Faltan poco más de dos meses para que arranquen los Juegos Centroamericanos en Veracruz, pero hasta el momento los organizadores no han entregado ninguna obra. De hecho, el gobierno estatal acaba de cancelar la utilización de la villa para atletas. Javier Duarte asegura que todo va en tiempo, pero ni siquiera ha informado oficialmente cuánto dinero se ha recibido de organizaciones internacionales y de la federación, ni cómo lo ha gastado.
XALAPA, VER.- A dos meses y medio de que comiencen los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 (JCC), el gobierno del priista Javier Duarte enfrenta grandes problemas para organizar con decoro la justa deportiva: atrasos en la construcción de los inmuebles donde competirán casi 7 mil deportistas de 31 países, la cancelación del proyecto de las villas olímpicas en Xalapa y Veracruz, la falta de liquidez para difundir los juegos y la nula apertura a la ciudadanía.
A esto se suma la exigencia del Instituto Tecnológico de Xalapa (ITX) para que la administración estatal le construya tres inmuebles en compensación por haber donado 10 hectáreas a la constructora Carpín. La empresa erigió ahí más de 700 viviendas, pero el proyecto final se abortó.
Pese al cúmulo de problemas, Duarte; el titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), Gerardo Buganza; el presidente del Comité Organizador de los JCC, Carlos Sosa, y el secretario de Turismo, Harry Grappa, insisten en repetir un discurso que puede resumirse en tres frases: “Serán los mejores Juegos Centroamericanos de la historia”, “las obras van en tiempo y forma” y “la derrama económica será millonaria”.
Como sea, las autoridades no cumplirán con lo que ordena la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (Odecabe). Esta asociación manda que cada anfitrión tenga listas las instalaciones 60 días antes del arranque de la justa. En contraparte, Buganza presume que la edificación de las obras va en 80% y que las instalaciones terminarán de entregarse la tercera semana de octubre, es decir, 21 días antes del inicio de la competencia.
“Exiliados”, antes de llegar
Durante el lanzamiento de la campaña “A 100 días del inicio de los JCC”, el gobierno de Duarte decidió cancelar el proyecto de Villas Olímpicas, levantado por Casas Carpín y constructora Ara en las 10 hectáreas que donó el ITX. Ahí se hospedarían más de 5 mil atletas participantes. Ahora tendrán que hacerlo en hoteles de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río “para reactivar la economía”.
En esta villa, sin embargo, ya se habían construido 700 viviendas, en las cuales aún se ven los logotipos oficiales de la justa deportiva.
La decisión de hospedar a los atletas en hoteles atrajo las críticas de los directivos e integrantes del Sindicato de Trabajadores del ITX, quienes en un comunicado exigieron la construcción de tres inmuebles en la Reserva Territorial de Xalapa.
La asociación de Hoteles y Moteles de Xalapa, en voz de su líder, Fernando Quirarte, le advirtió al gobierno que para hospedar a 2 mil 500 atletas en esta subsede, más federativos, invitados especiales, turistas y familiares de los deportistas, también se pondrían a disposición los moteles. “Hay algunos que son más cómodos que los hoteles”, justificó.
El cronista de la ciudad, José Zayden, se sumó a la polémica. Declaró al periódico Crónica de Xalapa que 50% de los hoteles en la capital del estado “eran unas pocilgas” y que no eran aptos para un compromiso de tal envergadura.
Tanto el presidente del Comité de los JCC, Carlos Sosa, como el gobernador Duarte trataron de atajar las críticas. Sosa expuso que en Xalapa se ocuparían 26 hoteles y 31 en Veracruz, y detalló que en la capital 3 mil habitaciones estarán ocupadas durante todo el torneo, bien por turistas o por el comité organizador.
“Hay una habitación por deportista, internet inalámbrico, aire acondicionado (en Veracruz), cobertores (en Xalapa), acceso a televisión por cable en inglés y español, limpieza diaria de las habitaciones, hidratación y servicios adicionales que difícilmente se incluirían en las villas”, remarcó Sosa.
Por su parte Duarte consideró que en polémicas como las que atraviesa la entidad siempre habrá intereses políticos, económicos y de “toda naturaleza”. Arguyó que no quiso cometer el error de los Panamericanos de Guadalajara 2011, cuando se destinó una “inversión multimillonaria” para edificar las villas, que hoy están inservibles y en el abandono: “Nosotros no tendremos ningún elefante blanco”.
