Profesores y personal administrativo de la Secundaria 10 Mixta de Guadalajara llevan meses documentando las irregularidades de su director, Antonio Rivas Morales –tiene dos trabajos simultáneos en la SEJ, permite el bullying en el plantel, hostiga al personal, retiene sus cheques–, pero nadie lo para pese a las denuncias en su contra. Algunos de los inconformes aportan pruebas a Proceso Jalisco, incluidas fotos sobre el deterioro del plantel.
Personal administrativo y académico de la Secundaria 10 Mixta “Fernando Hernández Alcalá” acusan al director del plantel, Antonio Rivas Morales, de diversas irregularidades, entre ellas la de permitir el bullying en las aulas, así como hacerles descuentos de manera injustificada y de cobrar un doble sueldo, pues labora simultáneamente en Guadalajara y en Arandas.
De acuerdo con la nómina de la Secretaría de Educación de Jalisco (SEJ), Rivas Morales tiene dos plazas, aunque son incompatibles: una como director de los dos turnos en la secundaria tapatía, en la que cobra 22 mil 328 pesos netos cada mes; otra en la Secundaria Foránea 4 de Arandas, donde se embolsa otros 23 mil 327.
Según los denunciantes, Rivas Morales no cumple con su jornada laboral, pues por la tarde se retira del plantel tapatío, en ocasiones se va con su secretaria particular, Edna Navarro Meneses. Al parecer, dicen, ambos mantienen una relación sentimental, al tiempo que entregan a la reportera fotografías de ambos y del deterioro del plantel.
Algunos docentes se quejan de descuentos injustificados y de que el director les niega permisos a los que tienen derecho. Para él, comentan, “existen maestros de primera y segunda categoría. A una compañera que imparte la clase de computación, por ejemplo, no le permite usar las computadoras ni proyectores ni la videograbadora; su clase es teórica”.
Varias de las fotografías entregadas a la reportera muestran las malas condiciones del plantel: áreas comunes y lúdicas sucias, así como paredes, cristales de ventanas, puertas, bancas de madera y de metal, baños, barandales y lockers llenos de grafitis. Los encargados de intendencia se quejan porque, dicen, el material es insuficiente; pero el director no hace nada.
Las quejas se iniciaron desde hace meses. El 4 de septiembre de 2013, la mamá de un alumno del turno vespertino de la Secundaria 10 Mixta que se identificó como Lesly Tovar Marmolejo envió un mensaje a la cuenta de Facebook de una televisora local para quejarse de Rivas Morales, quien, expuso, condicionó la entrega de “mochilas con los útiles” a cambio “del pago de la cuota, así como la inscripción de los alumnos”.
“Bullying”
Otro caso es el de Ivette Hareczy López Rodríguez, quien cursa el segundo grado en la Secundaria 10 Mixta. Acompañada de su madre, Diana Ivette Rodríguez Paredes, la estudiante de 13 años presentó una denuncia en la Fiscalía General del estado el 9 de octubre de 2013.
Le dijo al agente del Ministerio Público 8, Ricardo Sandoval Salinas, de la Unidad de Investigación contra Delitos de Trata de Personas, Mujeres, Menores y Delitos Sexuales, que fue objeto de bullying, según el expediente 55.
Ivette expresó que en el receso se le acercó Alexa Michelle. “Me di cuenta de que atrás de nosotras iba una bola de niños y niñas. Como vio al profe, me llevó al salón de computación y ahí me reclamó porque, dijo, yo estaba diciendo cosas sobre ella.
“Dos de sus amigas –María de Jesús y Arely– le gritaban: ‘Ya pégale, ya pégale’. Ella se reía.
“Un profe vio la bolita de niños y nos dijo que nos fuéramos de esa área. Entonces Alexa Michelle, Arely, María de Jesús y un niño llamado Brandon me llevaron al baño; Brandon me tenía tomada del brazo y me jaloneaba.”
Al ingresar al baño, Arely prendió su celular para comenzar a grabar. Alexa le dijo a Ivette: “Te me pegas un tiro”. Sin embargo ella se negó. Molesta, Alexa la tomó del cabello y la tiró al piso, mientras María de Jesús la pateó en la cintura y costillas.
