Felipe VI iniciará su reinado enfrentando un reto: superar la crisis institucional que aqueja a la añeja monarquía española, cuyos integrantes –empezando por el rey saliente, Juan Carlos de Borbón— han estado involucrados en escándalos recientes. Pero “modernizar” a la Casa Real no será tarea fácil, advierte el especialista José Antonio Zarzalejos: implica reformar leyes para regular sus obligaciones y derechos, así como para transparentar sus funciones y sus ingentes recursos. Por lo pronto, hace notar un signo “alentador”: Felipe VI será proclamado rey en una ceremonia austera y, por primera vez, no religiosa…
MADRID.- Sin obviar los escándalos en torno a la Casa Real española ni las manifestaciones a favor de una república, la inminente coronación del rey Felipe VI abre la puerta a un proceso de “renovación y saneamiento del sistema monárquico”, sostiene José Antonio Zarzalejos, el periodista que publicó en primicia la abdicación de Juan Carlos I de Borbón.
“No va a ser un proceso fácil, pero sí veremos diferencias sustanciales en lo inmediato. El día de la proclamación del rey –después del 18 de junio–, no va a haber ceremonia religiosa ni en (el templo de) los Jerónimos ni en la catedral de la Almudena, con lo que se desposee del carácter confesional la proclamación del rey.
“Eso es un mensaje esencial en una España laica (por ley), con una presencia multirreligiosa donde no sólo hay católicos, hay protestantes, musulmanes, judíos, hay miembros de muchas comunidades religiosas diferentes y todas ellas deben sentirse reflejadas por el rey. Por tanto, que no haya una ceremonia religiosa encabezada por el rey es una magnífica noticia y ya implica un cambio profundísimo, muy importante en España”, apunta Zarzalejos en entrevista.
Añade: “Va a ser un acto solemne, aunque muy sobrio, porque no acudirán jefes de Estado de otros países, ni habrá cena de gala; sólo habrá una recepción en el Palacio Real. Sobrio, como corresponde a un país en crisis”.
Explica que pese a que durante años era habitual en verano ver a la familia real de vacaciones en el Palacio de Marivent, “la casa del rey anunció que Felipe hará una serie de viajes dentro y fuera de España (Portugal, Francia y Marruecos) entre julio y agosto, con lo cual no va a tomar vacaciones ni lo veremos en Mallorca”.
En abril de 2013 este semanario entrevistó a Zarzalejos (Proceso 1902), exdirector del diario ABC y actual colaborador del diario digital El Confidencial, porque pese a ser un “monárquico declarado” fue el primero en advertir, el 22 de febrero de ese año, que en la casa real se barajaba la posibilidad de la abdicación.
La razón era el deterioro de la institución monárquica por la serie de escándalos, desde su viaje de caza a Botsuana, su relación con la princesa de origen alemán Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el proceso judicial que se le sigue a su yerno Iñaki Urdangarin y a su hija, la infanta Cristina.
“Mi tesis, desde entonces y a la fecha, es que se sustituya el carisma del rey por una regulación jurídico-constitucional de la corona; que la monarquía se sostenga en una regulación adecuada y no en los criterios estrictamente personales. Sin embargo, fui muy criticado por ese artículo, hubo muchos desmentidos, pero yo siempre mantuve que mi fuente era de calidad”, dice.
–Bajo esa tesis, ¿cuáles son las reformas que debe impulsar el nuevo monarca?
–Primero se tiene que hacer un desarrollo normativo del título (de rey); segundo, de la Constitución, y concretamente de la ley orgánica que prevé el artículo 57.5, que regula las abdicaciones, las renuncia o cualquier tipo de duda que se pueda producir.
Por otra parte, explica, en esa ley orgánica o bien en otra norma se deben desarrollar todas las obligaciones y derechos que den fundamento al hecho de que “el rey reina, pero no gobierna”. Es decir, “debe someterse al criterio legítimo del gobierno salido de las urnas y por lo tanto su agenda pública debe ser controlada por la Casa del Rey y por el propio gobierno”, dice.
El tema de la opacidad de la Casa Real es uno de los aspectos que mayor reacción negativa provoca entre los españoles.
Zarzalejos plantea: “Hay que introducir transparencia, no sólo en los aspectos financieros sino en los de funcionamiento del entorno del rey y por lo tanto hay que reestructurar la casa del rey, tiene que ser eficiente y abierta, con menos diplomáticos, con menos militares, aunque con más funcionarios del Estado y con más cercanía a la realidad”.
