Debate sobre la reforma energética Considera a Peña Nieto como el vendepatrias del siglo XXI

Señor director:

Permítame dirigir estas líneas al presidente Enrique Peña Nieto.

Señor presidente: El 2 de diciembre de 2013 le mandé una tercera carta sobre la reforma energética. En enero de este año uno de sus colaboradores me envió una respuesta.

La remití con dos esperanzas: una, que usted personalmente la leyera, y dos, que diera marcha atrás en su equivocado empeño de privatizar el petróleo de los mexicanos y de Pemex, la institución del Estado encargada de explotarlo en bien de la nación.

Eran dos esperanzas muy remotas, pues sabía:

1. Que usted no es un gobernante que sepa escuchar al pueblo, al auténtico pueblo; que usted sólo escucha a los que tienen poder económico, dentro y fuera del país, sobre todo a los extranjeros; que, además, alguno de sus subalternos buscaría la forma de que esa misiva no llegara a sus manos, por su contenido, claro.

2. Que usted estaba decidido a aprovechar el poder para vender lo último importante que quedaba de lo que la Revolución rescató para bien de la nación. Ya tenía de usted el concepto de que desde la Presidencia de la República estaba actuando como cualquier mercader, ofreciendo a precio de ganga lo que no es suyo; y que difícilmente entraría en razón.

La respuesta que recibí me confirmó que usted no daría marcha atrás, pues mencionaba todas las “bondades” que tiene su reforma energética, las cuales no me convencieron ni me convencen. Los hechos demostrarán lo falso de sus argumentos.

Ahora le vuelvo a escribir, aunque resulte inútil, porque quiero decirle, en “cristiano”, lo que pienso, aclarándole que lo hago a título personal; que no milito en ningún partido político; que soy, a mucho orgullo, un profesor jubilado, un simple ciudadano de a pie, un miembro más de Juan Pueblo, pero que aprendí desde niño a amar a México y a sus héroes.

En pocas palabras, le digo lo siguiente:

­­–Usted es un émulo de Porfirio Díaz.

Lo mismo que él, usted va a entregar la más grande riqueza de los mexicanos a los extranjeros.

–Su reforma energética es la Contra-expropiación petrolera.

La expropiación del petróleo fue la más grande y digna acción revolucionaria en pro de la independencia económica de nuestro país y, consecuentemente, de la soberanía nacional.

Su acción es vergonzosa e indigna: devolver el petróleo a los extranjeros que lo tenían antes de 1938. Toda su palabrería modernizadora nos va a regresar a la etapa anterior a 1938, hasta la época de don Porfirio.

Es falso lo que usted ha dicho: que el petróleo seguirá siendo de los mexicanos. Esta afirmación está cargada de cinismo.

–Su reforma energética hará más ricos a los ricos, sobre todo extranjeros, y más pobres a los pobres, exactamente como sucedió en el porfirismo.

No es cierto que su reforma energética va a traer grandes beneficios a todos los mexicanos, al pueblo, a los pobres. Esto seguramente usted lo sabe y, por lo tanto, deliberadamente está engañando al pueblo, calculando que cuando los hechos lo demuestren usted estará fuera de la responsabilidad del poder, lejos y disfrutando de lo que seguramente esto le dejará, tal vez la gerencia de alguna trasnacional. Los grandes beneficiarios de su reforma energética serán los ricos, mexicanos y extranjeros; éstos mucho más que aquéllos. Lo que hasta ahora, constitucionalmente, es de todos los mexicanos, quedará en unas cuantas manos. ¡No cabe duda de que México es fábrica de unos cuantos millonarios a costillas de millones de pobres! ¡El reino de la injusticia, pues!

–Su política petrolera es reaccionaria, es de derecha.

Precisamente por eso el PAN está de acuerdo con usted. Eso es lo que han querido desde 1939. Nació (el PAN) para luchar contra la expropiación petrolera, contra la reforma agraria y contra la educación laica. Después de Salinas, usted es el mejor presidente de la República panista, que llegó y aparece con otras siglas. En los hechos, su programa petrolero es el programa del PAN: reaccionario, antipatriota, entreguista.

–Puede estar seguro de que la historia lo colocará junto a Antonio López de Santa Anna, el vendepatrias del siglo XIX, en tanto que usted es el vendepatrias del siglo XXI. Y por su política entreguista, al otro lado estará Porfirio Díaz.

Así lo ve y lo juzga este modesto miembro de Juan Pueblo.

Atentamente

Profesor Ruperto Ortiz Gámez