Se ha ido la primera actriz sonorense Columba Domínguez, cuya presencia fílmica contribuyó a las glorias del cine nacional en su época dorada tras protagonizar, en 1949, la cinta Pueblerina, que dirigió Emilio El Indio Fernández. Con El Indio estuvo casada hasta 1952. La última aparición principal en su vasta filmografía sería para el cortometraje Ramona, de la cineasta Giovanna Zacarías, quien evoca en esta entrevista la memoria y el talento artístico de una figura inolvidable.
Estrella de la época de oro del cine mexicano, Columba Domínguez actuó por última vez en Ramona, cortometraje con el cual debuta como directora la también actriz Giovanna Zacarías.
La musa y pareja sentimental del célebre director cinematográfico Emilio El Indio Fernández, fallecida a los 85 años de edad el pasado 13 de agosto de un paro cardiorrespiratorio derivado de una neumonía, aceptó gustosa su papel central en esta comedia negra donde se aborda la muerte.
Vía telefónica desde Los Ángeles, Giovanna Zacarías dice:
“Le tengo una gratitud enorme a la señora porque confió en mí. Columba Domínguez murió al pie del cañón. ¡Su vida era el cine, desayunaba, comía y cenaba cine, y recordaba cine! En los últimos días de su vida seguía leyendo guiones, ¡vivió como quiso! Tuvo una vida plena y muy padre. Además aportó mucho a la pantalla grande. No sólo trabajó con El Indio, también con Luis Buñuel e Ismael Rodríguez.”
El rodaje de Ramona se efectuó a finales de agosto del 2013 en Ixtapaluca, Estado de México.
La cineasta (quien a su vez ha sido dirigida por Carlos Bolado, Carlos Carrera, Carlos Cuarón, Armando Casas, Felipe Cazals, Gael García Bernal, Alejandro González Iñárritu, Julián Hernández, Jaime Humberto Hermosillo, Bigas Luna, Walter Salles y Gerardo Tort, entre otros), cuenta que el corto es una adaptación de un cuento de la escritora Ana Díaz Sesma, quien participó en el guión con ella.
Anhelo de vida
El filme de 15 minutos, estrenado en los pasados festivales internacionales de cine de Guadalajara y Guanajuato, trata de Ramona Domínguez, campesina de 80 años quien anuncia que está a punto de entregar la vida. Su hijo Carmelo le pide tiempo para juntar el dinero del ataúd.
La noticia se divulga por el pueblo, las personas llegan a despedirse de ella y le dan recados para sus muertos, el hijo compra la caja; pero Ramona está tan ocupada tomando los mensajes que llevará al más allá que así el tiempo pasa y como ella dice: “Ultimadamente ya no me da la gana morirme”.
–¿Comenta que Columba Domínguez añoraba al cine?
–Sí. Te sentabas con ella y te daba una cátedra. A veces, yo la grababa. Contaba anécdotas de María Félix y Pedro Armendáriz. Fue una experiencia de vida haber trabajado con ella. Conmigo fue muy cariñosa, receptiva y cooperaba en todo. Me hizo sentir muy bien. Me apapachaba mucho y yo también a Columba.
Ramona fue producida por Roberto Fiesco.
A él se le atribuye el rescate de la actriz porque en 2008 dirigió el cortometraje Paloma, escrito por Julián Hernández (“como homenaje al arte de Columba Domínguez” se lee en los créditos de la cinta) sobre la migración campesino mexicana a Estados Unidos. Aparece de protagonista, en tanto que para Ramona Zacarías complementaría su elenco con Ángel Cruz, Mónica del Carmen, Mayahuel del Monte, Roberto Sosa, Gerardo Taracena y Gustavo Terrazas.
La realizadora estudió actuación en el Foro Teatro Contemporáneo y guión en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Rememora que tras redactar el guión con Díaz Sesma, lo inscribió al Instituto Mexicano de Cinematografía, y mientras filmaba Familia gang, de Casas, el corto fue seleccionado.
“En 2013 fui a los Arieles, justo cuando Columba recibió esta estatuilla por su trayectoria. Allí, Natalia Beristáin me dijo: ‘¡Ramona es Columba Domínguez!’, me recomendó que le ofreciera el papel y fue la mejor decisión porque ella era fenomenal. Le comuniqué a Fiesco que quería contactar a la gran actriz, le habló y nos recibió. Nos invitó a comer, leyó el corto y luego nos dijo que sí quería hacerlo. Ya Roberto vio los trámites, el pago y todos esos asuntos. En el rodaje estuvo lúcida, muy vital.”
Trabajar con la diosa de Pueblerina (cinta considerada una de las joyas del cine mexicano) resultó una experiencia inolvidable.
“Al momento como que no tomé mucha conciencia de que laboraba con una de las glorias cinematográficas nacionales pues yo andaba demasiado atareada por las cuestiones técnicas del corto. Ya después fue que me emocioné mucho. No me atreví a ensayar con ella, sólo tuve unas lecturas de dudas. No. ¿Cómo le iba a proponer que ensayáramos? ¡Y con esa trayectoria! Además, todo lo hacía perfecto. Le sugerí algunas veces cosas pero muy en corto para que no se escuchara de cómo íbamos a trabajar, y ella asentía a todo, jamás cuestionó algo ni nunca pidió nada exagerado.”
Columba Domínguez dejó de trabajar para el séptimo arte a finales de los años cincuenta.
Intervino en la pantalla chica con las telenovelas La tormenta (1967) y El carruaje (1972). Hacia 1982, por problemas de presupuesto, se le cayó un proyecto de película titulada Jacaranda, que ella escribió y producía. Después dirigió cinco cortos. Se retiró de la actuación en 1987 para dedicarse a la danza, el piano y la pintura.
Hacia 2008 regresó a actuar gracias a Fiesco. Para 2010 intervino en los largometrajes La cebra, de Fernando J. León, y Borrar la memoria, de Alfredo Gurrola y participó en En el último trago, de Jack Zagha, en 2012.
Columba Domínguez no estaba tan olvidada como se creía:
“Lo que pasa es que ya no asistía a los eventos artísticos y culturales. Por ejemplo, ahora no estoy en México; pero si no hago acto de presencia en los actos, nos relegan. Esta es una carrera demandante. Dicen: “Santo que no es visto, no es adorado”. El chiste es que sí se le rescató.”
–¿Por qué Ramona es comedia?
–Deseaba rodar este relato para que la gente pasara un buen rato. Ya estaba muy saturada de cintas sobre la mala situación del país. Quería ver en la pantalla algo lindo, para pasarla bien. Apetecía una historia que puediera ver el abuelo, la mamá y el niño. Por eso me fui al lado más dulce y más lleno de ilusión, esperanza, amor y magia.
–Sin embargo, hay un trasfondo social en su cinta.
–Sí, el rechazo hacia la gente de la tercera edad. Las personas creen que un anciano ya no sirve para nada.
“Nunca me imaginé realizar juntas un corto, el cual tiene vida con ese productor y por nuestra formidable actriz quien merece un gran homenaje póstumo de las autoridades. Con el equipo actoral y técnico, pero sobre todo con Columba Domínguez en mi película, yo salí ganando.”








