El director Henry Bedwell se arriesga a rodar el remake de una las populares obras del mentor del cine mexicano de terror y suspenso, Carlos Enrique Taboada, Más negro que la noche, totalmente en 3D.
Por lo cual se convierte en el primer filme nacional creado desde el principio para este formato, a estrenarse este 14 de agosto en mil salas del país y el próximo 26 de septiembre en Estados Unidos. Se presentará el 12 del mismo en Guadalajara y el 20 en Chiapas. En Rusia ya está comprada la película pero aún no se acuerda la fecha de su proyección en salas.
Bedwell, quien ha dirigido y producido tres series documentales de 13 episodios (Cazadores de leyendas, México tierra de toros y Los mayas son eternos) y su primer largometraje fue Avisos de ocasión, adquirió hace ocho años los derechos de Más negro que la noche, que Taboada (D.F., 18 de julio de 1929-15 de abril de 1997) escribió y rodó a mediados de los años setenta del siglo pasado.
“No estamos ofreciendo lo mismo que el maestro Taboada, no tiene nada que ver. Es un homenaje a su película, por lo cual es una adaptación nueva”, argumenta Bedwell.
El remake Más negro que la noche, que se proyectó por primera vez en la 17 edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (realizado del 25 de julio al 3 de agosto), se centra en Greta, quien hereda una gran mansión de su tía Ofelia con la única condición de cuidar y procurar a su amado gato Beker. Junto con tres amigas, Greta se muda a la mansión y en un descuido Beker muere, desencadenando una serie de sucesos inexplicables dentro de la casa donde cada una experimentará en carne propia el terror.
Actúan Eréndira Ibarra, Ona Casamiquela, Lucía Guilmain, Adriana Louvier, Hernán Mendoza, Margarita Sanz y Zuria Vega, entre otros.
A la pregunta de por qué filmar un remake de un largometraje considerado de culto mexicano en lugar de rendirle un reconocimiento a Taboada con un guión original, Bedwell arguye con seguridad:
“Es necedad porque la historia mueve y aunque es una película de culto, las nuevas generaciones no la conocen, entonces hay que contársela porque es una historia maravillosa que mueve sentimientos. ¿Por qué no volver a hacerla…?
“La historia de Taboada tiene su lugar, está ahí. Pero estamos creando otra, utilizando los elementos del autor. Es otro esquema y otra forma. ¿Por qué no ofrecer una nueva versión? Más negro que la noche no será vista como las generaciones pasadas, hoy es otra época. Si se hace el ejercicio de revisar la película del maestro Taboada, se verá diferente de cuando la vimos en los setenta.”
Un equipo grande
El productor Leonardo Zimbrón relata en entrevista en las instalaciones de Videocine, compañía que distribuirá el largometraje en México, que a Bedwell, tras adquirir los derechos de Más negro que la noche, le cuesta mucho tiempo conseguir el financiamiento:
“El proyecto se lo lleva a José María Torre Hütt, quien a su vez me lo muestra porque sabía que llevaba muchos años buscando un guión de terror, deseaba realizar cine de terror, y no había encontrado un texto cinematográfico sobre este género. No hallaba nada. Torre Hütt propone que lo hagamos juntos y la idea me pareció genial. Así que comenzamos a trabajar el guión porque había que actualizarlo, aunque Bedwell ya llevaba un tiempo ocupándose del texto.”
Después, narra, se suma igual a la producción Marco Polo Constandse, en la producción ejecutiva Mercel Ferrer y Carlos Taibo, el fotógrafo Marc Bellver, el equipo de arte y las actrices.
“Todo se empieza a sumar correctamente”, destaca Zimbrón.
Dos semanas antes de iniciar la preproducción formal del largometraje, Antonia Nava, de España, le propone a Marco Polo rodarla en 3D. Marco Polo lo planteó en una junta y el silencio fue total, pero aceptaron, lo cual los obligó a retrasar el inicio de la producción para realizar la estructura de coproducción con España y buscar el resto del dinero.
Marco Polo, quien dirigió Cásese quien pueda, recuerda que también se unió a la producción Alex García:
“Se armó un equipo muy padre y soñador. Con muchas ganas y valientes, y todo fue fluyendo. Cuando decidimos filmarla en 3D hablamos con García, quien nos dijo que era el momento de trabajar en ese formato, porque como país nos estábamos tardando. Todos laboramos con Bedwell.”
Los dos coinciden que lo primero era trabajar muy bien el guión, además de estudiar muy bien el género en televisión, cine y literatura.
“No vamos a competir en efectos con filmes estadunidenses de 250 millones de dólares, pero sí podemos competir en cuento y eso ha funcionado últimamente en México, entonces la base total era el guión. Si no hay cuento, no hay película”, advierte Marco Polo.
Hacia una dimensión desconocida
–¿Qué problemas enfrentaron al filmar en 3D?
Zimbrón cuenta con seguridad:
–Nos llegaron todo tipo de anécdotas. Nos dimos a la tarea de investigar un poco y descubrimos que una película en 3D por lo menos te lleva 30% más en todos los elementos, 30% más de dinero, 30% más de tiempo, 30% más de días rodaje, es mucho más tardado firmar una escena en 3D. Por fortuna no vivimos un solo problema. ¡Claro!, el tiempo se extendió un poco más del 30% y fue un reto sobre todo para el equipo de fotografía, pero más allá de eso no hubo conflicto alguno.
“En postproducción, donde nos advertían que era la etapa más difícil, tampoco se complicó nada. Estuvimos con uno de los equipo de estereoscopía más preparados del mundo, el de José María Aragonés, una empresa catalana llamada Apuntolapospo, donde se laboró toda la postproducción del filme, y son unos genios. Todavía en las últimas revisiones pedimos algunos detalles, como poner más brillantes los ojos del gato, y nos cumplieron, a ocho días de entregar la película.”
Zimbrón concluye muy positivo:
“Creo que podríamos estar hablando de una nueva plataforma de calidad para el cine de nuestro país. Una plataforma que nos permite exportar sin miedo a que nos comparen con otras historias.
“Somos una de las industrias más fuertes del mundo, somos un país de cinéfilos, ocupamos el quinto lugar en términos de entradas, por ello merecemos una industria de altísima calidad.”
La actriz Eréndira Ibarra expresa que cuando una cinta desde el principio de filma en 3D, puede llegar a ser un proyecto “espectacular”:
“Estamos acostumbrados a rodar las películas en 2D y en la postproducción transformarlas en 3D, pero en Más negro que la noche se ve desde el momento en que el fotógrafo aceptó cómo se elaboró la escena. Es un filme muy cuidado en su hechura y eso se nota mucho al momento de verla.”
El largometraje también se podrá ver en 2D.
Ya se rodaron también los remakes de Taboada, Hasta el viento tiene miedo (2007), dirigida por Gustavo Moheno, y El libro de piedra (2009), dirigido por Julio César Estrada.
Cabe señalar los estupendos y sui generis argumentos (para la época) que Taboada creó como guionista, tan originales que en ocasiones parecieran experimentales, entre los que destacan la serie de: La maldición de Nostradamus, Nostradamus y el destructor de monstruos, Nostradamus, el genio de las tinieblas, La sangre de Nostradamus, y El testamento del vampiro. Todas rodadas en el año de 1959. Este mismo año fue tan prolífico que además de escribir esas cuatro películas, creó otra serie de cintas: Aventuras de Chucho el Roto, Captura de Chucho el Roto y La entrega de Chucho el Roto.








