Revientan en Nuevo León, por “bullying”, a un joven taekwondoín

Radicado en el estado de Nuevo León, el adolescente Juan Neftalí Lozano López era un prometedor taekwondoín. Sin embargo, empezó a sufrir problemas cardiacos y los doctores le dijeron que se debía al exceso de entrenamiento. Los padres interpusieron una demanda por negligencia y bullying, pero el instructor del muchacho se negó a declarar ante el Ministerio Público. La autoridad deportiva estatal aseguró que, como no hay más denuncias al respecto, la queja resulta improcedente.

El entrenador de la selección nuevoleonesa de taekwondo y del equipo nacional de formas, el coreano Kang Young Lee, está acusado de causarle graves lesiones al joven atleta Juan Neftalí Lozano López, a quien le impuso excesivas cargas de trabajo. Además, el deportista de 16 años denuncia que sufrió bullying de parte del instructor, quien supuestamente lo discriminó y maltrató psicológicamente.

La demanda penal, interpuesta ante la Unidad de Investigación 8 del fuero común en Monterrey, asienta que en 2010 el taekwondoín comenzó a experimentar falta de aire y dolores en el pecho cerca del corazón. Por esta causa se le realizó un ecocardiograma, el cual reveló que Juan Neftalí tiene el ventrículo izquierdo 13 milímetros más grande de lo normal.

La situación se complicó en agosto de 2012, cuando una nueva crisis le impidió respirar normalmente. El diagnóstico señaló que Neftalí padecía síndrome disautonómico tipo III, un trastorno del sistema nervioso central que implica repentinas bajas de la presión arterial.

Ahora “no puede vivir por sí mismo; resultó con el corazón más grande de lo normal a causa del exceso de entrenamiento”, explica en entrevista la madre del joven, Blanca López Gómez.

Los especialistas en cardiología de la Clínica 34 del IMSS en Monterrey consideran que el problema del adolescente puede estar relacionado con la exagerada rutina de trabajo a la que fue sometido por el adiestrador coreano, quien, a su vez, se deslinda de cualquier responsabilidad.

Los problemas de salud y los conflictos con su entrenador alejaron a Juan Neftalí de la competición de alto rendimiento. En 2012 sus padres –la exatleta Blanca López y el excompetidor y juez de taekwondo Juan José Lozano Lozano– ya no le permitieron participar en el preselectivo nacional de ese año por el riesgo de que Young Lee desatendiera las indicaciones médicas. “Con todos los antecedentes de maltrato hacia nuestro hijo, capaz que sufría un infarto”, advierte la madre.

El muchacho era un prometedor deportista. Formó parte de la selección estatal de formas de Nuevo León entre 2008 y 2012, lapso durante el cual fue campeón del estado y obtuvo un segundo lugar en 2012. Además, ganó la medalla de oro en la Olimpiada Nacional en sus ediciones 2009, 2010 y 2011, así como la presea de plata en 2012 en la disciplina que le ha dado al país siete medallas olímpicas (cinco de oro, una de plata y una de bronce).

Todo esto lo logró, afirman los padres del atleta, a pesar de los maltratos y  “castigos” infligidos por Young Lee. Estas sanciones, dicen, consistían en ponerlo a hacer más ejercicio.

Paralelamente, la familia Lozano dice que hubo falta de voluntad para solucionar el problema del deportista por parte de la Asociación de Taekwondo de Nuevo León, que encabeza Rosa María Adam Tovar; la Federación Mexicana de la especialidad, presidida por Juan Manuel López, y el Instituto de Educación Física y Deporte del Estado (INDE).

El 13 de marzo de 2013 la familia presentó una querella por bullying y discriminación, sobreentrenamientos y maltrato psicológico supuestamente perpetrados por Kang Young Lee y su equipo contra Juan Neftalí Lozano López, quien además de padecer problemas cardiacos requiere de terapia psicológica para superar el miedo que le provoca el recuerdo de su instructor.

