De no vetarse la llamada “Ley de Circos sin Animales” como solicitaron el pasado 20 de junio al jefe de gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera, la AMEC (Asociación Mexicana de Empresarios de Circos, A.C.) y la UNEAC (Unión Nacional de Empresarios y Artistas Mexicanos, A.C.) interpondrán ante la Suprema Corte un recurso de anticonstitucionalidad o un juicio de amparo.
Firmado por sus respectivos presidentes Alfredo Atayde Guzmán y Armando Cedeño Álvarez, muestran el documento de 34 páginas entregado dos días más tarde en la oficina del Gobierno del Distrito Federal con acuse de recibo, donde se advierte a Mancera:
“Nos preocupa que las iniciativas aprobadas por la Asamblea violen diversas garantías individuales protegidas por la Constitución y los tratados internacionales en materia de derechos humanos, y ponen en grave riesgo la vida de nuestros animales y empresas… eliminar la prohibición propuesta, evitaría, de manera puntual y sin causarnos perjuicio, una grave violación a nuestros derechos fundamentales. De lo contrario, resultaría necesario impugnar las reformas a través del juicio de amparo o la acción de inconstitucionalidad.”
Los argumentos esgrimidos por la AMEC y la UNEAC en “Inconstitucionalidad de las normas que prohíben el uso de animales en circos en el Distrito Federal”, a lo largo de una introducción y cuatro apartados, plantean las razones sustanciales de su defensa:
–La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) extralimitó sus facultades al aprobar normas que contravienen a las leyes generales en materia ambiental; se trata de normas que imponen modalidades al uso de la propiedad de forma inconstitucional; son discriminatorias y privativas (al considerar sólo a los animales en circos y no en los espectáculos de corridas de toros, carreras de caballos, peleas de gallos, jaripeos y otros), y contravienen la libertad de profesión.
La introducción del texto señala:
“Las reformas y adiciones a la Ley de Espectáculos y a la Ley de Protección Animal contravienen a las leyes generales en materia ambiental emitidas por el Congreso de la Unión que permiten y regulan a los animales en circos. Además, las disposiciones en comento dejan sin aplicación diversas normas aprobadas a finales de 2013 por el Congreso de la Unión, mediante las que ordenó al Ejecutivo federal emitir regulaciones para mejorar el manejo y trato de los animales en cautiverio, incluyendo expresamente a los que se presentan en circos, así como hacer nugatorias las facultades de regulación e inspección de las autoridades federales competentes en la materia.”
Más adelante, asegura que “la ALDF rebasó sus facultades al aprobar normas que contravienen a las leyes generales en materia ambiental”: la General del Equilibrio Ecológico y de Protección al Ambiente (Ley del Equilibrio Ecológico) y la Ley General de Vida Silvestre (Ley de Vida Silvestre) de la Constitución, cuando el propio Congreso de la Unión “facultó a los particulares… a mantener animales en condiciones de cautiverio, exhibición y transporte, como es el caso de los animales que se utilizan en los circos, sujeto al cumplimiento de las modalidades que determine la autoridad competente”.
Luego abunda en que “las reformas aprobadas por la ALDF carecen de la debida fundamentación…no satisfacen el estándar de razonabilidad del párrafo tercero del artículo 27 de la Constitución”, y: “La prohibición del uso de animales en circos también es violatoria de tratados internacionales que protegen el derecho de propiedad…”
Finalmente, en “Las reformas aprobadas por la ALDF son privativas”, se denuncian violaciones al artículo 13 constitucional, que ordena la igualdad ante la ley. Al sólo aplicarse a circos con animales, se excluyen espectáculos de corridas de toros, carreras de caballos, peleas de gallos, acuarios, jaripeos, etcétera.
“Estando unos espectáculos públicos y otros en igualdad de circunstancias de hecho (el uso de animales en los mismos), las reformas no tendrían por qué haber generado una distinción legislativa en perjuicio de los circos… Aunado a lo anterior, la prohibición es discriminatoria…”
De signar Mancera, los circos deberán “eliminar” sus animales en un plazo no mayor de un año. Grupos ambientalistas como AnimaNaturalis celebraron la decisión de la ALDF (Proceso, 1963) e instaron al jefe de gobierno a firmar este “decreto histórico”, al tiempo que con el Partido Verde Ecologista (PVEM), promotor de la iniciativa aprobada, justificaron no haber propuesto una normatividad incluyente para acabar también con las corridas taurinas, en el pensamiento de que la Ley de circos sin animales es “sólo un primer paso” en pos de prohibir a futuro espectáculos taurinos.
Intereses taurinos
Para el cronista de corridas de toros Leonardo Páez (Saltillo, Coahuila, 1947), ningún legislador se atrevería a promulgar normas “que cierren la Monumental Plaza México”, por existir poderosos intereses creados “intocables”. Asimismo, la ley del PVEM aprobada el 9 de junio pasado fue una “medida injusta y demagógica”, declaró Páez para Proceso.
