…Y un toro rojo al matadero

En la estrepitosa caída de la Selección española los primeros que se asumen como padres del fracaso son los propios jugadores:

“Es un fracaso muy inesperado. No hemos sabido contener esa hambre por la cuota de éxito. Mentalmente no estábamos preparados. Estamos en la calle merecidamente”, zanjó Xabi Alonso, en declaraciones hechas en Brasil. “El reproche tiene que ser general, por mí el primero. Yo no he estado bien. No vamos a buscar echar mierda al compañero. Hay que pedir perdón a la gente, somos los primeros responsables”, soltó Iker Casillas.

“Cuando no salen las cosas nunca es por falta de querer ganar, porque es lo que todos queremos, pero no hemos estado a la altura de la situación por circunstancias. Es un mazazo que nadie esperaba. Es cruel, es un momento difícil”, dijo Andrés Iniesta, el autor del gol que hace cuatro años le puso su primera estrella a la camiseta roja.

Eran los tiempos del juego vistoso y rápido al que se bautizó como “tiki-tika”, del que hoy nada queda. En Brasil acabó el ciclo virtuoso que se inició en 2008 con el título en la Eurocopa, se prolongó en Sudáfrica 2010 y alcanzó una nueva cumbre en la Euro 2012.

El entrenador Vicente del Bosque se lamenta porque el equipo no estuvo a la altura de los últimos seis años. “No tenemos ninguna disculpa, nos hemos acobardado”, confesó a periodistas.

Según Manu Martín, periodista español de la cadena televisiva ESPN, quien por años ha acompañado a La Roja, al equipo le pesó la veteranía de algunos jugadores, su falta de forma física y su estado mental, el desgaste de la temporada en sus clubes y la falta de hambre. Incluso los dañó la mala planeación: el equipo se concentró en Curitiba, a nueve grados Celsius de temperatura, para luego jugar en Salvador de Bahía y Río de Janeiro, a casi 30.

Otro reportero que está cubriendo el Mundial, Joaquín Maroto, del diario AS, explica a Proceso: “Hemos cometido un error muy grande: en Brasil hay 31 selecciones que se están preparando a nivel del mar y España es la única que se preparó a mil metros de altura”.

Antes de 2008, España nunca había pasado de cuartos de final en mundiales y eurocopas, y desde Francia 98 no se había ido a casa en la primera ronda. Su éxito se basó en el del Barcelona y sus jugadores. Pero el año en curso ha sido el peor de ese club, dentro y fuera de la cancha. Del desastre blaugrana se contagiaron, vistiendo la casaca roja, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Gerard Piqué, Sergio Busquets y Pedro.

Los otros jugadores que son pilares de la Selección –los del Real Madrid y del Atlético de Madrid– jugaron infinidad de partidos este año, entre los que destaca la final de la Champions League.

Envejecer en cuatro años

El periodista y escritor Joaquín Maroto, quien ha seguido a La Roja desde México 86, opina que algunos jugadores se han hechos viejos y que Del Bosque se tardó en hacer una renovación.

“Le ocurrió lo que a algunos padres, que no vemos nunca los defectos de los hijos hasta que otros vienen a decírnoslos. Del Bosque no ha visto el defecto en estos chicos, que son los que lo hicieron campeón, pero además los muchachos pasaron de tener contratos normales a firmar contratos millonarios. Se perdió ambición, alegría, y se ganó dinero”, explica.

Manu Martín coincide en que el relevo generacional no llegó a tiempo. Cree que el entrenador tenía que haber jugado la Copa Confederaciones 2013 con Isco, Jesé Rodríguez, Alberto Moreno o cualquier otro de los integrantes de la Selección Sub 21, que por esas fechas ganaron la Eurocopa de esa categoría.

Eso impidió que el cambio se diera más rápido, pero aclara que sí se intentó. Siete de los convocados para Brasil no estuvieron en ­Sudáfrica: David de Gea (23 años), Jordi Alba (25), Juanfran (29), Koke (22), Santi Carzola (29), César Azpilicueta (24) y Diego Costa (25).

“Del Bosque es muy metódico y no quiso saltarse la generación. Prefirió que primero maduraran como Sub 21 y jugaran ese torneo que a España siempre le importa mucho ganar. Vicente es un tipo que confía mucho en los jugadores que lo han hecho grande. En la fase de clasificación al Mundial sufrió con Francia: después dijo que cómo iba a dejar fuera a los que calificaron al equipo a Brasil con el sacrificio que hicieron”, dice el periodista de ESPN en entrevista telefónica hasta Brasil.

