Las federaciones, sin control ni supervisión

La nueva Ley General de Cultura Física y Deporte es el logro más presumido por la Conade. Sin embargo, a casi año y medio de haberse publicado, sigue sin operar a cabalidad. Esa norma ordena crear el Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva y excluye del sistema deportivo nacional a la Confederación Deportiva Mexicana, pero no ha ocurrido ninguna de esas dos cosas. En medio de la incertidumbre legal, la asociación finiquitada sigue organizando las elecciones de las federaciones; en contraparte, no se ve para cuándo se instale el consejo de supervisión.

Quince meses después de que entrara en vigor la Ley General de Cultura Física y Deporte, que “desapareció” a la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme), todavía está pendiente la integración del Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva (Coved): la instancia que asumirá parte de las funciones de aquélla.

Excluida de la ley del deporte, la Codeme en realidad sigue rigiendo, vigilando y ordenando a las federaciones deportivas nacionales. Tan sólo en lo que va de este año, por ejemplo, 11 asociaciones deportivas han celebrado sus elecciones sin la vigilancia del Coved, desacatando incluso resoluciones de la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), pero amparadas por los estatutos de la eliminada Confederación Deportiva Mexicana.

La Ley General de Cultura Física y Deporte, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en junio de 2013, establece en su artículo 30 que, entre sus atribuciones, la Conade deberá vigilar y asegurar, a través del Coved, que los procesos electorales en los órganos de gobierno y representación de las asociaciones deportivas y organismos afines se realicen con “estricto cumplimiento de las disposiciones legales” y estatutarias vigentes.

El director general de la Conade, Jesús Mena, no ha sido capaz de conformar el Coved, que él mismo promovió a través de la nueva legislación deportiva, conocida como “la Ley Mena”. Ni siquiera se sabe el mes en que deberá integrarse el Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva.

Muerto pero coleando

“Para la ley no existimos, pero ahí estamos”, se ufana el presidente de la Codeme, José Amado Aguilar, quien confirma que de un total de 13 federaciones que tienen programadas asambleas este año, 11 ya realizaron sus procesos electorales avalados por dicha asociación civil.

Una de esas federaciones es la de atletismo, cuyo responsable, Antonio Lozano Pineda, esperaba reelegirse este domingo 28, sin importar la serie de alegatos y recursos de apelación promovidos en su contra ante la CAAD, única instancia de impartición de justicia deportiva en el país.

Sin plantilla opositora de por medio –ya que “no procedió” la segunda inscrita, la Asociación de Atletismo de Hidalgo, según reconoce el responsable de la Codeme–, Antonio Lozano encontró un sendero libre para reelegirse por segunda ocasión al frente de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA), ahora para el periodo 2014-2018. De hecho, ésta sería su tercera reelección en la Federación Mexicana de Atletismo, que el propio Lozano desapareció para crear el organismo que actualmente encabeza.

Acerca de la situación legal de la FMAA, el presidente de la Asociación Veracruzana de Atletismo, Israel Benítez, expone una serie de anomalías estatutarias que harían ilegal la reelección de Lozano Pineda. El directivo refiere que, de acuerdo con el instrumento notarial número 110,508 de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo, A.C., el periodo para el que fue electo Lozano Pineda y su consejo directivo comenzó el 16 de octubre de 2010 y concluyó el último día de marzo del presente año. “Por lo tanto, desde el 1 de abril de 2014, la federación se encontraba acéfala”.

Asienta que la convocatoria para la asamblea electiva del domingo 28 fue signada el pasado 25 de agosto por Antonio Lozano, en calidad de “presidente”. Esto significaría que usurpó funciones, pues oficialmente ya no ostentaba su puesto de directivo. Tres días después, la Asociación del Estado de México interpuso un recurso de apelación ante la CAAD contra los actos de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo, impugnando la convocatoria. La suspensión no fue concedida.

En otro caso significativo, los atrasos en la creación del Coved no impidieron a Pablo Lárraga reelegirse presidente de la Federación Mexicana de Deportes Sobre Silla de Ruedas, en una asamblea extraordinaria realizada en Cuernavaca el 3 de junio. Lo hizo pese a que la CAAD concedió una suspensión en favor de las asociaciones apelantes –IMSS y Jalisco–, que ordenaba no realizar la citada reunión.

De hecho y merced al mandato de la CAAD, la Conade condicionó los recursos a Pablo Lárraga: si realizaba su asamblea no le darían dinero. Lárraga se saltó la prohibición haciendo que la convocatoria fuera emitida por los presidentes de las asociaciones, y no por él.

