México ofrece sus buenos oficios

BOGOTÁ.- En septiembre de 2012, el gobierno del entonces presidente mexicano Felipe Calderón rechazó una solicitud de la cancillería colombiana para acompañar el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Argumentó que si lo hacía los cárteles mexicanos de la droga podrían solicitarle ser reconocidos como interlocutores y, al igual que esa guerrilla, pedir una negociación.

Fuentes diplomáticas colombianas dijeron a Proceso que ese fue el planteamiento que hizo llegar Calderón cuando se le exhortó a ser un país “facilitador” del proceso de paz con las FARC, tras lo cual el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, pidió a Chile jugar ese papel.

Las negociaciones con las FARC arrancaron en La Habana en octubre de 2012 con Cuba y Noruega como garantes y Venezuela y Chile como facilitadores. México fue el único país de América Latina que guardó silencio frente a ese proceso de paz que se desarrolla hasta la fecha y el cual busca poner fin a un conflicto armado que se ha prolongado durante medio siglo.

Mientras Latinoamérica en pleno, la Unión Europea y Estados Unidos respaldaron los diálogos con las FARC, Calderón optó por el silencio. Ello provocó contrariedad en el gobierno colombiano por la estrecha colaboración que habían mantenido ambos países en materia de lucha contra el narcotráfico y en procesos regionales de integración, como la Alianza del Pacífico.

En contraste con esa postura –contraria a la tradición mexicana de respaldar los procesos de pacificación en la región– el actual gobierno de México expresó un apoyo total al proceso de diálogo que anunció el pasado martes 10 el presidente Santos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la otra guerrilla colombiana en activo y la cual cuenta con unos mil 500 hombres armados.

El embajador mexicano en Colombia, Arnulfo Valdivia, dice a Proceso que México ha decidido “retomar su papel de actor global responsable y esto particularmente lo queremos hacer en América Latina mediante nuestro apoyo a cualquier proceso que contribuya a la paz y al desarrollo de los países de la región”.

“Retomar la tradición latinoamericanista de México ha sido un propósito muy claro en la acción de este gobierno, así como la recuperación de los mecanismos de cooperación tradicionales que se habían desarrollado con América Latina”, señala el diplomático.

El gobierno colombiano y el ELN expresaron su voluntad de avanzar en un proceso de diálogo que conduzca a lograr un acuerdo de paz. El propósito es hacer confluir en el mediano plazo los diálogos con las FARC y los que se desarrollen con el ELN.

México, señala Valdivia, está dispuesto a participar como facilitador del proceso de paz con el ELN, en el cual ya están involucrados en calidad de acompañantes Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, Noruega y Venezuela.

“Nosotros hemos establecido una postura muy clara de que sólo podemos participar y apoyar este proceso entre el gobierno de Colombia y el ELN en la medida en que lo soliciten las partes. Ya hemos tenido reuniones en la cancillería y en distintos espacios en los que hemos planteado que México está abierto a apoyar en lo que se le solicite. Estamos perfectamente dispuestos a colaborar con este proceso”, añade.

Fuentes del gobierno colombiano señalaron que “es perfectamente posible que se le solicite a México jugar un papel activo” en el proceso de paz con el ELN, el cual se encuentra en una fase de “conversaciones exploratorias”.

“Valoramos mucho la experiencia mexicana en las negociaciones de paz de Centroamérica y su impulso al Grupo Contadora (que medió en la solución de los conflictos armados en esa región en los años ochenta)”, indicaron las fuentes consultadas.

En 2005, durante el gobierno del entonces presidente Vicente Fox, México participó como mediador en un intento de diálogos de paz entre el ELN y el gobierno colombiano que presidía Álvaro Uribe Vélez. El grupo guerrillero, sin embargo, rechazó la participación de México luego de que este país votó ese año contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra.