En una década el excéntrico empresario Jorge Vergara logró llevar al equipo más ganador de México al borde del descenso. “Su ego y protagonismo” son el problema, asegura Rafael Lebrija, uno de los directivos más exitosos del futbol mexicano y quien sólo aguantó trabajar ocho meses con el también dueño de Omnilife. “El problema se llama Jorge”, sentencia. Ahora, el reto de salvar al otrora temible Guadalajara recae en los hermanos José Manuel y Néstor de la Torre, que ya fueron despedidos por Vergara una vez…
Rafael Lebrija, uno de los 17 efímeros directivos que han tenido las Chivas del Guadalajara en la última década, señala que la severa crisis deportiva por la que atraviesa el equipo es culpa exclusivamente de Jorge Vergara, a quien, asegura, lo dominan su ego y su protagonismo, lo que impide que trabajen libremente los entrenadores, jugadores y directivos que contrata.
Lebrija, a quien Vergara sólo le permitió laborar ocho meses en el conjunto tapatío, reconoce que el propietario de la franquicia es un hombre exitoso en los negocios, que visualizó perfectamente la adquisición de la franquicia del club más popular de México, pero lo acusa de no tomar las decisiones correctas en el aspecto deportivo. Además, sostiene que su ego dio lugar a que el ahora presidente deportivo, Néstor de la Torre, haya recurrido a un abogado para establecer por escrito las cláusulas que le permitan dirigir libremente el club.
Advierte que aunque los hermanos De la Torre –José Manuel El Chepo fue nombrado entrenador el martes 7– logren salvar al equipo del descenso, al final terminará despidiéndolos, como ya lo hizo alguna vez, porque sentirá que le hacen sombra.
En entrevista con Proceso, Lebrija aclara que la esposa de Vergara, Angélica Fuentes, no es la persona que decide la contratación o los despidos de entrenadores, directivos y jugadores. Asevera que durante los ocho meses en los que fungió como presidente deportivo se dio cuenta de que la empresaria sólo resuelve asuntos económicos y administrativos, en virtud de que ella inyecta capital al equipo.
Lebrija relata que, antes de que él laborara en Chivas, Fuentes acostumbraba ingresar al vestidor para conversar y motivar a los futbolistas, a quienes no les agrada que una mujer conviva con ellos ni les dé consejos. “Y no intervino para nada durante el tiempo que estuve”.
Según Lebrija, los jugadores le confiaron que tampoco están conformes con las terapias de psicología Gestalt ni con las sesiones de yoga que Vergara les impone, porque las consideran una pérdida de tiempo. “Faltó mucho diálogo, porque Jorge los obligaba: ‘Tienes que ir mañana a esto y a lo otro’. Yo le decía: ‘Jorge, estás mal. Esto no debe ser. Vamos a trabajar más en el futbol, a mejorar las fuerzas básicas’”.
El exdirectivo detalla que trabó amistad con la mayoría de los jugadores que integraban el plantel cuando él estuvo en el Rebaño Sagrado. Esto, asegura, fue la causa de su despido.
“Vi sobre todo mucha injerencia de Jorge Vergara en el equipo. Al principio –los primeros cuatro meses– tuve mucho apoyo, pero después, ya fuera con el director técnico o con algunos jugadores a los que llamaba a su oficina, mi posición como presidente vino a menos porque interfería en las decisiones que tomaba”, rememora quien presidió al Toluca durante 10 años en la época más exitosa del conjunto mexiquense, con el que celebró cinco títulos de liga.
El fracaso del emperador
El próximo viernes 31, Vergara cumplirá 12 años al frente de uno de los combinados con mayor popularidad en México. Desde que en 2002 compró el equipo han desfilado 17 altos directivos y 18 entrenadores, entre ellos el propio Chepo, con quien en 2006 el club obtuvo el único título de liga con Vergara como dueño. A pesar de que el equipo tuvo una de sus mejores épocas con los hermanos José Manuel y Néstor de la Torre, el empresario los despidió.
