La denuncia llegó con una contundencia pocas veces vista: el exentrenador de la selección nacional de esgrima asegura que Jorge Castro, presidente de la federación que rige dicho deporte, roba a la Conade, a los entrenadores, a los deportistas y a las asociaciones estatales. Con profusión de ejemplos, el cubano Alexander Lorente asevera que Castro falsifica facturas, se embolsa lo que manda el gobierno federal e incluso se queda con viáticos de atletas, entre otras irregularidades. Estas acusaciones, hasta hoy ignoradas por las autoridades, se suman a las de maltrato sexista y favoritismo.
El cubano Alexander Lorente fue entrenador de la selección nacional de esgrima durante 26 meses. En mayo pasado renunció al cargo. Hizo sus maletas y regresó a su país. Antes de irse entregó en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) una carta donde explicó por qué no podía seguir trabajando con el presidente de la Federación Mexicana de Esgrima (FME), Jorge Castro, a quien acusa de haberse robado parte del salario de un grupo de entrenadores y de tratarlos como esclavos.
En su extensa misiva, Lorente asevera que Castro obliga a los entrenadores a impartir cursos que no les paga, que no los lleva a las competencias internacionales y, sin embargo, justifica ante la Conade los viáticos que la dependencia destina para ese fin; que en los encuentros nacionales utiliza a los instructores como jueces y por 15 horas de trabajo les paga entre 300 y 400 pesos, cuando en dichos encuentros recauda miles de pesos por concepto de inscripciones.
Entre otras irregularidades, Lorente informó a la autoridad deportiva que Jorge Castro no publica los rankings nacionales, de tal suerte que determina a discreción cuáles atletas representan a México en competencias internacionales. De este modo, no acuden quienes ocupan los primeros lugares, sino a quienes considera sus aliados.
Proceso localizó en La Habana, Cuba, a Alexander Lorente, también exentrenador de la selección nacional de esgrima de su país. En entrevista telefónica, sostiene que Jorge Castro es un federativo que “se ha hecho millonario” a costillas de la Federación Mexicana de Esgrima, que malversa los recursos públicos otorgados por la Conade y “se roba” tanto ese dinero como el que genera esta asociación civil.
Lorente narra que en 2012 Castro lo contrató junto con otros dos entrenadores cubanos: Rolando Soler y Heriberto Armenteros. A cada uno le ofreció un pago mensual de 18 mil pesos. Empero, la Conade le informó a Lorente que por cada instructor pagaría 25 mil pesos. Los 7 mil pesos de diferencia fueron a parar al bolsillo del federativo, denuncia. Además, Castro justificó recursos públicos que supuestamente fueron utilizados para viajar a competencias internacionales a las cuales no asistió ninguno de estos entrenadores, añade.
“Sacamos las cuentas y, entre los viáticos y lo que nos robaba todos los meses, nos quitó más de 12 mil dólares (150 mil pesos) a cada uno. Yo con ese dinero podría vivir en Cuba durante 10 años. Entregué esa carta a Coriolan Lalu (director de Alto Rendimiento) y a Othón (Díaz, subdirector de Calidad para el Deporte), pero ni siquiera me mandaron llamar.
“Yo quería tener un careo con Castro delante de las autoridades de la Conade para decirles lo descarado que es, y que los problemas que tiene el deporte mexicano son por culpa de las federaciones deportivas que reciben el dinero público para robárselo y se lo gastan como les da la gana. Es una lástima. Tantos recursos que tiene el deporte mexicano… y por estos tipos se pierde el eslabón hacia el éxito. Me regresé a Cuba y ahí quedó todo”, expresa.
“Modus operandi”
El exentrenador nacional atestigua que para comprobar los recursos públicos que la Conade otorga a Jorge Castro, el federativo acostumbra falsificar documentos. Sostiene que quien le ayuda a hacerlo es otro cubano, Juan Manuel Rascón, entrenador nacional de la especialidad de florete, quien ha vivido en México desde hace más de 20 años.