“Cuando me quise levantar Brandon me agarró de los brazos por detrás y Alexa apretó mi rostro con sus manos y me dijo: ‘Mira, hija de tu puta madre, si dices algo te vamos a matar’”, refiere la afectada.
Los cuatro agresores, de aproximadamente 15 años, se retiraron. Ivette no quiso que la prefecta se enterara y regresó al salón de clases. Sin embargo, Lesly Giselle López Rodríguez, hermana de Ivette, avisó a Luz Meza, su prefecta; ella a su vez informó de la agresión a su homóloga María de Jesús, quien llamó a Ivette y a Alexa para saber qué había pasado.
Cuenta Ivette: “Cuando iba a explicar, Alexa me interrumpió y me señaló con el dedo índice. Les dijo a las prefectas que sólo era un juego; yo le seguí la corriente. Las prefectas la mandaron por el celular con el que habían grabado la agresión; aproveché el momento y le comenté a la prefecta Luz Meza que no había sido un juego…
“Cuando llegó Alexa con el teléfono comenzaron a revisarlo, aunque ya no aparecía la mayor parte de los videos. En uno sólo se veían mis pies y se escuchaban mis gritos”, refiere Ivette. La prefecta llamó a la mamá de Ivette, quien trasladó a la menor a la Cruz Verde donde el personal la auscultó y le entregó un reporte de las lesiones (folio 3951).
Al día siguiente la mamá de Ivette presentó una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) contra el director de la Secundaria 10 Mixta y contra el prefecto del plantel “por actos y omisiones” contra su hija, según quedó asentado en el expediente 7874/2013/IV.
De acuerdo con la señora Rodríguez Paredes, Ivette teme regresar a la secundaria, por lo que pidió al director autorización para hacer sus exámenes en otra fecha. La respuesta fue negativa. Eso la molestó, dice, pese a que Rivas Morales sabía de la agresión pero nunca hizo nada contra los alumnos que la cometieron.
El 15 de octubre de 2013, el visitador adjunto adscrito a la Cuarta Visitaduría general de la CEDHJ, René González Luna, envío un escrito a Rivas Morales para pedirle que, junto con las prefectas, rinda un informe de los hechos.
Además, solicitó al director general de Educación Secundaria de la SEJ, Rubén Castellanos Sánchez, adoptar medidas cautelares para que la menor Ivette López se incorpore a clases, y se garantice y salvaguarde “dentro del entorno escolar su integridad física y psicológica”.
La CEDHJ también pidió a Castellanos dar indicaciones al director Rivas para que hable con los padres de los estudiantes involucrados y encuentre la solución “que mejor convenga”.
Hostigamiento
En junio de 2010 la profesora Patricia Gastelum Martínez, quien llevaba 14 años como prefecta en la Secundaria 10 Mixta, ya no aguantó la presión y envió una carta al secretario de Trabajo y Conflictos de Secundarias Generales, José Luis Ramírez Contreras, de la sección 47 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para plantearle su caso.
Fechada el día 9 de ese mes, Gastelum Martínez expuso que tiene ocho horas asignadas para impartir la materia arte visual, y que sus movimientos “son vigilados”, además de que acusa a la subdirectora del turno vespertino, Aránzazu Souza Bermejo, de hostigamiento.
Teme que todo lo que diga pueda usarse en su contra ante sus compañeros, los alumnos y los padres de familia. Y como no le permiten firmar su asistencia, cada quincena le llegan descuentos en su cheque, por lo que pidió al dirigente sindical un cambio de turno.
Gastelum no ha recibido respuesta y sigue padeciendo el hostigamiento. El 28 de enero último, el director del plantel le hizo un “extrañamiento por desacato”, pues, según él, cuatro días antes, a la hora del receso ella estaba en el comedor de la escuela festejando su cumpleaños, pese a que se le ha pedido que a esa hora permanezca en su área para resolver las contingencias.
Otro caso es el de la secretaria de apoyo Raquel Ruvalcaba, quien el 16 de mayo de 2013 envió a la representación sindical un escrito en el que aseguraba que el director y su secretaria, Edna Navarro, la acosaban.
