Alrededor de A cien años de la brutal invasión yanqui a Veracruz

De Eduardo J. Sánchez Michaca

Señor director:

Le envío esta nota con el fin de hacer una aclaración respecto al interesante artículo titulado A cien años de la brutal invasión yanqui a Veracruz (Proceso 1958).

 La articulista Judith Amador escribe: “…Y si bien Victoriano Huerta lo había recibido (el apoyo ) por parte de Estados Unidos, durante el gobierno de Theodore Roosevelt cayó de su gracia al llegar al poder Woodrow Wilson”.

 Victoriano Huerta usurpa la Presidencia de México el 19 de febrero de 1913. Lo hizo durante ese breve periodo sangriento de la mal llamada “Decena Trágica”, ya que fue catorcena, siendo puntuales. En ese momento, el presidente de Estados Unidos era William Howard Taft (1909-1913), y su embajador en México era Henry Lane Wilson, quienes propiciaron y apoyaron el golpe de Estado de Huerta con su camarilla –entre otros Félix Díaz, sobrino de don Porfirio– mediante el Pacto de la Ciudadela, que más bien debiera llamarse el Pacto de la Embajada Estadunidense.

 Theodore Roosevelt gobernó el vecino país del norte desde 1901 hasta 1909. Quizá la confusión de la articulista sea porque Roosevelt aplicó y perfeccionó la famosa Doctrina Monroe (1823), esa doctrina intervencionista, con su lema “América para los americanos”; Roosevelt la revindica en su agresivo “Corolario Roosevelt” y justifica de esta manera el papel de guardián del orden de Estados Unidos en cualquier país, principalmente los latinoamericanos. Y la aplica con un fervor implacable, que lo lleva a invadir o intervenir en su periodo a países como Colombia, Honduras, República Dominicana, Nicaragua, Cuba, Haití, Guatemala y Costa Rica.

 Por lo anterior, supongo que se ha de haber hecho la referencia a la circunstancia de que bajo esa política intervencionista, y con el ejemplo aún cercano de Roosevelt, nuestros vecinos invadieron Veracruz en 1914, siendo presidente Woodrow Wilson. Recordemos que éste nunca quiso reconocer el gobierno espurio de Huerta. Bueno, ni quien lo apoyó, Williams H. Taft, lo reconoció.

Atentamente

Ingeniero Eduardo J. Sánchez Michaca

Respuesta de la reportera

Señor director:

El lector de la carta precedente está en lo cierto. Permítame pedir disculpas a nuestro público por haber confundido dichos nombres.

Atentamente

Judith Amador