbolistas no siempre se les pagaba o no les daban sus salarios en efectivo. “Por quejas de los propios jugadores sabíamos que no se les pagaba a tiempo ni recibían sus bonos ni disponían de un lugar para entrenar, toda vez que el convenio del gobierno del estado estaba suspendido”.

Todo cambió, apunta en entrevista, con la incursión del propietario de Oceanografía. “Tras el telón se empezó a ventilar que se trataba de una persona con mucho dinero, aunque se desconocía el origen de sus recursos. Pese a todo, pagaba en tiempo y forma a los jugadores. Así que de la noche a la mañana el gobierno del estado le soltó el estadio La Corregidora sin ningún problema, con toda la alevosía y ventaja que puede contener un convenio”.

Aguilera, integrante de Movimiento Ciudadano, asevera que la autoridad estatal no recibe un centavo del equipo por el uso del inmueble, pero sí le garantiza al dueño de Gallos Blancos la seguridad dentro del estadio. Acusa que Yáñez, paralelamente, se desentendió del mantenimiento del inmueble, ya que éste le corresponde directamente al gobierno estatal, según consta en el contrato.

Con la llegada del nuevo propietario de la franquicia, Olegario Vázquez Aldir –quien compró Gallos Blancos en mayo pasado–, el convenio se mantiene vigente: “Es absurdo, porque si te cedo mi vehículo lo tienes que atender tú, y no al revés: que utilices mi vehículo y encima yo deba pagarte los gastos. El contrato resulta muy ventajoso para el propietario del equipo”. Aguilera abunda: la vialidad y seguridad en torno al estadio es responsabilidad del municipio de Querétaro.

Incluso revela que la alcaldía no recauda impuestos por la venta del boletaje, bebidas y alimentos en el Corregidora. Acusa que, de facto, son el PVEM, el PRI y Nueva Alianza los que “cobran” por los juegos, pues aparecen como responsables de la organización de los cotejos en el estadio en lugar del propietario del equipo.

Al respecto, el artículo 34 de la Ley Electoral del Estado de Querétaro especifica que entre las prerrogativas de los partidos políticos está “gozar de la exención de impuestos y derechos locales autorizados, relacionados con las rifas, sorteos, ferias, festivales, espectáculos y otros eventos que celebren previo cumplimiento de los requisitos legales, los cuales tengan por objeto allegarse recursos para el cumplimiento de sus fines”.

Sostiene que el PVEM, el PRI y Nueva Alianza cobran 15% de las entradas. “Por reglamento, el inspector autoridad que nombra el municipio nos da cuenta del número de asistentes, pero como municipio desconocemos lo que ingresa porque ni siquiera nos llega la copia del reporte”.

–¿La presencia de Gallos Blancos en Querétaro ha beneficiado al gobierno estatal y municipal? –se le pregunta.

–Para nada. Al contrario: nos han quitado el uso del estadio, al que se le puede dar una utilidad para otro tipo de eventos. En Querétaro no tenemos un centro de espectáculos, así que cuando se programa un gran concierto, como el de Ricky Martin, quien estará en la ciudad el próximo fin de semana, resulta que el inmueble no puede ser ocupado porque ahí juegan y entrenan los Gallos. Por lo tanto, Ricky Martin tuvo que irse a una plaza de toros con capacidad para 7 mil personas.

Aguilera reconoce que la Comisión del Deporte de Querétaro ha recibido al menos 30 quejas de empresarios y ligas de futbol locales, inconformes porque el gobierno estatal privilegia a los Gallos Blancos.

“El problema estriba en que no podemos meternos al ciento por ciento, ya que se trata de un estadio propiedad del estado. De hecho, el Cegar (Centro Gallo de Alto Rendimiento) era una instalación municipal que se perdió para darle todo el apoyo al equipo de futbol. Cuando empezamos a discutir la devolución del inmueble, Yáñez amenazó con irse de Querétaro y puso además varias condiciones. Ahí quedó el tema”, recuerda Aguilera.

Según el regidor, el municipio ni siquiera recibe un reporte de los ingresos en el estadio, con capacidad para 35 mil aficionados. Ahí, cada boleto cuesta entre 200 y 500 pesos.

“(Gallos Blancos) ni siquiera nos han regalado una firma de autógrafos, porque además no se ha signado convenio alguno entre el municipio y el equipo. El único beneficio es tener un club de Primera División y el orgullo de presumir a un jugador como Ronaldinho. Hoy los estadios se están llenando por la presencia del astro brasileño y tenemos un gran conflicto vial en torno al estadio Corregidora como no se tenía en temporadas anteriores. Desafortunadamente ahora estamos muy saturados en cuestión de vialidades. Cada viernes que juegan Gallos Blancos en el Corregidora se saturan de manera impresionante. En ese sentido también hemos tenido muchos problemas.”