El cineasta Luis Estrada tituló su nueva película con la frase que el ahora Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa dijo en 1990 durante el Encuentro La Experiencia de la Libertad, organizado por la revista Vuelta, dirigida por el poeta Octavio Paz, y trasmitido por Televisa: “La dictadura perfecta… es México”, lo cual provocó una inmediata controversia.
En esa mesa redonda estaba también el historiador Enrique Krauze, quien comentó:
“Hay que agradecerle mucho a Vargas Llosa esta intervención tan valiente sobre la dictadura. O quizá hay que llamarla dictablanda.”
Paz, presente en el estudio como público en el evento realizado a puerta cerrada, pidió la palabra y, enérgico, les llamó la atención:
“Me gustaría hacer una rectificación, por amor a la precisión intelectual. Yo hablé de sistema hermético de dominación. Porque yo, como escritor y como intelectual, prefiero la precisión. No se puede hablar de dictadura, Mario Vargas Llosa habló de dictaduras militares, así comenzó su intervención. En México, es un hecho, no ha habido dictaduras militares. Y agregué: pero sí hemos padecido la dominación hegemónica de un partido. Esta es una distinción fundamental y esencial. Todo lo demás que ha dicho Vargas Llosa es motivo de discusión, pero sí hay que poner muy en claro que en México hemos tenido un sistema de dominación hegemónica de un partido.
“Eso no es, mi querido Enrique Krauze, tampoco dictablanda ni dictadura. Es un sistema peculiar, y no único de México, sino de otros países.
“Quisiera decir también que la lucha actual en México es la lucha por el pluralismo y debo decir que Mario Vargas Llosa fue uno de los mejores colaboradores cuando nosotros fundamos la revista Plural, para introducir el pluralismo en el anómalo régimen mexicano.”
Proceso reseñó el 10 de septiembre de ese 1990 (No. 723):
“Y tras concluir el programa, Paz descendió al salón y se dirigió a Vargas Llosa continuando la polémica en torno al sistema político mexicano. Vargas Llosa intentó responderle al poeta pero advirtió que el malestar del director de Vuelta era mayúsculo y prefirió no hacerlo. Instantes después, Vargas Llosa abandonaría el coctel en Televisa San Angel.
“Circuló la versión de que Paz aseguró: ‘Lo que Mario dice es inexacto’. Y remató: ‘Ya no está en campaña’.”
Dos años antes, la noche del 21 de agosto de 1988, Vargas Llosa lanzó su candidatura para la presidencia del Perú durante un mitin en la Plaza San Martín de Lima; ahí atacó acremente al Partido Revolucionario Institucional pero asimismo sugirió al gobierno “con vibrante oratoria” –consignó la revista Expreso peruana– que “esos son los ejemplos que se deben seguir y no el de México, cuyo sistema es un horror, porque es el más corrompido de América Latina debido a que en virtud de una seudo democracia permite la dictadura de un solo partido en el poder”.
Reportó Proceso (619) entonces:
“Tales declaraciones provocaron una respuesta airada pero seria y cortés del embajador mexicano en Perú, Jesús Puente Leyva, quien recibió amplios espacios en los diarios de esta capital (…) Ahí le señaló al escritor que el PRI ‘no es una agrupación nacida al cobijo de hechos circunstanciales ni concebida en juntas de café o en cenáculos de notables’, sino producto de la Revolución de 1910.
“Señaló asimismo que ‘seguramente en mi país hay corrupción, pero no más que en otros países’, y lo jaloneó verbalmente por hablar de México agresivamente haciendo equivaler país, gobierno, partido y sistema político y recordándole que ‘en el ámbito de libertades de México han encontrado refugio incondicional todas las diásporas políticas del mundo’.”
En noviembre del año pasado, el autor de La fiesta del chivo se reunió con Peña Nieto en Los Pinos y declaró a los medios que “México era la dictadura perfecta, hoy México es una democracia”.
El pasado 19 de este mes, expuso públicamente de nuevo que “México está en una gestación de una democracia moderna”.
–¿Qué opina de esta postura de Vargas Llosa? –le pregunta ahora al cineasta la reportera Columba Vértiz.
–Al escritor le pasa lo que le ha pasado al 90% de los intelectuales del mundo: no resisten la seducción del poder, la seducción del dinero, la seducción de la fama. Espero que la historia sea muy generosa con él y sólo deje sus maravillosos libros de cuentos y novelas.”
Señala que “todos tenemos un cierto lado esquizofrénico, porque las opiniones políticas de Vargas Llosas… es muy triste que por congraciarse con PRI y antes con el PAN… que con su pan se lo coma, y que se le indigeste.”








