Le “aterra” una megalópolis que abarque seis entidades

Señor director:

Desde que el 3 de octubre del 2013 el Diario Oficial de la Federación publicó el nuevo proyecto de megaintegración urbana bajo el nombre de “Megalópolis”, debo confesar que me aterra la idea de ser ciudadano de una ciudad que abarque el Distrito Federal, los estados de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, con un total de 39 millones de habitantes.

La “Megalópolis” va en contra de toda noción de desarrollo sustentable porque no toma en cuenta los límites que la naturaleza impone a un proyecto de tan alto impacto ecológico. En sus estudios del año 2009, la Conagua ya reconocía la grave sobreexplotación que sufren los acuíferos de la Cuenca de México; cada día la mancha urbana destruye tierras forestales, agrícolas y de recarga del acuífero, contribuyendo a nuestra dependencia alimentaria; la producción de aguas negras no ha recibido el tratamiento adecuado, y la generación de gases de efecto invernadero de una ciudad de las dimensiones pretendidas aumentaría brutalmente el calentamiento global.
Sin embargo, hoy en día, debido al debate provocado por el endurecimiento del “Hoy no circula”, nuestras autoridades hablan de la “Megalópolis” como si fuera un proceso natural de civilización. Nosotros sabemos que eso no es así, porque los cambios de uso de suelo para acrecentar artificialmente la megaurbe se hacen de manera arbitraria y tramposa, como lo demuestran los proyectos de “Ciudades Bicentenario” en el Estado de México, las asambleas ejidales amañadas de Atenco para permitir el Aeropuerto Alterno a la Ciudad de México, y los intentos de dar uso urbano a la comunidad boscosa de San Lorenzo Huitzizilapan en el municipio mexiquense de Lerma.
En este proceso brutal de despojo y centralización poblacional, que desde mi punto de vista no obedece a problemas de sobrepoblación, pareciera ser que al gobierno de nuestro país le interesa que los mexicanos vivamos hacinados en megalópolis contaminadas y contaminantes carentes de agua potable y de seguridad; que seamos hordas miserables de consumidores, dueños de nada, alimentados con las porquerías transgénicas de Monsanto sembradas en los campos nacionales. Esto no debe seguir así. Urge una “retirada sustentable”, un cambio en el modelo de “desarrollo” que nos tiene tan aplastados. Urge por el bien de este país y sus habitantes.
Atentamente
J. Ricardo Ovando Ramírez
Miembro de la campaña nacional Agua para Todos, Agua para la Vida,
y de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales