Una sede a golpe de dólares

El proceso mediante el que se eligió a Qatar como sede del Mundial 2022 es el más criticado en toda la historia. “Millones de documentos”, según el semanario británico The Sunday Times, indican que se repartieron millones de dólares para conseguir que la pequeña nación de Medio Oriente realizara el torneo. La inconformidad de  algunos países, como Inglaterra y Japón, ha ido creciendo, y al menos en el papel existe la posibilidad de que vuelva a convocarse la elección.

LONDRES.- Días antes de que comenzara el Mundial de Brasil, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) quedó envuelta en un escándalo por sobornos acerca de la elección de Qatar como sede de la Copa del Mundo 2022. Existe incluso la posibilidad de que convoque a una nueva votación para redefinir el fallo.
Aparentemente todo empezó en noviembre de 2009, un año antes de que se decidiera en Zúrich cuáles países albergarían los torneos de 2018 y 2022.
De acuerdo con “millones de documentos” obtenidos por el semanario británico The Sunday Times y un reporte publicado a inicios de junio por el inglés Daily Telegraph,­ el exintegrante qatarí del Comité Ejecutivo de la FIFA Mohamed bin Hammam supuestamente pagó varios millones de dólares a directivos del futbol a cambio de que apoyaran la candidatura de su país natal.
The Sunday indicó que los documentos secretos, que incluyen correos electrónicos, cartas y récords de transferencias bancarias, establecen que Bin Hammam entregó al menos 5 millones de dólares (65 millones de pesos) en sobornos. Los textos sugieren que el qatarí corrompió a directivos del futbol en África, Europa y Asia.
Tanto los organizadores de Qatar 2022 como Bin Hammam niegan categóricamente que hayan hecho cabildeo ilegal previo a la votación de diciembre de 2010 para elegir las sedes.
Para el semanario, “está claro que Bin Hammam, de 65 años, presionó al menos un año antes de la decisión para que su país fuera elegido como sede mundialista”.
La información indica que Bin Hammam­ cabildeó al francés Michael Platini, presidente de la Unión de Asociaciones de Futbol Europeas (UEFA), ya que ambos se reunieron en secreto semanas antes de la votación. Tras la designación, Platini admitió haber votado a favor de Qatar.
El periódico inglés Daily Telegraph recibió otra tanda de documentos filtrados que abundaban en el caso Platini. El 2 de junio el diario publicó que el exastro francés se reunió con Bin Hammam en noviembre de 2010 para un “desayuno de trabajo”, poco antes de que el otrora delantero se encontrara en el Palacio del Elíseo con Nicolas Sarkozy, por entonces presidente de Francia, con un hijo del emir de Qatar y el primer ministro de ese país árabe.
Al año siguiente, la empresa Qatar Sports Investments adquirió el club francés Paris Saint-Germain, el favorito de Sarkozy.
Platini ha negado que el entonces mandatario le pidiera votar por Qatar, aunque en una entrevista admitió: “Fui invitado a un almuerzo con el señor Sarkozy, donde también estaba el primer ministro de Qatar. Nunca me preguntaron durante la comida sobre la votación. Pero estaba claro que buscaban mi ‘apoyo’”.
Lo cierto es que el hijo de Michel Platini, Laurent, se convirtió en el director ejecutivo de Burda, una automotriz propiedad del gobierno de Qatar. Michel siempre dijo que el cargo de su hijo no tenía “conexión alguna” con su voto para la sede mundialista de 2022.

Gas, coches, abogados…

Los documentos obtenidos por el Daily Telegraph mostraron que el presidente de la Asociación de Futbol de Tailandia, Worawi Makudi, discutió acuerdos multimillonarios de gas entre su país y Qatar, justo antes de la votación realizada en diciembre de 2010.
En 2012, Qatar firmó un acuerdo con PTT –la principal compañía energética de Tailandia, que auspicia a la asociación de futbol de su país– para suministrar 2 millones de toneladas de gas natural líquido.
La serie de cartas y correos electrónicos entre empleados de Bin Hammam y funcionarios del futbol tailandés también reveló que un funcionario de la FIFA en Asia recibió la oferta de un lucrativo acuerdo de automóviles de alta gama por parte de Bin Hammam, nuevamente antes del voto crucial.
En marzo pasado, el Telegraph difundió que Jack Warner, el cuestionado exvicepresidente de la FIFA, y su familia presuntamente recibieron 1.7 millones de dólares de una compañía controlada por Bin Hammam,­ poco después de que Qatar fuera seleccionada.
Las autoridades del emirato niegan cualquier acto de corrupción e insisten en que Bin Hammam nunca tuvo un cargo oficial a la hora de apoyar la candidatura. Aseguran que siempre obró en forma independiente de la campaña Qatar 2022.
La gran mayoría de los funcionarios con quienes Bin Hammam se reunió no tenían derecho a voto. Empero, The Sunday Times alega que la estrategia del qatarí fue ganar el mayor apoyo general: creía que acercándose a los subordinados podría influir en los miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA que sí participaron en la votación.­

