Dentro de las celebraciones del 450 aniversario del nacimiento de Shakespeare, se lleva a escena la obra de teatro del dramaturgo español José Sanchis Sinisterra Próspero sueña Julieta (o viceversa), bajo la dirección de Ignacio Flores de la Lama y las actuaciones de Daniela Zavala y Ausencio Cruz, en el Teatro el Galeón, enfocado a propuestas experimentales.
Sanchis Siniterra ha tomado como materia prima de su dramaturgia el universo de Samuel Beckett para indagar las diversas formas que puede ir adquiriendo en nuestro mundo contemporáneo. El espacio vacío lleno de significados, personajes insatisfechos de su existencia sin saberlo siquiera, caminos rotos y las búsquedas nimias que esconden los huecos del alma, son algunos de los temas compartidos con este autor de la posguerra, parteaguas de nuestro teatro.
El humor, a través del sarcasmo o el subtexto, es la constante, y los géneros por los que Sanchis transita van de la tragedia a la comedia. En la obra de Próspero sueña Julieta (o viceversa) aborda la comedia y los saca del tiempo para mandarlos al sueño de uno o del otro; o quién sabe, del que sueña a los soñados, en esta espiral sin fin. Elige a dos personajes shakespeareanos: el mago Próspero de La Tempestad y la enamorada Julieta de la tragedia de Romeo y Julieta. La obra está formada por dos monólogos donde cada uno de ellos habla con un yo ausente y un encuentro fugaz. Próspero comparte sus sinsabores con Miranda –que Flores de la Lama la concretiza en un maniquí– y Julieta con su Romeo muerto en el fondo de la cripta. Sólo al final se entrecruzan las realidades soñadas y en un abrir y cerrar de ojos, se encuentran un instante para quedar aún más confundidos.
La propuesta experimental de Sanchis Sinisterra contiene un lenguaje florido y de época, donde las realidades y los tiempos no tienen límites ni linealidad. La dramaturgia del autor choca con la propuesta convencional de la dirección de Flores de la Lama, que se caracteriza por movimientos grandilocuentes y ocurrencias disímbolas que no logran un estilo. La música va de un Pink Floyd a un pop que se escucha en la radio con la melodía de la película Singing in the rain. Próspero con un vestuario del siglo de oro, pone y quita la música para invocar tempestades con un control remoto y escribe cartas con pluma de ganso. Las actuaciones declamadas y formales de Ausencio Cruz por un lado, y melodramáticas y estridentes de Daniela Zavala, por el otro, impiden que fluya la comedia y que al público le gane la risa, sumiéndolo, más bien, en un denso sopor.
Ignacio Flores de la Lama, director de Casa Azul, la escuela de actuación de Argos, concibe un atractivo espacio escénico simulando una isla o un barco con diferentes niveles, construidos de madera. En la parte superior, como el mástil, el escritorio donde Próspero revive la soledad y su locura; y en primer plano un armario con el maniquí con el que conversa y el espacio de Julieta donde ella emerge, como si saliera de su tumba. Las situaciones son cómicas, pues Julieta busca las razones por las que el amor con Romeo no fructificó, y sus otras posibilidades, y Próspero lucha contra el cansancio y sus achaques. El diseño del espacio y la luz de Mauricio Ascencio contribuyen a crear zonas distintas para que el tiempo y el espacio se trastoquen. Flores de la Lama resuelve así el juego de los planos y las realidades, dando una visual polivalente.
Próspero sueña Julieta (o viceversa) cierra temporada en el Centro Cultural del Bosque y mantiene vivos a personajes de Shakespeare con la visión de un dramaturgo contemporáneo.