“Rascón es el aliado de Castro para robar y buscar documentos falsos. Consiguen facturas falsas en los hoteles sobornando a alguien. Eso yo lo vi. En un hotel en Polonia se robaron un sello que utilizaron para la factura, a la que ellos le pusieron el precio que quisieron, ¡y la Conade le acepta esa justificación del dinero! Obviamente, ellos se quedan con el dinero que cobran de más. Han hecho eso en varios países. Es su modus operandi. Castro y Rascón son especialistas en falsificar documentos. Castro también falsifica las firmas de las personas.”
Para Lorente es fácil ofrecer detalles sobre la forma en que Jorge Castro administra la FME. Refiere que, de acuerdo con el estatuto vigente, en cada selectivo o campeonato nacional el federativo está obligado a repartir los ingresos que se recauden por concepto de inscripciones. Una cuarta parte le corresponde a la federación, un porcentaje idéntico a la asociación estatal y, el 50% restante, al Comité Organizador.
“Jorge Castro se queda con 100% del dinero. Se lo roba todo. Se ha hecho millonario robando el dinero de los selectivos. Yo, como era entrenador nacional, vi todo eso. Hay presidentes de asociaciones inconformes, pero no hacen nada por temor. En el campeonato nacional de esgrima se recaudaron alrededor de 470 mil pesos. Se lo quedó todo. Y, además, todo lo que se queda no lo declara a Hacienda. Ese dinero lo cobra en efectivo. Son 200 pesos por cada atleta participante y hablamos de que por cada categoría participan unos 50 atletas.”
En los tres selectivos y en el campeonato nacional que la FME realiza al año compiten siete categorías: mayores, open o Sub 23, juvenil, cadete menor, cadete mayor, infantil, infantil olímpico. En cada una de éstas hay que contar las tres armas de la esgrima: sable, espada y florete. Además, se participa tanto en la rama varonil como en la femenil y por equipos.
Un grupo de afiliados de la FME que tuvo acceso al número de inscritos en los tres selectivos y en el campeonato nacional de 2014 entregó las siguientes cifras a la reportera: en el primer selectivo, por concepto de inscripciones, Castro recaudó 327 mil 800 pesos; en el segundo, 217 mil 800; en el tercero, 325 mil 400, y en el campeonato nacional 349 mil 200 pesos. Todo suma 1 millón 220 mil 200 pesos que no reportó al Servicio de Administración Tributaria (SAT).
En cada justa, se instala un directorio técnico, es decir, un grupo de empleados de la FME que se ocupa de las inscripciones y registros. El tesorero de la FME, Raúl Cruz, recauda el dinero que recibe y luego se lo entrega a Castro.
“Insisto: Castro se queda con todo ese dinero, y a los jueces, que los tiene trabajando de ocho de la mañana a las 11 de la noche, les paga la miseria de 200 o 300 pesos, en lugar de los entre 800 y mil pesos que correspondería. El dinero para pagar a los jueces se lo da la Conade. Castro se queda con la diferencia y a la Conade le reporta que pagó completo a los jueces. El presupuesto para organizar esas competencias también se lo da la Conade y aun así cobra las inscripciones y se queda con lo demás. Él reporta que sí paga completo. En la Olimpiada Nacional, en Puebla, hubo huelga de jueces durante tres días porque no les habían pagado. Dijo que era por culpa de la Conade, que no le había depositado el dinero, pero la Conade ya se lo había depositado.”
Otras de las irregularidades que comete Jorge Castro, asegura Lorente, es que no entrega a los atletas todo el dinero de los viáticos que les corresponde por participar en los certámenes internacionales. En muchas ocasiones los esgrimistas se han quedado sin comer o sin dinero para transportarse de los hoteles a las arenas.
En junio pasado un usuario de la red social Twitter denunció que esa irregularidad estaba ocurriendo en el Campeonato Panamericano en Costa Rica. Un día después, tres deportistas, también en sus cuentas, defendieron a Jorge Castro. Daniel Gómez, Paola Pliego y Nataly Michel dijeron que no era verdad y que a ellos nunca les había faltado nada. Después, los tres reconocieron ante otros compañeros que lo hicieron a petición del presidente de la FME.
