El insólito acto de “Papas Fritas”

El artista visual Francisco Tapia, Papas Fritas, quemó documentos que acreditaban la deuda por un monto de 500 millones de dólares de miles de estudiantes de la Universidad del Mar. Luego expuso las cenizas en el Centro Cultural Gabriela Mistral y se presentó ante un juzgado para acusarse de este acto inusual. Su exposición causó revuelo: exhibió que el sistema educativo chileno privilegia el lucro por encima de la calidad de la enseñanza.

VALPARAÍSO, CHILE.- El artista visual Francisco Papas Fritas Tapia cimbró al establishment con su exposición Ad augusta per angusta, que se presentó en el santiaguino Centro Cultural Gabriela Mistral (Gam).

El pasado 12 de mayo, y como parte de esa obra, Papas Fritas presentó en el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago un escrito en el cual se autoinculpó de quemar letras y pagarés de la Universidad del Mar por 500 millones de dólares.

“Esta acción de arte –señaló Tapia en su escrito– consistió en viajar desde Santiago a la sede Reñaca (Viña del Mar) de la Universidad del Mar con el propósito claro e inequívoco de destruir las letras de cambio y pagarés que tenía la sede central de dicha casa de estudios en sus bóvedas y que obligaban al pago de sus deudas a decenas de miles de alumnos y exalumnos (…) Me conseguí un vehículo, que es el que ahora expongo (Volkswagen Combi), para viajar y trasladar dichos documentos. Llegué la Semana Santa del año pasado (marzo de 2013) y estuve más de dos meses tratando de ingresar a las bóvedas y encontrar dichos documentos y sustraerlos.

“Lo hice de a poco para que los estudiantes no sospecharan (…) Una vez que tuve todos los documentos (guardados en una sala de clases que manejaba con llave) pedí a los alumnos de la toma que me ayudaran a cargar el vehículo con los cachureos (objeto viejo o abandonado con valor afectivo) que había recolectado, los cuales fueron muchos, y lograron ocultar que lo que cargábamos era aproximadamente 500 millones de dólares en deuda mal habida, en lucro que se supone está prohibido (en educación superior).”

En su escrito Papas Fritas –de 30 años– explica que comenzó a indagar en la vida de cada uno de los jóvenes endeudados. Cuenta que comenzó a quemar “uno por uno”, durante 10 meses, los documentos de las deudas de dichos estudiantes. “De dichos papeles lo único que queda son cenizas, las cuales desde hoy expongo en el Gam junto con los cachureos que me traje para encubrir mis acciones ante los alumnos”. Alude a timbres, diplomas, cartas y otros objetos que extrajo en su estadía en la citada casa de estudios.

Ad augusta per angusta –frase latina que fue usada como lema de la hoy casi extinta Universidad del Mar y que significa ‘llegar alto por angosto camino’– fue una instalación hecha en la mencionada Combi. En el costado derecho del vehículo –despojado de su puerta lateral– se instalaron dos recipientes rectangulares de plástico sin tapa que contenían las cenizas de los pagarés. Sobre esto había un diploma de la Universidad del Mar –con timbres y sellos originales– que certificaban a Tapia como “Licenciado en Pirokinesis de Estafas Educativas Bancarias”.

En la parte trasera del vehículo instaló un televisor que transmitía un video de 5 minutos y 15 segundos en el cual Papas Fritas explicaba su propuesta, cuyo contenido es similar al expuesto en la autodenuncia judicial. Pero fue más allá al señalar: “¡Se acabó! Ustedes están libres de deudas, ustedes no tienen ningún peso que pagar”.

Y remató: “Quizás algunos están pensando que esto es mentira… ¡No! Yo no soy un presidenciable, yo no soy un senador ni un diputado de la República, no soy un concejal ni un alcalde. Yo soy una persona como ustedes, una persona de madre trabajadora, de padre que fue obrero, una persona sin universidad, sin estudios universitarios. Una persona que encontró en el arte la posibilidad de decir las cosas que siento que tengo que decir”.

