Llama a los ingenieros a defender las industrias energéticas

Señor director:

El primero de julio de 1974 quedó instituido el Día del Ingeniero, considerando que las actividades de esta profesión han sido primordiales en la construcción del México posrevolucionario y del México moderno. Con motivo de la expropiación petrolera, los directivos de las empresas afectadas decían que los mexicanos no podrían operar la industria y predijeron que en un año, a lo sumo, la temeraria nación iría, arrastrándose de rodillas, a implorarles que regresaran a operar este sector.

El presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, afirmó que lo que México necesitaba por encima de todo era una ayuda económica que no implicara la venta de su libertad ni la esclavitud de su pueblo. Según él, la propiedad en manos de extranjeros nunca estaría a salvo en México mientras su método de conducción excitara las sospechas y ocasionalmente el odio del mismo pueblo mexicano.

Agregaba que el sistema por el cual México había sido ayudado financieramente lo ató de pies y manos y lo dejó sin gobiernos libres, privando a su pueblo de desempeñar la determinación de su propio destino y desarrollo.

El hecho es que la ingeniería mexicana ha sido marginada de las grandes decisiones nacionales, y las dirigencias de los gremios que se fundaron para defender el ejercicio profesional han sido usurpadas, como en el caso de la Asociación Mexicana de Ingenieros Mecánicos Electricistas (AMIME), por funcionarios de la CFE que no cuentan con representación, en tanto que la Asociación Mexicana de Ingenieros en Comunicaciones Eléctricas y Electrónicas (AMICEE) ha guardado un conveniente silencio ante el debate de la ley de telecomunicaciones.

Es necesario replantearnos el rescate de nuestros gremios eligiendo dirigentes que señalen los desatinos de los gobiernos federal y locales; que se solidaricen con nuestros compañeros técnicos e ingenieros despedidos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, aglutinados en el SME; que defiendan las industrias petrolera y eléctrica; que entren al debate de la ley de telecomunicaciones y que impulsen el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

El sistema sólo busca preservar la explotación de más de 60 millones de mexicanos, con la complicidad de las televisoras, olvidando que el espectro radioeléctrico es propiedad de los mexicanos y debe estar a su servicio.

No dejemos en la desesperanza a la juventud mexicana, que reclama educación de calidad, trabajo, servicios médicos y vida digna, y abramos a los ancianos la posibilidad de pensiones decorosas y servicios médicos de calidad; exijamos respeto al Estado laico, sin olvidar que la propia Iglesia católica ha formado a buena parte de los tecnócratas y de los miembros de la plutocracia en sus propios colegios.

Debemos demandar el respeto a las leyes y al estado de derecho, y no permitir que impere el lenguaje perverso que usa la mayoría de los políticos, ya que pedir reformas estructurales es pedir el despojo de nuestros recursos naturales.

Ingenieros mexicanos, feliz primero de julio. (Carta resumida.)

Atentamente

Ingeniero Ernesto M. Pereira Cámara