Nickitta Fuentes Sánchez, de la quinta generación de la familia circense Fuentes Gasca, cuenta que entrena a 10 tigres de diferentes edades. Son seis siberianos, tres bengala y una sumatra.
En entrevista platica que de dos juegos de manada, los veteranos son los que su papá empezó a amaestrar, y los más jóvenes son los que ella aleccionó:
“Pero en realidad yo los eduqué a todos, 95%, el otro 5% mi papá, porque él me dirige. Tengo 23 años de edad y llevo cinco de entrenadora de felinos. A los 18 años empecé adiestrarlos, pero convivo con ellos desde que nacieron, aunque mi mamá no me dejó trabajar con ellos antes. Cuando contaba con ocho años, ya estaban cuatro tigres y nacieron seis, también somos criadores. Desde pequeña me enamoré de ellos, los vi crecer. Tengo un vínculo muy estrecho. Me pregunto cómo estas bestias tan salvajes me pueden entender y querer. Sé cuándo están felices, tristes, enojados o nerviosos, en fin…”
–¿Qué opina de que en siete estados de la República se prohíben los animales en los circos y de que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal haya aprobado la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos en el Distrito Federal, la cual también prohíbe los animales en esos shows?
–Me da mucha tristeza porque son leyes muy arbitrarías, injustas y excluyentes. El circo es el único show donde el niño, bueno, toda la familia, puede ver cuál es el vínculo entre un animal y un humano. En cambio en otros espectáculos se maltrata al animal. ¿Por qué sólo a los circos se les prohíbe tener animales?
–¿Cómo empezó a entrenar a los tigres?
–Debes conocer perfectamente al ejemplar. Vemos las actitudes de cada uno, porque no todos son iguales, uno es más perezoso, otro más ágil, otro tiene más facilidades de dar vueltas en el suelo. Si algo no lo desean hacer, no lo realizan. Todo es a base de paciencia y constancia. Se entrenan aproximadamente seis meses, y luego ya con las funciones saben qué realizar perfectamente. Es como un juego. Y no les puedo cambiar la rutina.
–Una de las críticas es que se les pega con un látigo.
–No. El sistema con el que trabajamos mi papá y yo es con base en premios, constancia y rutina. Si se les obliga a algo, no lo hacen y es peligroso. Todo el tiempo estoy con ellos, los cuido, estoy pendiente de sus comidas, su salud con el veterinario, los bañamos todos los días, los monitoreamos, en fin.
Nickitta Fuentes Sánchez invita a que el público se acerque a ella para aclarar sus dudas:
“Amo a mis tigres y no los maltrato, no podría.”