Un ejemplo pinta cómo Jorge Vergara atropella a sus ejecutivos: Lebrija se enteró por la prensa de la venta de Javier Chicharito Hernández al Manchester United. “Se lo llevó a Inglaterra sin avisarme siquiera. Con ese tipo de decisiones, como presidente te preguntas: ¿Quiere que uno no figure? Pues no figuro, pero entonces para qué me llama y para qué estoy ahí. Es una cosa muy sencilla, y yo soy muy franco y no ando con rodeos. Sólo me dijo: ‘Tuve que irme urgentemente a Inglaterra’”.
A esto se suma el hecho de que cualquier jugador o director técnico tiene acceso directo al dueño, lo que menoscaba la autoridad de los presidentes, insiste.
Así, el gran problema en el Guadalajara es que cuando llega cualquier director técnico no hay proyecto ni programa que Vergara respete. “Terminó mi gestión. Luego vino el cese del Güero Real y después para qué le voy a hacer cuentas de todos los que han pasado por ahí. No ha habido continuidad, palabra fundamental en el futbol. En Toluca, en los 10 años que estuve, se dieron los mayores logros: seis años en primer lugar de la porcentual sin bajar, y eso es muy difícil, porque puede tenerse un año malo y se cae. Eso significa continuidad”.
–¿Por qué Vergara no respeta los procesos? –se le pregunta.
–Porque es su forma de ser. No deja que la gente que sabe maneje al equipo. Y esto no quiere decir que un presidente hará lo que le dé su gana, de ninguna manera, porque él es el dueño.
–¿Jorge Vergara no sabe de futbol, no sabe de estrategias?
–No sabe. Es muy hábil para los negocios pero, en lugar de querer manejar algo que desconoce, debe permitir que lo haga la gente que sí conoce. Meterse en lo deportivo ha sido su peor pecado al frente de Chivas. Hasta sus asesores terminaron renunciando. Cuando teníamos el Consejo la voz cantante sólo era la de él, uno le hacía propuestas como que no trajera al colombiano (el sicólogo de la terapia Gestalt), y me decía: “Tú no sabes de esto, Rafael”, “Pero sí sé de futbol”, le respondía, “y esto está causando problemas”.
–En 12 años pudo haber aprendido de futbol –se le comenta.
–Todos sabemos que el problema del Guadalajara se llama Jorge Vergara.
–¿Los presidentes del equipo son una mera figura decorativa?
–Se van convirtiendo en eso pero, como no soy así, le dije que me iba, porque cuando en mi labor no interfería la presencia del colombiano, eran las clases de yoga o cuestiones como que, en la tarde, los jugadores tenían que ir a una función de cine, o a lo que él dijera. Y eso al jugador no le gusta.
–¿El mundo en Chivas es mesiánico? ¿Vergara se siente redentor?
–Ja, ja. Usted lo dice. Yo me abstenía de todas las cosas de él, que son muy respetables; que le guste ser mesiánico y hacer extravagancias es su problema. ¿No se fue a casar a la India? El ego lo mata. Así es Jorge. Es una gente exitosa, pero interfiere con la buena marcha de la institución, y si no va a dejar trabajar, que se “autoponga” él como presidente y director técnico. No es mala persona, pero su ego lo ha llevado a las profundidades donde se encuentra, y tengo la certeza que está muy afectado porque el equipo no ha logrado lo que él quería. Está desesperado. Si Vergara no resuelve su problema de ego, Néstor va a sacar del hoyo al equipo y él se va a enojar porque las palmas serán para otro. Lo va a apretar, le va a hacer algo. Ojalá que no sea así.
–¿La solución puede ser la venta del equipo?
–Si no hay una inmediata respuesta en lo deportivo para evitar el descenso, lo ideal sería que lo vendiera, pero también se está demeritando el precio y quién le va a entrar.
–¿Cuando Jorge Vergara despide a entrenadores es una manera de mostrar su poder?
–Es su ego: “Yo soy aquí el mero dueño, yo te traje, yo te quito”. Pero el que debe quitarse es Jorge.
–¿Es decir que él también necesita la terapia Gestalt?
–Ja, ja. Lo que Jorge necesita es guardar calma y respetar, como lo está haciendo en este momento, y me da mucho gusto.
–¿Vergara toma las terapias y hace yoga?