“Todos los atletas tienen miedo de que los vete. Si no hacen lo que Castro quiere no sobreviven en la esgrima. Mira el ejemplo de Andrea Millán. La sacó del equipo nacional injustamente, por decirle sus verdades a la cara. Por cuestionar su mal actuar. No la llevó al preolímpico (2012) porque no le dio la gana. A cualquier atleta que hable mal de él lo entierra, así sea el primero en el ranking nacional. Sólo sobreviven los atletas que están a su favor. Y estar a favor es entre comillas, porque los atletas no lo quieren, fingen que están con él para que no los saque de la selección, para que los lleve a las pruebas internacionales, aunque no estén en los primeros lugares. Les conviene decir que están con él”, continúa Lorente.
Una evidencia de lo anterior es la información que Adriana Gallegos, profesora mexicana de biología radicada en Barcelona, envió a la Conade. Denunció que fue testigo de cómo el entrenador cubano Rigoberto Ravelo insultó y agredió físicamente a unas esgrimistas que, a finales de 2013, fueron a competir. En una carta enviada a la Conade contó que Jorge Castro vio todo y no hizo nada.
“El entrenador insultó y amenazó a tres de las cinco chicas que participaban. Una de ellas perdió la ventaja que tenía, él la jaló de manera violenta y poniendo sus manos en su rostro de manera violenta le dijo: ‘Eres una pendeja, no sé por qué estás aquí. ¡Pendeja!’ Esta chica en la espalda llevaba el apellido Espinoza. Después, a otra con el apellido Martínez, ya concluida su pelea, al pedirle unos documentos le dijo: ‘¿Estás idiota o por qué me dices que no?’ Ella respondió: ‘No dije que no’. Él dijo: ‘¿Entonces qué dices, pendejita?
“Finalmente, estando todas reunidas junto con él y otro hombre, gritándole en especial a una de ellas, de nombre Yésica, la amenazó que si regresando a México no se iba a vivir al DF que colgara la espada, expresión que, posteriormente, hizo extensiva para todas las chicas. Es evidente que eso no es disciplina, es violencia de género. Fue vergonzoso, además como mexicana que fui invitada ahí por unos amigos catalanes, escuchar y ver todo eso. Si yo fuera la madre de cualquiera de esas chicas no soportaría que alguien que se dice entrenador la tratara de esa manera. Espero que actúen y, si lo hacen, que protejan a esas chicas para que no sufran consecuencias negativas.”
La respuesta de la Conade provino del titular del área de Quejas, un funcionario de nivel medio, quien le explicó: “Toda vez que la federación goza de la naturaleza de una asociación civil, con patrimonio y presupuesto propio, se regula por su estatuto y reglamento, y cuenta con su propio órgano de gobierno”. Este deslinde significa que la máxima autoridad del deporte nacional, aunque le da recursos públicos, no puede actuar contra Castro. El funcionario invitó a la quejosa a denunciar los hechos ante la Comisión de Apelación y Arbitraje Deportivo (CAAD).
Gallegos dijo a esta reportera que después se arrepintió de haber hecho la denuncia, pues se enteró que Jorge Castro amenazó a las atletas con dejarlas fuera de la esgrima para siempre si se atrevían a confirmar ante la Conade la existencia de ese episodio violento.
En la carta que entregó a la Conade, Alexander Lorente también denunció que, en octubre de 2012, Castro obligó a los entrenadores a impartir un curso a sus homólogos que participarían en la Olimpiada Nacional 2013. Tomarlo era obligatorio si querían couchear a sus alumnos en dicho encuentro.
Cobró a cada participante 500 pesos. “Fueron 49 participantes más otros que no se presentaron, pero él les dio el aval sólo porque pagaron. (Se recaudaron) 24 mil 500 pesos y a los profesores que impartimos el curso ni las gracias nos dio. Él no tuvo que hacer nada y cogió todo el dinero.








