“Agua: salud y bienestar”, estudio imprescindible

Merced a un donativo sin restricciones proporcionado hace tres años por Bonafont, S.A. de C.V. y Grupo Danone de Francia, aparece la publicación Agua: salud y bienestar. Revisión técnica (Secretaría de Salud/Academia Nacional de Medicina/Academia Mexicana de Pediatría. 171 págs.), primer libro editado en nuestro país para promover el consumo de agua como fuente de salud entre la población.

El volumen compila doce investigaciones llevadas a cabo por especialistas en pediatría, ginecología, salud pública, bioquímica, nefrología y nutrición de Estados Unidos, Francia y México. En el primer capítulo, “El agua en bioquímica y fisiología”, Ana M. Fuentes y Carlos F. Amábile (de Fundación Lusara) revisan las características bioquímicas y fisiológicas del líquido.

Para el segundo, “Hidratación: implicaciones fisiológicas y salud”, Liliana Jiménez, Alexis Klein, Erica Perrier, Cristina Vecchio, Isabelle Guelinckx e Inmaculada Buendía (Danone Recherche, Francia) describen con precisión el contenido de agua en el cuerpo humano del adulto y su distribución en los diferentes órganos, incluyendo el espacio extra-celular, tanto intravascular (plasmático), como intersticial.

Silvestre García de la Fuente, del Instituto Nacional de Pedriatría (INP), desarrolla en el capítulo tercero “La importancia de una hidratación saludable”; en tanto que Ricardo Figueroa Damián (Instituto Nacional de Perinatología) investiga en el cuarto “La importancia del agua en el embarazo y la lactancia”. Para el siguiente, hace lo propio en “Impacto de la ingesta de agua durante la lactancia” Javier Mancilla Ramírez (Escuela Superior de Medicina, IPN).

“Contenido de agua corporal: del recién nacido al adolescente” integra el sexto, de Miguel Ángel Rodríguez Weber (INP), y “La hidratación y el buen funcionamiento renal en diferentes etapas de la vida, el séptimo, por Rodolfo Rincón Pedrero y Ricardo Correa-Rotter (Departamento de Nefrología y Metabolismo Mineral, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”).

La introducción es de José Luis Arredondo García, médico del INP y coautor con sus colegas Joan Stephanie Celis Jasso y José Humberto Medina Cortina del octavo capítulo “Agua natural como componente de una correcta alimentación en la edad pediátrica”, donde se afirma:

“El agua es la bebida más saludable que los niños pueden tomar. Es importante promover su consumo para saciar la sed, antes que ofrecer otro tipo de bebidas, con el objetivo de crear un gusto y hábito por el agua. El escoger agua simple sobre bebidas azucaradas ayuda a mantener un peso saludable en los niños y previene el desarrollo de caries.

“Esperamos que estos esfuerzos realizados por diferentes especialistas del área de la salud ayuden a entender mejor la necesidad de establecer buenos hábitos alimentarios, lo cual incluye la hidratación a través de agua simple, entre otras y evitar el consumo indiscriminado de calorías (azúcares y grasas) vía la ingestión de líquidos.”

México ocupa el segundo lugar de personas más gordas en el mundo. Justamente el capítulo noveno habla acerca de “Sobrepeso y obesidad relacionados a la ingesta de líquidos”, análisis de Arturo Perea Martínez y Gloria E. López Navarrete (INP), quienes estudian el consumo de bebidas energéticas en niños y adolescentes mexicanos; los porcentajes de calorías en bebidas de alto consumo; los refrescos y bebidas endulzadas en la infancia y su impacto en hábitos alimentarios; el sobrepeso y la obesidad asociada con el consumo de bebidas y las acciones de prevención de la obesidad en México:

“Las políticas de salud deben contemplar el uso de edulcorantes no calóricos, naturales y artificiales, en las bebidas de alto consumo, con la intención de reducir la ingestión de calorías que promueven un mayor índice de obesidad.”

 En el capítulo 10 se presentan “Métodos para registrar el consumo de líquidos” o en la población mexicana, según Juan Espinoza, Eric Monterrubio y Simón Barquera (Instituto Nacional de Salud Pública, Cuernavaca), quienes ahondan en las controversias sobre las cantidades diarias de líquidos a ingerir por persona. En 2008 se publicaron recomendaciones del consumo de bebidas para una vida saludable en población mexicana, motivado por la alta prevalencia de sobrepeso, obesidad y diabetes, así como el alto consumo de bebidas azucaradas.

“Consumo de líquidos por mujeres mexicanas durante el embarazo y primer semestre de lactancia”, de Homero Martínez Salgado (RAND Corporation, Santa Mónica, California, E.U) es el onceavo.

Finalmente en el capítulo 12, “Características que debe cumplir el agua para el consumo humano y control de calidad”, Rubén de la Cruz González (Hospital Infantil de México “Federico Gómez”) nos presenta las propiedades que debe tener el agua potable para uso y consumo humano, y los controles de calidad a implementar para una evaluación constante y evitar contaminación tanto bacteriológica como de sustancias químicas.

“Según estudios de la Organización Mundial de la Salud, a finales del siglo pasado tanto las enfermedades relacionadas con el agua de consumo, como la disposición inadecuada de las aguas negras y excretas, se encontraban entre las tres causas principales de muerte en el mundo. Sólo en América Latina y el Caribe, la gastroenteritis y las enfermedades diarreicas fueron responsables de aproximadamente 200,000 muertes al año, sin incluir las ocasionadas por la fiebre tifoidea, la hepatitis y otras similares.”

Tradicionalmente, se ha considerado que el agua de consumo debe ser incolora, inodora e insípida.

“Estas características organolépticas (que se detectan sensorialmente) son necesarias pero no suficientes para evaluar la aceptabilidad del agua. Actualmente se cuenta con diversas normas de calidad promulgadas por autoridades nacionales e internacionales”, asegura Agua: salud y bienestar.