Sobre El poder subversivo del arte (Segunda y última parte)

De Henoc Pedraza Ortiz

Señor director:

Quisiera hacer algunos comentarios y aportaciones al importante ensayo del doctor Jorge Sánchez Cordero titulado El poder subversivo del arte (Segunda y última parte), que apareció en Proceso 1958.

 La cita con la cual inicia dicho escrito corresponde efectivamente al Manifiesto por un arte revolucionario independiente, que surgió del encuentro en México (junio de 1938) del poeta y escritor fundador del movimiento surrealista André Breton, el ideólogo y dirigente de la Revolución Rusa de 1917, León Trotsky, y el pintor mexicano Diego Rivera.

 Aquí tenemos que hacer notar que el Manifiesto nació de las animadas discusiones alrededor de cuestiones del arte y la política que tuvieron lugar en Pátzcuaro, Michoacán, en junio de 1938, entre Breton, Trotsky y Rivera. Y que hubo incluso la intención de publicar estas conversaciones y debates bajo el titulo de Las conversaciones de Pátzcuaro, con las firmas de Breton, Trotsky y Rivera. Hubiese sido un magnífico libro que todavía hoy seguiríamos estudiando, y se considera que habría rivalizado con las conversaciones entre Goethe y Eckermann.

 Ahora bien, el verdadero arte no es la manifestación de una subjetividad que se repliega en sí misma, sino una búsqueda espiritual que aspira a la transformación radical de lo real. Así lo entendían Trotsky y Breton, dos de las inteligencias más portentosas que dio el siglo XX.

 Para Trotsky, “el desarrollo del arte es la prueba más alta de la vitalidad y del significado de toda una época”. El fundador del Ejército Rojo ya había subrayado en su libro Literatura y revolución que el arte no tiene como meta la imitación de un mundo exterior, aunque sea el de la realidad del mundo proletario, sino que le es indispensable alimentarse en el hogar del lirismo personal. Y al respecto escribió: “Pero el arado del arte nuevo no está limitado a un cierto número de surcos numerados; por el contrario, debe labrar y roturar todo el terreno, a lo largo y a lo ancho. Por pequeño que sea, el circuito del lirismo personal tiene, indiscutiblemente, el derecho de existir en el arte nuevo. Más aún, el hombre nuevo no podrá formarse sin un nuevo lirismo”.

 Y, en agosto de 1939, Trotsky también escribió: “Es bueno que sobre la tierra exista no sólo la política, sino también el arte. Es bueno que el arte sea inagotable en su virtualidad como la vida misma”.

 Así pues, el Manifiesto por un arte revolucionario independiente resonó como un último llamado a la libertad social, antes de que se batieran sobre el mundo la noche y el estruendo de la  barbarie  armada  de los fascistas hitlerianos en la Segunda Guerra Mundial, finalmente derrotados por los rusos y los aliados.

 El Manifiesto está vigente en el mundo, porque lo que se planteaba al principio de este gran documento histórico-social es justamente lo que está pasando en la actualidad. Analicemos lo que se explica al principio de este gran texto:

 “Puede afirmarse sin exageración que nunca ha estado la civilización humana amenazada de tantos peligros como hoy. Los vándalos, con ayuda de sus medios bárbaros, es decir, muy precarios, destruyeron la civilización antigua en un rincón limitado de Europa. Actualmente, es toda la civilización mundial, en la unidad de su destino histórico, la que se tambalea bajo la amenaza de fuerzas reaccionarias armadas con toda la técnica moderna. No sólo tenemos a la vista la guerra que viene; desde ahora, en tiempo de paz, la situación de la ciencia y el arte se ha hecho absolutamente intolerable.”

Y, por último, el autor del ensayo, el doctor Jorge Sánchez Cordero, al final de su excelente texto, esto es, en el Epílogo, coincide con el Manifiesto cuando escribe: “El poder del arte está ahora cimentado en la libertad de creación del artista y su consecuente emancipación”. Ya que el Manifiesto en una parte también nos dice: “La necesidad de emancipación del espíritu no tiene sino que seguir su curso natural para verse arrastrada a fundirse y a bañarse de nuevo en esa necesidad primordial: la necesidad de emancipación del hombre”.

Atentamente

Henoc Pedraza Ortiz

Uruapan, Michoacán (tenoch_53@hotmail.com)