De Jorge Márquez Pacheco
Señor director:
Me permito felicitar a Proceso por la nota titulada Zabludovsky se quedó con las ganas… y el gobierno también,que se publicó el 25 de mayo en la edición número 1960.
Me hizo pensar que olvidamos fácilmente el pasado de las personas, que un personaje que ayer fue “negro” ahora es “blanco”, y que ya no tenemos presentes los males ocasionados.
Como locutor y empleado de Televisa, Zabludovsky le hizo mucho daño a México. Mintió y alteró la información cotidianamente por intereses oscuros que imponían la extorsión, la perversidad y el antipatriotismo.
Aún recuerdo cómo se lanzó en contra de los estudiantes en 1968. Los acusó de terroristas, perversos, e implícitamente pretendía su exterminio. Ahora pasa como una “blanca paloma”. Hasta en la izquierda, donde hay varios perredistas, rinden homenaje al mejor ejemplo de la manipulación al servicio de los más bajos intereses.
Enhorabuena que le negaron el Premio Príncipe de Asturias. Sin embargo, es grave que lo haya impulsado la UNAM, lugar donde estudió la carrera de abogado y se distinguió por ser alumno fósil. La carrera la hizo en 30 años y no logró sus calificaciones mediante exámenes, sino por influencias. Lo cierto es que pocas veces se le vio en las aulas.
Aquí, por cierto, cabe una interrogante: ¿Por qué la UNAM tiene oficinas en Madrid? Al parecer las tiene en varias partes del mundo. ¿Qué no bastan las representaciones del gobierno? Eso muestra el dispendio que hay en la UNAM, el protagonismo de sus autoridades, cuando ese dinero malgastado en “representaciones” podría utilizarse para ampliar la matrícula de estudiantes.
Por supuesto, hay infinidad de personajes como Zabludovsky que ahora pretenden que olvidemos su pasado vergonzante. Ahí está el caso de Diego Valadés, figura ligada al asesinato de Colosio desde su cargo de procurador que ahora se da baños de “pureza”. De igual manera, Manuel Bartlett, autor del fraude electoral más impactante que haya sufrido México, hoy se dice revolucionario aunque sólo destila amargura.
Insisto: Felicito a Proceso por ser de los pocos medios en los que se puede creer, y pido que no se dejen “sorprender” por los pícaros de siempre.
Atentamente
Jorge Márquez Pacheco
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