Lucro

La Universidad del Mar, fundada en 1989, fue una de las instituciones privadas de educación superior de más rápido y explosivo crecimiento. Llegó a tener 15 sedes y más de 20 mil alumnos. Sin embargo su proyecto educativo fue un fracaso. En 2012 sus egresados de pedagogía obtuvieron los peores resultados nacionales en la prueba Inicia, que mide aptitudes y conocimientos para el desempeño de la enseñanza; 94% tuvo un nivel “insuficiente”.

El 30 de mayo de 2012 el rector Raúl Urrutia desencadenó la crisis al denunciar que los dueños de la universidad “no tienen interés alguno en el quehacer universitario”, asegurando que priorizan las utilidades a cualquier otro objetivo. Además expresó que la baja inversión que éstos realizan “impide entregar una educación de calidad”.

Poco antes –enero de 2012– el Centro de Investigaciones Periodísticas denunció en un extenso reportaje que esta universidad consiguió acreditarse en 2010 gracias a sobornos, disfrazados de “asesorías”, al presidente de la Comisión Nacional de Acreditación, Eugenio Díaz.

En diciembre de 2012 el entonces ministro de Educación, Harald Beyer, canceló la personalidad jurídica de la Universidad del Mar, dejando en el más completo abandono a sus miles de estudiantes, quienes quedaron amarrados a deudas millonarias y con estudios que no servían.

Dos días después de decretarse la revocación de la personalidad jurídica, los estudiantes de esta casa de estudios –hoy prácticamente extinta– tomaron la casa central ubicada en el balneario de Reñaca, Viña del Mar, donde permanecieron más de un año ante la indiferencia del gobierno del presidente Sebastián Piñera y la poca cobertura de los medios.

Tras su auge y caída, la Universidad del Mar se constituyó en el símbolo del deficiente y lucrativo sistema educacional chileno, cuestionado por los estudiantes con movilizaciones de protesta en 2006, 2011 y 2013.

La exposición de Papas Fritas adquirió otro cariz el 15 de mayo luego de que efectivos de la Policía de Investigaciones irrumpieron en el Gam sin orden judicial alguna. Llegaron con overoles blancos –propios de peritos forenses– y retiraron las cenizas con la actitud de quien desactiva una bomba.

Luego de esta vejación a su obra, Papas Fritas se sumergió en la “clandestinidad”. La madrugada del 16 de mayo emitió un videocomunicado en el cual señaló: “Ante el actuar ilícito de la policía me veo en la triste obligación de hablarles desde una embajada. Como todos saben, de manera coludida, esta policía con el Gam atacaron mi obra”. Añadió: “En este momento les digo a todos que la repondremos. Hay más cenizas de los pagarés (…) Esta obra es y será el espejo del Chile actual”, sentenció.

Antes del fin de su exposición –el 18 de mayo– la figura de Papas Fritas se encumbró casi a la altura de un héroe nacional.

Su hazaña cruzó fronteras. Medios internacionales como el Washington Post, The Independent, Huffington Post y Der Spiegel –entre otros– publicaron reportajes sobre él y su obra.

“Estoy muy cansado porque han sido realmente semanas agotadoras. Ha habido un asedio, un acoso de la prensa bastarda realmente insoportable”, declaró en entrevista con Proceso. Esta fue respondida a través de una grabación enviada electrónicamente el sábado 17 desde su refugio clandestino.

La noche del 27 de mayo dejó su retiro de seguridad e hizo una especie de cadena nacional de radios comunitarias.

“Arti-vismo”

Papas Fritas y su obra han encontrado importantes apoyos. Takuri Tapia, vocero de la Confederación Nacional de Estudiantes de Chile; y Lorenza Soto, vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, grabaron el 18 de mayo un videocomunicado en el cual afirmaron que su actuación representa “a todo el movimiento estudiantil”.

La quema de los pagarés instaló en la sociedad lo injusto del modelo neoliberal educativo. La presidenta Michelle Bachelet, acogiendo esta preocupación, anunció el 21 de mayo la creación de una comisión que analizará la situación de los endeudados del sistema educacional. La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Melissa Sepúlveda, pidió ese mismo día la condonación de las deudas mal habidas.

