Califica de discriminatorias las medidas del “Hoy no circula”

Señor director:

En virtud de que considero que el programa “Hoy no circula” es discriminatorio y atenta contra la igualdad de los mexicanos, me permito enviarle –con el pedido de que se reproduzca en Palabra de Lector– una copia de la carta que hice llegar al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, y al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila.

El programa “Hoy no circula” surgió en los años 80 como una iniciativa ciudadana donde, de manera voluntaria, personas preocupadas por la contaminación ambiental en la ciudad renunciábamos al uso de nuestro vehículo para afrontar el fenómeno. El propósito es disminuir la cantidad de unidades contaminantes y de emisiones al mejorar las condiciones del tráfico. Todo lo anterior me parece correcto.

Mediante la verificación obligatoria se miden las emisiones para ver si están dentro de la norma. Es un requisito para otorgar al automotor una calcomanía que permita circular en la zona metropolitana de la Ciudad de México. Esto también me parece correcto.

Desde hace algunos años, se estableció que la clasificación a la que pueden acceder los autos (consistente en el tipo de calcomanía que les entregan) depende básicamente de la edad de los mismos sin importar sus condiciones mecánicas, quitando además a los nuevos la obligación de verificar semestralmente.

Tal medida me parece incorrecta y discriminatoria, ya que presupone que a medida que aumenta la edad de un auto, su propietario se vuelve indolente en cuanto a su mantenimiento y que esto ocurre siempre; entonces, ¿para qué medimos sus emisiones? ¿No es discriminatorio que el propietario de un automóvil que tenga 20 años y se halle en perfectas condiciones mecánicas no pueda aspirar a tener una clasificación “0”, mientras que el propietario de uno nuevo que no lo afine en dos años obtenga en automático clasificación “0” y doble “0”?

La clasificación debiera fundarse en la cantidad de contaminantes emitidos y no en la antigüedad de los automotores, y todos deben verificarse con la misma periodicidad para confirmar o ajustar la clasificación que obtuvieron.

Si esta es una medida indispensable, ¿no deberíamos colaborar todos en el mismo grado?; si la clasificación de los vehículos no está vinculada a lo contaminantes que son, ¿por qué se permite que unos circulen más que otros? ¿Tiene más derechos el propietario de un carro nuevo?

También me parece incorrecto que sea sólo el sábado cuando se reduzca de manera drástica el número de automotores en las calles. Con esto hay menos fuentes de emisión, pero las condiciones generales de tráfico durante la semana no mejoran. ¿Es el sábado el día en que hay más circulación? Si es así, ¿es tan grande la diferencia que ésta justifica la reducción de casi 290 mil vehículos en un solo día? A mi juicio, debiera determinarse nuevamente de manera aleatoria, incluyendo el sábado y el domingo, si esto es conveniente.

Con las decisiones que se están adoptando, y con base en la información que dieron en la presentación del programa, se estaría impidiendo el libre tránsito en sus autos a centenares de miles de personas cuyo único “pecado” es no haber comprado un carro nuevo. No hay equidad en estas reglas.

Por lo anterior, me permito solicitar que se vete la aplicación del programa como fue anunciado y que se reestructure tomando en consideración lo aquí expuesto, ya que actualmente atenta contra la igualdad de los mexicanos. (Carta resumida.)

Atentamente

Ernesto Villalobos Sosa

ernesto.villalobos@engineer.com