Alfil en retiro

En julio de 2011, Bin Hammam fue sancionado con una prohibición de por vida para vincularse al futbol, tras ser hallado culpable de intentos de sobornos.
Ese caso no tenía que ver con Qatar, sino con una campaña para comprar votos en la elección presidencial de la FIFA realizada ese mismo año. En aquella ocasión salió vencedor, de nuevo, Joseph Blatter.
La sanción, sin embargo, fue anulada un año más tarde por la Corte de Arbitrio de Deporte, que concluyó que no había evidencia suficiente para justificar la prohibición.
Ahí no terminaron los problemas para el asiático. The Sunday Times asentó que cuenta con “documentos y evidencia probatoria” de que Bin Hammam pagó 305 mil euros (5 mil 500 millones de pesos) para cubrir “costos legales” de un exmiembro del Comité Ejecutivo de la Confederación de Oceanía, Reynald Temarii.
En 2010, Temarii no podía participar en la votación por la sede de 2022, ya que estaba suspendido por la FIFA: un reportero encubierto de The Sunday Times lo grabó mientras pedía dinero a falsos directivos estadunidenses del futbol, a cambio de apoyarlos en la votación.
El dominical documentó que Bin Hammam,­ entonces presidente de la Confederación Asiática de Futbol, dio dinero a Temarii para apelar la suspensión de la FIFA. Esto demoró su expulsión del Comité Ejecutivo y, por lo tanto, impidió que su segundo, David Chung, votara en la elección.
The Sunday Times alega que si Chung hubiera participado, habría apoyado a Australia como sede. Pero como no hubo representantes de Oceanía con derecho a voto, los sufragios en favor de Qatar se juntaron con mayor facilidad, sostiene el diario.
De este modo, en diciembre de 2012 la FIFA sancionó a Bin Hammam con una segunda prohibición de por vida. Argumentó que el caso evidenciaba “conflictos de intereses”.
Así, Bin Hammam decidió alejarse del mundo del futbol al afirmar haber visto “la cara más oscura” de ese deporte. Al ser consultado por The Sunday Times, el hijo de Bin Hammam, Hamad al Abdullá, se negó a hacer declaraciones.

La FIFA inmaculada

Después de la sanción a Bin Hammam se frenó la indagatoria sobre las acusaciones de sobornos. El principal investigador de la FIFA, Michael García, decidió descartar de su pesquisa los documentos obtenidos por The Sunday Times.
García había prometido completar su tarea para las próximas semanas, pero poco antes de que comenzara el Mundial de Brasil sostuvo que sería “poco práctico” examinar esos documentos. Dijo que la coyuntura no era la ideal.
García ha pasado más de un año viajando por varios países para entrevistar a aquellos involucrados en las campañas para las copas de 2018 y 2022. Su reporte final informará a Joseph Blatter si debe convocar o no a nuevas votaciones para determinar las sedes mundialistas.
El experto ha conversado con representantes de las nueve naciones que hicieron campaña para dichos torneos: Rusia, Inglaterra, Bélgica y Holanda, y Portugal y España para la votación de 2018, y Australia, Japón, Qatar, Corea del Sur y Estados Unidos para la campaña de 2022.
Sin embargo, el hecho de que García descartara la evidencia presentada por The Sunday Times generó mucho malestar en Gran Bretaña y otros países. Si la pesquisa de García no acepta la evidencia del rotativo, “el proceso será una farsa y la FIFA quedará para siempre manchada. La corrupción debe ser erradicada como sea”, declaró Jim Murphy, secretario británico para el Desarrollo Internacional, a Radio 4 de la BBC.
El premier británico, David Cameron, quien viajó en diciembre de 2010 a Zúrich para impulsar la campaña de Inglaterra 2018, pidió otorgar el beneficio de la duda a la indagatoria.
“Vamos a ver qué pasa con esta investigación. Y quién sabe lo que pasará en el futuro. Hay una pesquisa en curso, muy acertadamente, acerca de lo que ocurrió previo a la votación por el Mundial 2022. Debemos dejar que siga su marcha esta pesquisa en lugar de prejuzgarla”, dijo desde la residencia oficial de Downing Street. “Mis memorias de ese proceso de selección no son muy placenteras en cuanto a cómo salió todo y por el rol de la FIFA”, admitió.
Cameron indicó que tanto él como la estrella David Beckham y el príncipe Guillermo, con quienes viajó a Zúrich en 2010, habían recibido “garantías de voto a favor” por parte de buena parte de los integrantes del grupo elector.
Pero, finalmente, Inglaterra logró sólo dos votos entre los 22 miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA, y uno de ellos fue del vicepresidente de la entidad, el inglés Geoff Thompson.
“Siempre recordaré a Beckham diciéndome luego de la votación: ‘Puedo soportar que me mientan, pero no voy a tolerar que le mientan al primer ministro y al futuro rey de Inglaterra’”, contó Cameron.
Dos de los países que presentaron sus candidaturas para el Mundial de 2022, Australia y Japón, sumaron fuerzas para pedir que se volviera a llamar a una votación. Ambas naciones quedaron fuera en las primeras rondas. En el pulso final, Qatar derrotó a Estados Unidos por 14 votos contra ocho.
Yuichiro Nakajima, el jefe de la candidatura de Japón, dijo que las denuncias hechas por The Sunday Times deben ser investigadas por García, pero agregó que, de cualquier manera, la votación debe volver a convocarse tras el escándalo. “Todo esto apunta a la necesidad de una reforma profunda de la manera en que la FIFA es gobernada”, agregó.
En ese sentido, el director ejecutivo de la Federación de Futbol de Australia, David Gallop, consideró que las nuevas revelaciones “son un asunto muy serio”. Indicó que su entidad colaborará con entrevistas y documentos, si bien “es aún muy pronto para decir si se reabrirá o no la votación por lo que pasó hace unos años”.
Mark Pieth, presidente del recientemente cerrado Comité Independiente de Gobernabilidad de la FIFA, admitió en una entrevista con la cadena estadounidense CNN que las denuncias “podrían hacer temblar los cimientos de la FIFA. Sería la primera vez que una institución así tuviera que plantearse si convoca nuevamente a una votación para elegir la sede de un Mundial. Las consecuencias serían enormes, además de que costarían miles de millones de dólares”.