La denuncia 2155/2013-UI-MTY fue interpuesta ante la agente del Ministerio Público Annel Carrillo Flores, encargada de la Unidad de Investigación 8 de Monterrey.

Blanca Gómez y Juan Lozano aseveran que llevaron el caso a los tribunales porque agotaron todas las instancias privadas y públicas del deporte en Nuevo León, sin que ninguna resolviera “los abusos físicos y psicológicos, que hasta la fecha, lamentablemente, han marcado al menor. Con esta situación damos cuenta de que el llamado bullying no sólo se da en las escuelas públicas o privadas”. Argumentan que los entrenadores discriminaron a Neftalí, apodándolo El Ranchero.

El agraviado es originario del municipio rural Montemorelos, Nuevo León, y para acudir a sus entrenamientos de una hora en la academia de Lee, ubicada en la zona comercial El Centrito, de la Colonia del Valle (municipio de San Pedro Garza), debe recorrer en automóvil 90 kilómetros de ida y otros tantos de regreso. Por esta razón, los padres consiguieron que la Asociación de Taekwondo del estado le permitiera al adolescente asistir a sus clases únicamente tres días a la semana. Pero Young Lee no estuvo de acuerdo.

Aunado a lo anterior, repudian el hecho de que los entrenamientos de la selección de Nuevo León se realizaran en el gimnasio particular de Young Lee, en San Pedro Garza, siendo que el lugar de concentración para un representativo estatal es el Centro de Alto Rendimiento del Estado (CARE).

Acusación directa

En 2008 Juan Neftalí fue convocado a la selección local por primera vez. Desde ese momento, según los padres, empezó su calvario. Algunas veces fue castigado con una vara de bambú por no realizar los ejercicios como se los exigía el entrenador coreano. En otras fue obligado, junto con algunos compañeros, a limpiar el área de entrenamiento.

Los Lozano cuentan que, en otro episodio, su hijo resultó lesionado en la pelvis y el tórax por el excesivo esfuerzo físico impuesto por Kang Young Lee y sus maestros auxiliares. Según Blanca y Juan, esos ayudantes tenían la consigna de presionar al joven atleta para que renunciara a la selección.

A tal grado llegó la exigencia que ahora Juan Neftalí “padece de envejecimiento del corazón, y la razón de los especialistas de la medicina es que ha sido consecuencia de la férrea y exagerada rutina de ejercicios a la que es expuesto constantemente. (…) La falta de empatía explica la incapacidad de Young Lee para ponerse en el lugar del acosado y ser sensible al sufrimiento del menor”, se expone en la denuncia.

En entrevista, Juan Neftalí relata: “Han sido mis peores recuerdos; nunca en mi vida me había pasado algo como esto. Fui víctima del bullying. Quise hacer algo en el deporte y esa persona sólo se empeñó en no dejarme hacer las cosas como yo quería. Ese señor hizo todo lo posible para que me fuera mal, porque siempre me quiso expulsar de la selección. Yo aguantaba y aguantaba hasta que finalmente cedí. Con esta enfermedad ya no se puede más”.

El muchacho, quien ahora entrena con su padre, cuenta que el método de trabajo es muy distinto y ligero, derivado de sus males físicos, “porque cualquier cosa que me agite mucho, pues enseguida me empiezan los dolores en el pecho.

“Los doctores me explican que hay dos razones para entender estos dolores: el exceso de entrenamientos, ya que no había los suficientes descansos y tampoco nos permitían tomar agua, así como el estrés. Más que todo, el maltrato del que fui objeto provocó que mi corazón haya crecido.”

El joven practica en la categoría cadete, de 14 a 17 años, y es cinta rojinegra, tercer poom (grado).

“Lo hice campeón”

El entrenador Kang Young Lee encuentra “inexplicables” los motivos por los que es acusado de maltrato a su exalumno. “No entiendo por qué sus papás hacen esto. ¿Cuál daño? Hice campeón al muchacho”, expone.

El instructor habla con Proceso en la Kang Young Lee Academy, de su propiedad, ubicada en la planta alta del número 103 de la calle Río Misisipi, El Centrito.

En el vestíbulo penden decenas de fotografías del maestro rodeado de sus jóvenes discípulos en diversos torneos. El recibidor de la academia está tapizado de reconocimientos, placas, diplomas y más fotografías de alumnos en los podios.

Young Lee rechaza una entrevista. Dice que sus abogados le ordenaron guardar silencio para evitar que el problema crezca. No obstante, se defiende: “Todo es mentira”, comenta en la breve charla efectuada en el recibidor, acompañado de dos personas que lo asisten.

El profesor es un adulto joven de mediana estatura. Es suave de maneras y de trato afable. Su manejo del idioma español es limitado, pero se expresa con suficiente claridad. Asegura que hablará con sus defensores para que se comuniquen con los reporteros.

Golpes desde arriba

El gobierno de Nuevo León apoya al instructor. Para las autoridades, es inexistente el presunto bullying cometido en perjuicio del menor Juan Neftalí. La directora del CARE, Rosa María Adam Tovar, manifiesta que ningún otro deportista en la entidad ha protestado en contra del maestro coreano.

La funcionaria, quien también es presidenta de la Asociación de Taekwondo en la entidad (ATKDNL), refiere que recibió la denuncia por acoso y maltratos presentada por los señores Juan Lozano y Blanca López.

“En su momento y como presidenta de la asociación recibí de parte de ellos esos comentarios. La petición se atendió, se juntó a los padres de familia que tenían hijos en la misma clase donde indicaban que se molestaba, y todas las referencias era que no había tal cosa como la que los padres mencionan. Y así le contesté a la familia Lozano por escrito, puesto que lo solicitaron de esa manera”, explica en charla telefónica.

La psicóloga Verónica Guerrero Guerrero, del Centro de Orientación, Protección y Apoyo a Víctimas de Delitos y Testigos (Copavidet), evaluó al joven atleta. En su conclusión, la especialista detalla: “Juan Neftalí ha logrado estar más estable en sus emociones. Sin embargo, fácilmente se angustia cuando sabe alguna información de su exentrenador, por lo que se sugiere que continúe con apoyo psicológico, al menos seis meses más, dentro de la institución”.

Por la querella ya han sido citados Melody Falcó Díaz, directora del INDE, así como Rosa María Adam Tovar y el acusado, Young Lee. Según los Lozano, en su comparecencia el entrenador se apegó al artículo 20 constitucional y se reservó el derecho a declarar.

El 15 de julio de 2014, Adam Tovar rindió declaración ministerial ante el agente Benito Joel Hernández Carrera. En ella explicó que ningún padre se había quejado del entrenador y que ni ella ni ningún otro miembro de la ATKDNL han amenazado al menor ni a sus padres.

Los progenitores de Neftalí son instructores de TKD y manejan la academia Taekwondo Lozano, con registro TLNL0207186, que tiene cinco escuelas: dos en Montemorelos, donde residen; dos en Monterrey, y una más en General Terán.

Juan Lozano, quien es cinta negra quinto dan en esta disciplina, sostiene que después de presentar la denuncia fue objeto de represalias de la asociación estatal y de la federación mexicana.

A su escuela le retiraron el registro como instituto federado. La desactivaron, supuestamente, “por faltas administrativas”. Lozano dice que no le aclararon en qué consistían esas faltas. Así pues, sus alumnos no han recibido las credenciales que los acreditan como estudiantes registrados ante la Federación Mexicana de Taekwondo.

En un correo electrónico fechado el 9 de enero de 2014, Soledad López, secretaria de la ATKDNL, le indica a Lozano que su trámite de afiliación no pudo ser realizado, “por lo que Taekwondo Lozano se encuentra desactivada por parte de la Federación Mexicana de Taekwondo”.

Lozano también es juez en el deporte, pero después de presentar la demanda fue inhabilitado. Sin embargo, la presidenta de la asociación del estado afirma que él dejó de ser calificador “por los mismos detalles de papelería”.