María Luisa Tamez ha sido una figura importante en la ópera nacional en por lo menos los últimos seis lustros; su carrera la llevó a ganar una muy importante distinción en un concurso de Butterflys realizado en Japón, lo que algo nos dice de su calidad pero, también, a tener un serio tropiezo, pecado de juventud, por abordar un papel que, en su momento, aún no estaba su voz preparada para abordar.
Menciono esto porque es bueno saber que los artistas, por muy queridos o destacados, son, al final de cuentas, seres humanos, aunque, claro, “tocados” por el “duende”.
Como quiera que sea el hecho es que María Luisa se repuso de aquel tropiezo, siguió avanzando y, en una decisión ésta sí muy afortunada –para ella y para nosotros porque así la seguimos disfrutando–, hace relativamente poco tiempo empezó a cambiar su tesitura de soprano que sostuvo por muchos años y se inició en los terrenos de mezzosoprano que es donde ahora se desenvuelve.
Con su nuevo empaque, con su voz que ha hecho mucho más profunda, de un color obscuro pero limpio, con un terciopelo que no tenía cuando soprano, la Tamez ha venido trabajando un repertorio operístico y de música culta en general que le viene bien pero, también, en el de música popular que pudiéramos nombrar como de “canción fina” mexicana debida a autores de prosapia en estos menesteres, como Tata Nacho, Jorge del Moral, Alfonso Esparza Oteo, Consuelito Velázquez y otros semejantes que, afortunadamente, en eso de producir compositores populares nuestro país es generoso.
Así que no es de extrañar que se haya decidido a crear un disco con composiciones de dos de nuestros más prolíficos, conocidos y amados de estos creadores, María Grever y Agustín Lara
Para tal aventura se hizo acompañar de un joven muy talentoso y reconocido pianista cubano, Ángel Rodríguez, quien ya cobró carta de naturaleza en nuestro ámbito operístico. Con la descarada complicidad del contratenor Héctor Sosa, los citados se aconchabaron al mejor ingeniero de sonido que tenemos, Humberto Terán, y ya en pandilla lograron convencer a otros dos mexicanos que de este tipo de convencimientos viven sedientos, los dueños de una de las dos únicas compañías disqueras mexicanas dedicadas a la música clásica y ópera, URTEXT, Digital Classics: la destacada flautista Marisa Canales y su esposo el director de orquesta Benjamín Juárez Echenique.
Resultado de esta amalgama es el disco María Luisa Tamez canta a María Grever y Agustín Lara que, a recinto lleno, se presentó el pasado viernes en la Sala Ponce de Bellas Artes.
El disco se integra con Lara: “Piénsalo bien”, “Porqué negar”, Humo en los ojos”, “Rival”, “Escarcha”, “Piensa en mí”, “Lamento jarocho” y” Alma mía”; de la Grever, “Volveré”, “Ya no me quieres”, “Lamento gitano”, “No espero nada de ti”, “Un beso”, “Devuélveme mis besos” y “Alma mía”.