“En su ambición política, los del PVEM suelen violar sus postulados contra el maltrato animal, y siempre han servido de peones; por ejemplo, recordemos que en 2011 apoyaron la candidatura de Mariano González Zarur por medio de su alianza PRI-PVEM para gobernar Tlaxcala, siendo él ganadero de reses bravas. Esto demuestra la inconsistencia ética del PVEM cuando se pone a defender animales, pero no tiene inconveniente en servir a políticos del PRI que son criadores de toros de lidia y buscar intercambiar favores.”
La ley de circos sin animales le parece incongruente, toda vez que ya existía un Programa Nacional de Inspección a Circos para vigilar el maltrato animal en carpas. En 2013, la ALDF aprobó sanciones a quienes maltrataran animales domésticos (propuesta del diputado del PVEM Jesús Sesma), castigos penales que no contemplan asesinatos de toros en corridas.
“Esta nueva medida de la ALDF fue totalmente injusta y demagógica contra el circo. Aquí el problema consiste en que nuestros legisladores son muy flojos y hasta limitados, pues en vez de vigilar la observancia de la ley contra el maltrato animal en espectáculos, cosa que les correspondería como autoridades, ellos prohíben el uso y abuso de animales sólo en circos. Esto no sucedería en un país verdaderamente democrático y respetuoso de los diferentes oficios y tradiciones.
“Es la demagogia más increíble y la incongruencia más brutal que promueve el pensamiento único, globalizador.”
Pese a que ya antes hubo iniciativas de otros partidos para suspender la tauromaquia, “e incluso el año antepasado la ALDF estuvo a punto de admitir la prohibición de las corridas de toros”, una normatividad así le resulta remota.
“Tampoco se tocará a los hipódromos ni a las peleas de gallos, porque son espectáculos que poseen intereses económicos y políticos mucho mayores que en los circos.”
En crónicas taurinas para Proceso y la columna ¿La fiesta en paz? de La Jornada, Leonardo Páez ha criticado a empresarios ganaderos por “haber secuestrado la fiesta brava y manejar el monopolio taurino que impera en nuestro país: las familias Bailleres y Alemán, ricas, intocables, son negocitos protagónicos y ganancias extra taurinas de monopolios en detrimento de los toros, te lo digo a 50 años que comencé mis crónicas del mundo taurino, donde sólo me he ganado enemistades.
“Porque es un secreto a voces de que existe la comunión de intereses entre monopolios taurinos y gobernantes, son cosas que no se tocan, digamos. En los términos de la concesión que el gobierno del DF concede al propietario de la Monumental Plaza México, que es Antonio Cosío, nunca se establece exigencia alguna por lo que hace con su inmueble, como si tuviera esto un interés público. A la México no la toca nadie. Al neofeudalismo del neoliberalismo nadie se atreve a tocarlo.”
Tal comunión de los tiempos de Manuel Camacho Solís, refiere Páez, “cuando con miras a su proyecto político como regente, ya coqueteaba con Televisa para darle funcionamiento a la México”.
–No obstante, las corridas se han prohibido en Cataluña y en otros países. ¿Por qué no pasaría una ley similar aquí?
–Yo no lo creo porque, te digo, hay intereses diversos. Pero además es una tradición histórico cultural que debe regularse, no desaparecer; y como expresión de idiosincrasia el único país taurino diferente en el mundo a España en su expresión taurina es México.
“Yo veo remota una ley así porque no sólo es un capricho de los españoles; en México la tauromaquia tiene la misma edad que el lenguaje, que la religión, que el teatro, es una tradición que nace con el país y no por mera voluntad de transmisión de los españoles. La población indígena y mestiza empezó a interesarse porque era menos perturbador que eligieran sangre de toros en vez de la de personas.”
La primera corrida de toros en México-Tenochtitlán se remonta a 1562, explica. Fue organizada por la Iglesia católica para Hernán Cortés tras su vuelta de la expedición de Las Hibueras, donde asesinó a Cuauhtémoc, en agradecimiento por la conquista azteca.
“Aquellos sangrientos espectáculos provocaron tan hondo terror entre los indígenas asistentes que su borrachera fue prolongada”, escribe Irving A. Leonard en La época barroca en el México colonial (trad. Agustín Ezcurdia, Fondo de Cultura Económica, Colección Popular 129. México 1974, 331 págs.). Leonard cuenta al detalle que la primera persona que se opuso a las corridas en Nueva España fue una monja carmelita, en 1611: sor Inés de la Cruz.
“Sor Juana se inspiró en la primera mujer anti-taurina mexicana, sor Inés de la Cruz, cuando ingresó a los 15 años de edad en la Orden de las Carmelitas Descalzas como corista, un día de agosto de 1667, adoptando su nombre para el suyo propio en el claustro”, ver: https://www.proceso.com.mx/?p=283814).
Inciertos en el devenir de sus animales, el Circo Atayde comenzó el viernes 11 de julio su temporada de verano en la Carpa Astros, contando con la participación de elefantes, caballos y grandes felinos, conforme declaró Federico Serrano, encargado de prensa en la empresa circense de máximo arraigo en México.