–No sé si continúe. Ya para qué hablamos. Por ejemplo, Raúl Arias tomaba decisiones y Vergara brincaba. Había un par de presidentes que no tenían ni idea de lo que es el futbol, pero eran sus amigos. No digo nombres. Con Johan Cruyff se engañó él mismo creyendo que era la solución. Yo tengo un buen nombre dentro del futbol, por más que le pese a alguien, y no es por presumir pero, como ellos son los dueños del balón, no les parece.
El potentado
Jorge Vergara Madrigal amasó su fortuna en el negocio de los suplementos alimenticios. Sin embargo, sus 12 años al frente de las Chivas le han permitido que su fortuna se incremente de manera notable.
El Guadalajara cumple su peor campaña en la máxima categoría. Está en los últimos peldaños de la clasificación, al filo del descenso. No obstante, el equipo sigue generando ingresos. En agosto de 2008, Vergara renovó contrato con Televisa para que esa empresa continuara transmitiendo los juegos de local hasta 2015.
Las partes no revelaron las cifras, pero sí alardearon que el convenio era el más cuantioso para cualquier equipo de futbol en la historia del continente. Fuentes cercanas a las negociaciones indicaron que la televisora paga anualmente 35 millones de dólares al club (unos 455 millones de pesos) y que la negociación total rondó los 200 millones de dólares.
Previamente, Televisa había arreglado con Vergara un contrato de 65 millones de dólares para transmitir los juegos de Chivas entre 2003 y 2008.
En agosto de 2013, el club firmó además un contrato de 80 millones de dólares con Univisión para que difundiera los cotejos en Estados Unidos por un plazo de cinco años.
El convenio se anunció como un gran acontecimiento que superó los estándares establecidos en el balompié nacional, por encima de los pagos anuales que Televisa y TV Azteca realizan a la Federación Mexicana de Futbol por los derechos de exclusividad de la Selección Nacional. Por ese concepto, cada televisora deposita entre 10 y 12 millones de dólares al año.
Scotiabank es uno de los patrocinadores que están catalogados como “alianzas estratégicas” del club: durante cinco años, contados a partir de enero de 2013, pagará 3 millones de dólares anuales. Tecate, Bimbo, Adidas, Samsung y Pepsi son las otras compañías que Vergara considera estratégicas.
Otro ingreso: La revista Forbes publicó el año pasado que las Chivas tienen ingresos por 10 millones de dólares anuales emanados de los patrocinios en la playera del club.
El imperio de Vergara también abarca negocios de suplementos alimenticios, dietéticos, cosméticos, industria editorial e invernaderos; ha incursionado en el cine, la música, las artes plásticas y hasta el alquiler de equipos de audio.
Un estudio de la agencia Euroamericas Sport Marketing, publicado en febrero pasado, ubicó al Guadalajara como el club con mayores ingresos en todo el continente en 2013, gracias a los 625 millones de dólares (8 mil 125 millones de pesos) que ingresaron a las cuentas bancarias de Vergara Madrigal.
Para determinar ese valor se tomó como referencia el precio de los jugadores, los ingresos por derechos de televisión, la venta de abonos y de bebidas, alimentos, patrocinadores, boletos para entrar al estadio, así como el costo de la marca.
Hace un año, Forbes nombró a Chivas el club más valioso de México y el segundo del continente. De acuerdo con lo publicado, el consorcio está valuado en 328.1 millones de dólares (4 mil 265 millones de pesos).
Según esta estimación, la plantilla tiene un valor comercial de 44.1 millones de dólares. El estadio Omnilife vale 200 millones de dólares. La marca fue valuada en 38 millones de dólares. El resto lo aportan los patrocinadores.
La pareja propietaria del club, en tanto, no se pone de acuerdo para estimar el costo de la franquicia. Angélica Fuentes reveló al sitio de internet Bloomberg, en mayo de 2013, que las Chivas valían 800 millones de dólares. El precio incluía el estadio, la franquicia Chivas USA y toda la estructura del club.
Sólo cinco meses antes Vergara había dicho a ESPN que la compañía no superaba los 500 millones de dólares.
A los actuales problemas se suma el hecho de que, en febrero pasado, el empresario fue obligado por la MLS (Major League Soccer, de Estados Unidos) a vender el equipo Chivas USA, que también afronta una severa crisis deportiva.
La MLSA compró el club en 80 millones de dólares. Hace una década, Vergara se hizo de Chivas USA por 5 millones de dólares.