Flores de un día
El gobierno de Duarte sólo construirá cinco edificios totalmente nuevos para los JCC: el velódromo, la Arena Veracruz, la pista de canotaje, la Arena Córdoba y el Centro de Alto Rendimiento. El resto de las obras sólo consistió en remozamientos o adecuaciones. También se emplearán inmuebles privados (como el estadio Luis Pirata Fuente y el Ráquet Club) o instalaciones estatales (Academia de Policía).
Sin embargo, el velódromo –que costó 420 millones de pesos– tiene los días contados. Aún no se inaugura y el gobierno de Duarte y el ayuntamiento priista de Xalapa ya anunciaron (12 de agosto) que una vez que concluyan los juegos será convertido en Centro de Exposiciones y Convenciones de Veracruz. Ya existen centros similares en Boca del Río (ciudad conurbada) y Coatzacoalcos.
En Tuxpan de Rodríguez Cano, en la congregación de Santiago de la Peña, una treintena de hombres, entre albañiles, pintores, electricistas, ingenieros y arquitectos, trabaja a marchas forzadas para concluir las instalaciones de canotaje y “probablemente” las de remo. La duda permanece porque el Comité Organizador de los JCC 2014 no ha tomado una decisión al respecto.
Entre mezcladoras de cemento, varillas y maderos sueltos, fierros, estructuras incompletas y unas gradas terminadas pero sin techo, los encargados de obra aseguran: “La tenemos que entregar a fin de mes (agosto)”.
Carlos Díaz, representante de la SIOP en Tuxpan, expone que sólo faltan “detalles como la fachada”, los recubrimientos de los hangares (donde se almacenan las embarcaciones), los accesos y rampas, así como equipar el área de albergue (descanso de competidores) y erigir el techo de las gradas para 750 personas. “Tenemos que concluir (la obra). El equipamiento y mobiliario ya es otra cosa y corresponderá a otra área llevarlo a cabo”.
La cuestión es que el complejo de canotaje fue la primera obra para la que la Comisión Nacional del Deporte y el gobierno federal soltaron recursos. Pese a ello, será de las últimas en concluirse.
En Tuxpan, además, no hay ninguna publicidad que busque implicar a la ciudadanía con la justa deportiva. Ni siquiera el módulo de turismo ubicado afuera del Palacio Municipal cuenta con información al respecto.
Adriana Reyes, vocera del alcalde Raúl Díez Díaz, reconoce que el municipio “no se ha involucrado mucho” y participa “como mero espectador”, pues es el estado el que se encarga de todo.
El reloj que marca la cuenta regresiva para el arranque del encuentro regional, ubicado en el malecón de Tuxpan, tiene errores: cuando faltaban 86 días, el cronómetro marcaba 62.
Oídos sordos ante la crítica
En el Congreso local el legislador petista Fidel Robles Guadarrama ha criticado una y otra vez el manejo opaco del fideicomiso para la realización de los Juegos.
Robles denuncia que una partida federal cercana a los mil millones de pesos fue depositada el sexenio anterior, pese a lo cual la administración estatal no avanzó absolutamente nada en la infraestructura. Teme que el dinero se haya desviado a otros rubros o haya sido “puesto a sudar” en sucursales bancarias para que “otros se embolsen los intereses”.
El legislador exige que el gobierno de Veracruz entregue un reporte puntual acerca de cuánto dinero recibió de la Odecabe, del gobierno federal y cuánto invirtió el gobierno de Duarte.
El legislador presentó un punto de acuerdo para solicitar la comparecencia de los organizadores de los JCC, con el fin de que explicaran la situación financiera de la justa deportiva. No obstante, dicho punto fue desechado por la mayoría priista en el Legislativo local.
En tanto, en el estadio xalapeño Heriberto Jara Corona, en el centro Antonio Quirazco y en el gimnasio Omega se trabaja a marchas forzadas. El acceso al estadio aún está en obra negra, en el Quirazco las gradas y las adecuaciones para el Centro de Alto Rendimiento aún no se concluyen, y en el gimnasio apenas colocaron el cemento.
En un recorrido que se realizó el martes 19 por diversas construcciones, Buganza insistió en que “no hay ningún problema” y que las obras avanzan “en tiempo y forma”.
En entrevista reconoce que la Arena Córdoba va en 50%. “No estamos a contrarreloj, todas (las obras) tienen una programación y un flujo de dinero y en esa función se va avanzando. En varios casos hemos esperado hasta lo último para poner accesorios. Vamos a hacer entregas parciales de las instalaciones, a finales de mes, posteriormente vamos a aislar y sellar las instalaciones”, concluye.