“Hay jugadores que en aquel partido estaban en una forma perfecta, pero que al final llegaron en un estado lamentable. Al entrenador le ganó el sentimiento. Esa es la parte de culpa que yo le veo a Vicente, confiar en sus ‘chicos’, como él los llama”, apunta.

Así, el relevo generacional se hará a marchas forzadas. Para las eliminatorias de la Eurocopa 2016 que comienzan en septiembre próximo es casi seguro que ya no estarán Iker Casillas, Fernando Torres, David Villa, Xavi Hernández y Xabi Alonso. Martín dice que el brasileño naturalizado español Diego Costa debe estar sujeto a evaluación. Si sigue jugando tan mal como lo hizo las veces que vistió la camiseta roja, debe irse. Y hay otros veteranos que deben mejorar, como Sergio Ramos y Sergio Busquets.

Manu Martín lamenta que Del Bosque se haya empecinado en convocar a Xavi Hernández (34 años), a pesar de que él mismo pidió ya no estar. El entrenador lo convenció de quedarse. O que haya insistido en llevar a David Villa, que tuvo una temporada pésima con el Atlético de Madrid, y al mismo Costa, que estaba bajo en su nivel.

“Vino al  Mundial con cuatro jugadores con problemas físicos: Jordi Alba, Sergio Busquets, Piqué y Diego Costa. Trajo a otros con problemas técnicos por falta de juego, por falta de rodaje, como es el caso de Iker Casillas, quien ha sido un caso claro de un portero que jugó poco este año con su club y se ha visto que no tenía que haber venido”, fustiga Maroto, autor del libro Método Del Bosque, publicado en 2010.

“Xabi Alonso contagió al resto de jugadores de su bajo nivel de juego, como a Sergio Ramos y a David Silva, quienes hace un mes estaban en un estado espléndido. Se contagiaron de esta poca alegría, poca sangre y poca ilusión. El resultado es evidente.”

En contraparte, Martín matiza: “No me gusta lo que se está diciendo de Iker, que llegó al Mundial sin partidos, sin actividad, porque hace un mes cuando ganó la Champions o en los partidos de Copa del Rey nadie habla de sus yerros. No es el mismo de hace dos o tres años, y lo que ha hecho con su participación en el Mundial es darle la razón a todos los críticos que estaban detrás de él. Iker es como la Selección, que ha sido enorme, grandísima, pero que en algún momento se le iba a acabar la mecha”.

Pide no olvidar que Casillas no estaba considerado para ser el portero titular. Lo fue porque Víctor Valdés se lesionó en marzo pasado. Lo mismo ocurrió con Thiago Alcántara, del Bayern Múnich, que se rompió el ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Él era relevo natural de Xavi Hernández.

Las fisuras

Ambos periodistas perciben división en la Selección española, sobre todo por las diferencias entre madridistas y barcelonistas que alimentó el director técnico portugués José Mourinho cuando dirigió al cuadro merengue. Maroto acusa a Mou de fomentar esa rivalidad hasta los límites de lo antideportivo. Había una amistad entre jugadores que era indisoluble, detalla, pero comenzó a agrietarse hasta que se rompió.

“Ahora muchos jugadores han discutido entre ellos, como Xabi Alonso con casi todos. Lo mismo sucede con Xavi Hernández, y algún jugador del Real Madrid con Busquets (Barcelona). Todo eso fue minando a la Selección. Era como un matrimonio que lleva mucho tiempo sin funcionar, pero nadie quiere verlo hasta que un día llega el divorcio.”

Martín ofrece más ejemplos: “Xabi Alonso sí se ha sentido un poco desprotegido al no venir Arbeloa, y se ha notado esa soledad de Xabi, un hombre muy especial que no se sintió bien como en otras convocatorias. Esta separación viene generada de la época Mourinho. No sólo consiguió separar al Madrid y al Barcelona, sino también a los jugadores”.

España se fue de Brasil con la eliminación mundialista más rápida de su historia. Además, nunca un equipo que llegó como monarca defensor quedó fuera tras perder sus primeros dos juegos.

“Todo el mundo sabía que España no estaba entre los mejores, que se iba a acabar el ciclo. Quien no lo intuyera o no sabe de futbol o no conoce a la Selección. Lo que le está doliendo al español es la manera como acabó con siete goles en contra y sólo uno a favor, y por penalti, sin haber sentido el esfuerzo de los jugadores en la cancha. Todos los ciclos tienen final, pero de esta manera absolutamente nadie se lo imaginaba. A este equipo se le debe agradecer, se le debe alabar, porque ha hecho historia en España y en el mundo. El problema es que el aficionado no se esperaba una caída tan estrepitosa”, concluye Martín.