Paralelamente se abrió un debate respecto de los alcances legales del accionar de Papas Fritas. El diario electrónico El Mostrador citó al experto en delitos económicos del Ministerio Público Tufit Bufadel, quien afirmó que si bien “la deuda no se extingue porque el título de cobro se elimine (…) su cobro se dificulta muchísimo, ya que al extinguirse el documento asignado por ley para hacer más fluido el pago de la deuda, a la universidad no le queda otra que iniciar acciones civiles para asegurar el reintegro de los dineros”.

Mauricio Daza, abogado de más de un millar de estudiantes víctimas de la Universidad del Mar, declaró al mismo medio que las deudas de los estudiantes y sus familias “tienen origen ilícito que derivan de un delito, el cual es una estafa que cometieron los dueños de la universidad en contra de esos estudiantes; por lo tanto, desde el punto de vista sustantivo, de fondo, esas deudas no tienen valor legal”.

También se puso a debate el valor artístico de su trabajo. El director de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, el filósofo Rodrigo Zúñiga, sostuvo –entrevistado por Proceso– que el proyecto artístico Ad augusta per angusta “tocó un nervio sensible en la locura neoliberal y financiera que impera en Chile”, asegurando que “sólo en un Estado fundamentalista neoliberal como Chile esta obra hardcore podía ser ejecutada”.

Zúñiga –investigador asociado del Laboratorio Art des Images et Art Contemporain (de la Universidad de París)– señaló también que el trabajo de Papas Fritas “es una de las obras más logradas y sorprendentes de los últimos años”.

Añadió: “El ‘arti-vismo’ halló un nuevo referente y un ejemplo estremecedor de lo que puede llegar a realizarse ‘en nombre del arte’. Su lógica operativa lo reúne todo: planificación, perpetración, autodenuncia, exhibición de las cenizas, video confesional viralizado, intervención de la Policía de Investigaciones… En fin, una conmoción mediática sabiamente calculada hasta el menor de los detalles. En ese sentido es una obra ‘extrema’, pero muy minuciosa, muy astuta. Y al mismo tiempo, en su lógica sacrificial, obedece a cierta sensación–ambiente de toma de justicia con las propias manos, o mejor dicho, ‘con las manos del arte’”.

–¿En qué medida marca un hito en el desarrollo del arte contemporáneo chileno? –se le pregunta a Zúñiga.

–Me atrevo a adjudicarle a este trabajo un punto de ruptura. Creo que nos instala en un parámetro inédito: la de un accionismo hardcore que se vale de la irracionalidad económica que abate y toma de rehenes a tantas familias chilenas, propiciando desde los espacios inmunizados del arte modalidades de fractura que repercuten sobre el estado de las deudas y de las pérdidas patrimoniales de esas familias.

“En su desparpajo y arrojo, escapa a la lógica de los meros ‘gestos artísticos’. La autodenuncia y la exhibición de las cenizas abren, por lo demás, diversas vías de análisis. Es un trabajo cuyas ondas sísmicas continúan propagándose en varios efectos simultáneos: mediáticos, discursivos, políticos, judiciales, etcétera. No es extraño que haya dado tanto de qué hablar en estos días. Sin duda es una obra maestra del arte chileno actual.”

Esta obra, como tal, dejó de exhibirse el 18 de mayo. A las 20 horas de ese día la Combi abandonó el Gam. Luego partió en procesión por la Alameda –principal avenida de Santiago– acompañada por un centenar de artistas y estudiantes, vigilados por la policía. Al pasar frente al Palacio de la Moneda, depositaron cenizas de pagarés.

Papas Fritas está conforme con el resultado de su trabajo. “Estamos logrando los tres objetivos que nos propusimos: darle visibilidad nacional e internacional a la problemática de la deuda de los estudiantes y a lo nefasto del sistema educacional chileno; segundo, que es lo más importante, conseguimos eliminar la deuda de los estudiantes de la Universidad del Mar, y tercero, mantener mi libertad, que es lo que me queda por asegurar”, señala a Proceso.