Este estudioso de las monarquías sostiene que incluso sería deseable que “el rey tuviera despacho en el centro de Madrid, que no se quede en el despacho del Palacio de la Zarzuela–ubicado en las inmediaciones de esta capital– sino que tenga un ala del Palacio Real, en la céntrica plaza de Oriente, como ocurre con la monarquía sueca, que se traslada a Estocolmo todos los días para trabajar, lo cual les ofrece una mayor cercanía con la gente”.
Estas reformas, advierte, lo básico que tendrá que hacer tras la proclamación, no serán tarea fácil, aunque no advierte que vaya a encontrar muchas resistencias.
El miércoles 4, en un artículo en el medio digital en el cual colabora, escribió: “La monarquía tiene un panorama despejado”, con un rey joven, de 46 años, bien preparado y con amplio conocimiento internacional, “se va a producir el mismo efecto que en las monarquías de Bélgica y Holanda, que son reyes que gozan de amplia popularidad, superior a la que tenía su padre”.
Sostiene que este fenómeno “puede y debería ocurrir en España, siempre y cuando la abdicación del rey y la proclamación de Felipe VI sea el principio de una profundísima renovación constitucional e institucional”, que puede ser sacado adelante con las fuerzas políticas representadas en el Parlamento. “De nuevo la monarquía adquiere un profundísimo sentido y me parece que la decisión del rey es acertada por eso, porque salva y rescata la monarquía de la crisis institucional”.
Nadie lo sabía
El gobierno de Mariano Rajoy anunció la mañana del lunes 2 que el presidente español daría un mensaje a la nación a las 10:30 horas. En los medios electrónicos se especulaba, hasta que el diario digital subió la información de Zarzalejos 15 minutos antes de la comparecencia de Rajoy. “El rey abdica para salvar la monarquía de la crisis institucional”, se titula. Y esa información revolucionó Twitter.
En punto de la hora, Rajoy anunció la decisión del rey de transmitir la jefatura del Estado al heredero Felipe de Borbón. “Su majestad, el rey don Juan Carlos acaba de comunicarme su decisión de abdicar”, dijo.
También señaló: “Espero que en un plazo muy breve, las Cortes españolas puedan proceder al nombramiento como rey del que hoy es príncipe de Asturias”.
El presidente elogió la labor de Juan Carlos como “un defensor infatigable de nuestros intereses” y que el proceso de abdicación “se desarrolle en un contexto de estabilidad institucional y como prueba de la madurez de nuestra democracia”.
Dijo que el monarca deja “una impagable deuda de gratitud” a todos los españoles y lo calificó como “el mejor portavoz y la mejor imagen” de España, sin hacer mención a la debilitada imagen del monarca.
La casa real subió a su sitio web y luego a su cuenta de Twitter dos fotografías del rey en su despacho, en una firmando su renuncia al trono y en otra entregándole el documento a Rajoy, con lo cual ponía fin a casi 39 años de reinado.
Dos horas y media después, luego de posponerlo varias veces, se difundió por televisión el mensaje grabado del rey: “Guiado para brindar el mejor servicio a los españoles, he decidido poner fin a mi reinado y abdicar la corona de España”.
Resaltó que su decisión se debió a que había llegado el momento de un “cambio generacional”.
“Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando, y afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana”, dijo.
Añadió: “Mi hijo Felipe, heredero de la corona, encarna la estabilidad que es seña de identidad de la institución monárquica”.
Juan Carlos I explicó que el pasado 5 de enero, cuando cumplió 76 años, “consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo para dar paso a quien se encuentra en inmejorables condiciones de asegurar esa estabilidad.
“El príncipe de Asturias tiene la preparación, la madurez y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación.”
Un portavoz de la Casa Real insistió en que este relevo no significa el inicio de “una nueva época o tiempo”. “La nueva etapa en la historia de España se inició en 1975 con Juan Carlos, cuando pasamos de 40 años de dictadura a 40 años de democracia” y el de Felipe VI será, dijo, un reinado con un estilo propio, pero continuidad del de su padre.
La valoración de la monarquía vive sus peores momentos desde 2011. Según el Centro de Investigaciones Sociales, la imagen del rey no mejora pese a sus esfuerzos. Ese año la institución fue reprobada por los ciudadanos, con 4.89%. En 2013 disminuyó hasta 3.68% y este año apenas repuntó a 3.72%. La reina Sofía y el Príncipe de Asturias son quienes tienen la mejor imagen.
Tampoco mejoraba el estado físico del rey y sus movimientos siguen siendo dificultosos desde la intervención quirúrgica por una hernia discal, que se suma a una decena de operaciones previas por la fractura de cadera, la implantación de una prótesis en la rodilla, otra en la cadera izquierda y la extirpación de un nódulo en un pulmón.