Con frecuencia, expuso, Rivas Morales le llamaba la atención porque se alejaba de su área “más tiempo del debido”. Sin embargo, él y su secretaria se la pasan dos o tres horas en la oficina sin que nadie los moleste; incluso el director no atiende a nadie.
En su escrito, Ruvalcaba asegura que el director permite que personal administrativo firme después de su hora de ingreso, como lo hace la subdirectora Souza Bermejo; además, dice, a ella sí le da permiso de faltar, “pues está cuidando de su esposo”. El día que envió su texto –el 16 de mayo de 2013–, Souza llevaba más de 30 días de ausencia. Ruvalcaba consiguió su cambio, pero renunció en febrero pasado.
El profesor Lorenzo Roberto Zúñiga Dietrich refiere que estuvo incapacitado de mayo de 2013 a marzo pasado a causa de una depresión crónica severa. Aunque presentó sus justificantes del Seguro Social, Rivas Morales le retuvo sus pagos y lo dio de baja. Dijo que, como es el director, puede hacer lo que quiera en esa secundaria, según el afectado.
Zúñiga tuvo que acudir a la sección 47 del SNTE para que le ayudaran a tramitar ante la Secretaría de Finanzas los casi siete meses de pagos retenidos y su reinstalación. Rivas Morales le reasignó sus grupos pero le comentó que no le regresaría las quincenas atrasadas. Hoy, el profesor se dedica a vigilar un pasillo que no tiene ningún uso. “Eso es humillante –asegura–. Además, no me permite firmar en la relación de maestros ni de prefectos”. Debido a que fue dado de baja no puede jubilarse.
Por su parte, el profesor Jorge Zambrano, quien lleva 20 años como docente, envió a finales de noviembre de 2013 un escrito al despacho del titular de la SEJ, Francisco Ayón López, con copia para el colegiado de Asuntos Laborales en el que expone que fue amenazado vía telefónica por el tío de uno de sus alumnos de segundo grado del turno vespertino a quien había mandado a la prefectura por no entregar trabajos escolares y escuchar música en el celular durante la clase.
“A los 10 minutos de regresar al salón, el maestro Manuel de Jesús –otro de los profesores de la Secundaria 10 Mixta– me dijo que el tío (del estudiante José Alejandro Torres Mora) quería hablar conmigo. Me insistió y por atención tomé el celular. Cuál es mi sorpresa, comenzó a amenazarme e insultarme”, expuso Zambrano en su escrito y en la declaración que rindió ante la Fiscalía General del Estado.
Al terminar la llamada, el profesor informó al director del plantel, quien le recomendó presentar una denuncia ante la fiscalía. Lo correcto hubiera sido escucharme, traer al alumno y solicitar la presencia de su tutor para informarle de la situación y aplicarle el reglamento interno, según Zambrano.
Dice que se asustó cuando una prefecta le comentó que Torres Mora “tiene familiares y amistades que son delincuentes”.
Tres meses antes, el 30 de agosto de 2013, Zambrano envío una carta al titular de la SEJ en la cual explicaba que el director Rivas Morales decidió que cuatro alumnos del segundo B: Michell Cazares Hernández, Brandon Andrés Flores Barroso, Roxana Lisset Maldonado Hernández y Citlalli Isela Martínez Huerta, pasaran el curso aun sin haber presentado el examen extraordinario.
El 19 de marzo último, Rivas Morales comunicó por escrito a Zambrano que a partir de ese día dejaba de impartir la asignatura de ciencias porque lo habían nombrado prefecto en las canchas de basquetbol y frontón por el resto del ciclo escolar.
Los alumnos de la Secundaria 10 Mixta también se quejan de su director, pero sobre todo de Carla Castillo Souza, hija de Aránzazu Souza Bermejo, la subdirectora del turno vespertino.
E insisten en que la SEJ practique una auditoría al plantel que incluya la revisión del Centro de Atención y Servicios (CAS), pues Rivas Morales nunca rinde cuentas; también piden al SNTE quitarle la dirección del plantel, y una intervención de la Secretaría de Salud para constatar la insalubridad que se vive en el plantel.