La ley que no sirve

“Todo está por la libre, mano”, refiere Amado Aguilar, responsable de la Codeme. Aguilar, quien también preside la Federación Mexicana de Boliche, acepta que, para la nueva ley de deporte, la Codeme no existe. “Pero sí existimos” para otras instancias, acota.

“Desde el momento en que seguimos avalando a las federaciones es porque están dentro de la Codeme, y no por ello van contra la ley. Si ésta dice que tienen que acudir al Coved, van en su búsqueda… y resulta que no está integrado. Las asociaciones no están yendo en contra de nadie: sencillamente, al no estar nombrado el Coved, ¿qué pueden hacer?”

Aguilar, quien sustituyó en la Codeme a Alonso Pérez en septiembre de 2013, anticipa que para 2015 ya están programados 33 comicios en diversas asociaciones. Y reconoce que ante la inexistencia del Coved, dichas asambleas están supeditadas a que cada organismo solicite, o no, permiso a la Confederación Deportiva Mexicana.

“Lo triste de esto son las asociaciones estatales, ya que algunas se le han ido de las mangas a las propias federaciones. Por decirte, la asociación de boliche en Mérida pidió el aval a la federación, y yo la avalé. Las elecciones se hicieron en Mérida de acuerdo con la ley, inclusive firmó el Instituto del Deporte y la Codeme. Pero hay quienes no lo hacen así y realizan las elecciones por la libre”, abunda Aguilar.

–¿Cuál es el panorama que vislumbra? –se le pregunta.

–El primer dato es que las federaciones teníamos como límite el pasado 5 de diciembre para adaptarnos a la nueva ley. Sin embargo, el reglamento de esta ley salió hasta mayo pasado. Ahí hubo un vacío. En lo particular, el boliche ya tenía el paquete actualizado, pero en mis estatutos está clarísimo: ahí se indica que se acepta al Coved para la supervisión, pero también que sigo afiliado a la Codeme, siempre y cuando no contravenga a la ley.

–¿No le parece contradictorio que el organismo que vigila los procesos electorales de las federaciones no sea el Coved, como lo indica la ley, sino la Codeme, que fue eliminada por la propia ley?

–A las federaciones que nos reconocen les pedimos que se apeguen a su reglamento y supervisamos que estén legales para evitar problemas ante la Conade. Lo estamos haciendo porque ahora la federación que realice elecciones tiene que estar al corriente de sus estatutos.

Acerca de la inexistencia del Coved expone: “Tendrían que tener el presupuesto para crear esa área. Por eso no integran el Coved, lo cual crea un vacío de ley pavoroso”.

–¿En qué piensa cuando hay una ley del deporte en vigor y no es aplicada por la instancia responsable, la Conade?

–Faltó hacer un estudio más minucioso de lo que conllevaba aplicar la nueva ley, tanto en lo que atañe a recursos económicos como planeación para aplicarlos. La Codeme puede servir para cubrir ese vacío, siempre y cuando nos den validez. Aquí estamos preparados: tenemos el equipamiento, el conocimiento y la experiencia. Sin recursos y con poco personal estamos apoyando a las federaciones…

Agobiada por las deudas, la Codeme sobrevive “con trabajos”, admite José Amado Aguilar, “dando algunos cursos que dejan tres pesos, pero sirven; realizando eventos de futbol americano los fines de semana en el campo de esta asociación civil, que también generan pequeñas cuotas de recuperación. Y algunas federaciones colaboran para pagar la luz”. Un fideicomiso de Alfredo Harp Helú que aportaba recursos a la asociación civil está congelado.

La Codeme, que redujo su plantilla laboral de 70 a 20 empleados, necesita un presupuesto de 260 mil pesos mensuales para sobrevivir, según su titular. A esta asociación la asfixia una deuda cercana a 6 millones de pesos y, asevera, el presidente, el vicepresidente, el secretario general y el tesorero “no cobran ni medio centavo partido por la mitad”.

Manifiesta que pese a estar fuera de la Ley General de Cultura Física y Deporte, “la Codeme no desaparece, de ninguna manera”. Tampoco hay necesidad de vender parte del patrimonio de la asociación civil, como alguna vez lo planteó Alonso Pérez.

En la actualidad, la Codeme está conformada por 78 federaciones deportivas y cuatro órganos afines. Hasta ahora, únicamente la Federación Mexicana de Natación pidió su desafiliación, que fue aprobada en marzo pasado.