Pese a las dificultades de movilidad, el monarca retomó su agenda haciendo siete viajes en los últimos dos años, incluidas misiones empresariales a Marruecos, Portugal y Qatar, participó en los funerales del presidente Adolfo Suárez, entregó el premio Cervantes a la escritora mexicana Elena Poniatowska.
También estuvo en la final de futbol la Champions League, y un viaje a Cataluña donde coincidió con el presidente Artur Mas, con quien mantiene una relación tensa como consecuencia del proceso soberanista en esa comunidad autónoma.
Precisamente sobre este tema, Zarzalejos considera que el conflicto de Cataluña no compete al rey Felipe VI, “porque como no gobierna, no puede adoptar ningún tipo de decisión política. Él puede ser un puente de mediación institucional. Pero el tema corresponde exclusivamente al gobierno de Mariano Rajoy, a las cámaras legislativas en su caso y a la Generalitat de Cataluña en sus competencias”.
Pese a ello, cree que con él existen mayores posibilidades de influir “como puente de entendimiento”. Y añadió: “Pienso que en la inmensa mayoría de los catalanes no tiene respecto de la monarquía de Felipe VI ninguna objeción, otra cosa es la clase política catalana, que está inmersa en el proceso secesionista y se manifiestan como ahora, con el anuncio de CiU de que se abstendrá en la votación de la ley orgánica para la abdicación del rey y la proclamación del hijo.
“Felipe no solo es Príncipe de Girona y señor de Balaguer, sino que habla catalán, conoce la cultura y viaja constantemente a esa región. Esa capacidad de aglutinar su padre ya la había perdido, porque respecto de Cataluña cometió algunos errores de carácter semántico y de actitud”, dice.
Sin embargo, sostiene respecto del anuncio de Convergencia i Unió: “Es perfectamente compatible votar la ley orgánica, tener una relación cordial con el rey y mantener sus posiciones políticas críticas respecto de la política del gobierno. Han confundido lamentablemente las dos cosas, y creo que con eso, CiU está volando el puente a un entendimiento que representa el rey”.
República o monarquía
El mismo día de la abdicación del rey hubo manifestaciones convocadas por las redes sociales en las plazas de más de 20 ciudades españolas, de ciudadanos que exigían instaurar una tercera República. Las manifestaciones se repitieron los siguientes días.
Partidos políticos y movimientos como Izquierda Unida, Podemos –partido que aglutina el sentimiento de los indignados, con cuatro meses de existencia y que obtuvo cinco escaños en el Parlamento Europeo–, Equo, Iniciativa Per Catalunya Verds, Chunta Aragonesista, Compromis e Izquierda Anticapitalista, entre otros, firmaron una declaración conjunta para exigir una consulta sobre el modelo de Estado.
La Declaración del Ateneo reclama un referéndum sobre monarquía o república que lleve a un proceso constituyente. “La grave situación de crisis económica, social, ambiental y política que vive nuestro país ha propiciado la abdicación del monarca y el intento acelerado de imponer al pueblo otro rey, sin que la voluntad del pueblo sea tenida en cuenta”, señala el texto.
Zarzalejos sostiene: “Estaba descontado que con la abdicación del rey se iba a producir la expresión pública del republicanismo de la izquierda y de alguna parte de la derecha, por lo tanto eso no nos tiene que asustar. Es bueno que se exprese y esta es una buena ocasión para que, si es preciso, haya un debate, y se observará que es minoritario el sentimiento republicano”.
Aunque se define como “monárquico de convicción, también soy un demócrata convencido”, por lo cual “creo que tiene que haber ese debate y, a mi juicio, eso le dará a la monarquía mayor legitimidad. Otra cosa es que quien pretenda cambiar la forma de Estado tendrá que instar un proceso constituyente, pero ese es otro tema”.
Por último, el entrevistado dice que la proclamación de Felipe VI cambiará la circunstancia respecto del proceso judicial que se sigue contra Urdangarin y la infanta Cristina. “La presión hacia la Corona disminuye, pase lo que pase con Iñaki Urdangarin y con la infanta Cristina, porque yo creo que es fácil que ambos se sienten en el banquillo, pero legalmente ya no serán miembros de la familia real, serán miembros de la familia del rey, que es muy distinto, porque se vuelve a la dualidad de la familia real y de la familia del rey”.
Explica: “En el caso de la familia real es colateral y la del rey es troncal. En el primer caso la integran el rey abdicado y la reina abdicada, los reyes, la princesa de Asturias y la infanta doña Sofía, la integran seis personas exclusivamente. Y pierden la calidad de miembros de la familia real todos los demás, las tías del rey –hermanas de Juan Carlos I– y sus hermanas las infantas Elena, Cristina y su cuñado, cosa que es muy importante. Y la abdicación busca todos estos efectos.








